01 septiembre 2016

Por favor, señoras, no se embaracen en los próximos dos años

En su lucha contra la transmisión del virus de Zika, vinculado con microencefalia en recién nacidos, el Gobierno de El Salvador ha recomendado a todas las mujeres del país no quedarse embarazadas hasta 2018. Recomendaciones similares se han hecho también en Ecuador, Colombia, República Dominicana, Honduras, Panamá, Brasil o Costa Rica.

¿Pero cómo evitar el embarazo en una región con un 56% de embarazos no deseados, la mayor tasa del mundo? Retrasar el embarazo no es una opción para muchas mujeres con reducido acceso a anticonceptivos y en entornos donde la violencia sexual es dominante. Trasladar la responsabilidad a las mujeres no es la solución al problema.

El Zika se transmite por la picadura del mosquito Aedes aegypti, el mismo que transmite chikunkuya, dengue y fiebre amarilla. El virus también puede transmitirse a través de relaciones sexuales. Los síntomas en la mayoría de las personas no son graves y duran entre 2 y 7 días: fiebre leve, erupciones cutáneas, conjuntivitis, dolores de músculos y articulaciones. Sin embargo, en mujeres embarazadas el virus presenta complicaciones graves para el feto al estar asociado con un aumento de la microencefalia, otras malformaciones congénitas y el síndrome Guillain-Barré.

El actual brote de Zika se ha extendido a 45 países y territorios del continente americano, siendo Brasil el más afectado hasta el momento con más de 250.000 casos comunicados del virus y 1.800 casos confirmados de síndrome congénito asociado con la infección. Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una alerta internacional de salud al igual que hicieron varios países que decretaron emergencias nacionales de salud pública.

Se espera que para comienzos de 2017 comiencen los primeros ensayos de una vacuna en humanos. En el mejor de los casos la vacuna no estaría disponible hasta 2018. Además, muchos de los países afectados y organizaciones internacionales han puesto en marcha planes de acción y contingencia para mitigar su impacto. Desde el BID, por ejemplo, hemos puesto en marcha junto con la Universidad de Nueva York el proyecto “Crowdsourcing inteligente – Zika”, mediante el que se está haciendo un llamamiento a expertos e innovadores a que aporten su conocimiento para el desarrollo de alternativas a problemas específicos (si deseas participar puedes informarte aquí).

La oportunidad que ofrece el desafío

Pero lo cierto es que esta emergencia médica no es la única que entraña un riesgo extra para las mujeres. De igual manera que el calentamiento global está ayudando a la expansión de este virus, al favorecer las tasas de reproducción de los mosquitos y aumentar su temporada de cría, un aumento de la temperatura podría acelerar la dispersión de otras enfermedades trasmitidas por estos mismos mosquitos como la malaria. Enfermedad que también afecta de manera grave a las embarazadas.

Para hacer frente a la emergencia de Zika en las mujeres, la OMS recomienda un apoyo decidido por parte de los gobiernos para facilitar el acceso a los servicios de salud reproductiva, lo que implica tener acceso seguro, efectivo, asequible y aceptable a métodos anticonceptivos sin discriminación. En estos momentos el acceso a los métodos anticonceptivos es diferente en función de los niveles de pobreza y su acceso puede variar entre un 47% y un 7% según zonas y e incluso barrios en la región.

Además, insta a que las mujeres sean informadas debidamente sobre las medidas de protección personal para evitar picaduras de mosquito y de los riesgos a los que eventualmente podrían estar expuestas.

Esta emergencia puede ser una oportunidad para los gobiernos para establecer adecuados sistemas de planificación familiar en la región. No sólo para atacar brotes de Zika como el actual, sino para mejorar la oferta de servicios de salud reproductiva en países donde ahora mismo es prácticamente inexistente.

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