En la empresa, ¿dónde están las mujeres?

En las últimas semanas, revisando los datos más relevantes de la Encuesta del Mercado Laboral en Bolivia, me ha tocado hablar sobre un sesgo que observo al analizar cómo contratan las empresas bolivianas. Al igual que ocurre en otros países de América Latina y el Caribe, a la hora de realizar contrataciones, parece que no nos gustan las mujeres. ¿Cómo explicar esta realidad?

En las empresas que consideramos mejores en cuanto a la calidad del empleo que ofrecen, vemos que hay menos mujeres contratadas que hombres. Esta diferencia se hace especialmente llamativa en los puestos gerenciales, donde los hombres son abrumadora mayoría (78%). ¿Y dónde hay más mujeres? En las funciones administrativas, donde hay mayor concentración de trabajadoras (el 58% del total), los hombres también son superiores en número (51%).

¿Será que esto se debe a estereotipos? ¿Será una herencia de cómo se decidían las contrataciones en el pasado? De acuerdo a lo reflejado en la encuesta, sólo en el 10% de los casos se manifestó una preferencia de contratar a una mujer para puestos futuros. Y, de hecho, ninguna para un trabajo de gerente…

La explicación que algunos dieron a este fenómeno es que las empresas sienten que las mujeres “son más caras” por los costos de embarazo. Sin embargo, como demuestra el siguiente cuadro, los empresarios encuestados no identificaron este aspecto como especialmente restrictivo.

Lo malo es que, además de resultarles más difícil encontrar empleo, a las mujeres por norma general se les paga menos. No sé si conoces el caso del restaurante de Brasil que dispuso que los hombres pagaran un 30% más que las mujeres por el mismo menú, una iniciativa que, en realidad, venía a denunciar la brecha salarial de género en ese país. En Bolivia, esta diferencia también existe y, aunque es menor (10%), resulta igualmente injusta.

¿Será entonces que las mujeres trabajan poco? Pues no. Trabajan lo mismo o más, pero se les trata de forma diferente. Llevan el peso de muchas actividades fundamentales de la empresa y ayudan en muchas otras funciones que ni siquiera forman parte de su trabajo, porque el sesgo de género les carga tareas “femeninas”: desde los cumpleaños, hasta ayudar a los nuevos empleados. Hablamos, en concreto, de actividades que promueven la productividad de las empresas y el buen ambiente laboral. Y, del mismo modo, a pesar de todo su sacrificio, a las mujeres les cuesta más alcanzar los ascensos que merecen.

Sabemos que un ambiente de trabajo diverso es más productivo, que tener mujeres trabajando fomenta la creatividad en la empresa y que ha contribuido al crecimiento económico en países como Estados Unidos. Incluso consideramos mayoritariamente que este sesgo es injusto y equivocado. Y, de hecho, yo nunca he visto en mi vida que hombres o mujeres sean mejores por su mera pertenencia a un sexo. Sin embargo, los datos revelan nuevamente una realidad distinta. ¿Cuál es tu experiencia al respecto?

About the Author

Manuel Urquidi
Manuel Urquidi es especialista sénior en operaciones en la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Bolivia. Antes de unirse al BID en 2011, Manuel ocupó cargos de asesoría en importantes agencias del gobierno boliviano. Asimismo, coordinó actividades académicas dentro del Programa de Especialización en Desarrollo Económico Comunitario de la Universidad Andina Simón Bolívar. Manuel cuenta con una Maestría en Gerencia de Proyectos de Desarrollo en la Universidad Andina Simón Bolívar de Bolivia, además de Diplomados en Educación Superior, Gobierno y Gestión Pública.

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