¿Cómo afecta el cambio climático a los trabajos en América Latina y el Caribe?

¿Puede el cambio climático afectar a los trabajos de América Latina y el Caribe? Aunque puedan parecer dos conceptos lejanos, la realidad es que el cambio climático tiene el potencial de afectar drásticamente el desarrollo de los mercados laborales de la región tanto de manera directa (a través de eventos como inundaciones, huracanes, olas de calor y cambios en los patrones de precipitación) como indirecta (con cambios en las regulaciones y políticas destinadas a combatir el cambio climático, como impuestos ecológicos o políticas de reducción de emisiones). La buena noticia es que muchos estudios indican que la transición a una economía sin emisiones de carbono será un creador neto de empleo.

Aunque puedan parecer dos conceptos lejanos, la realidad es que el cambio climático tiene el potencial de afectar drásticamente el desarrollo de los mercados laborales de la región tanto de manera directa como indirecta.

En América Central, el calentamiento global y la alteración del clima local están empujando a los caficultores a cambiar sus ocupaciones, convirtiéndose en agricultores de cacao. En las áreas costeras, donde los arrecifes de corales son una fuente clave de ingresos por turismo, el blanqueamiento amenaza la subsistencia de miles. El aumento del nivel del mar obliga a millones a reubicarse, el derretimiento de los glaciares y la pérdida de biodiversidad pueden afectar la industria del turismo y sus trabajadores. Estos ejemplos ilustran cómo la lenta aparición del cambio climático puede afectar los trabajos de los agricultores, los trabajadores de la industria turística y otros, y obligarlos a adquirir nuevas habilidades para adaptarse a un entorno cambiante. Otros cambios graduales y lentos, como el aumento del nivel del mar, afectan el desempeño económico y financiero de muchos puertos, como el del Puerto de Manzanillo, en México.

Trabajadores preparados para las crisis climáticas

El calentamiento global también viene acompañado por una mayor frecuencia y gravedad de las crisis climáticas. Las temperaturas más altas significan más energía en la atmósfera, que se traducen en tormentas más intensas y más fuertes, como lo demostraron recientemente los infames huracanes María, Irma y Harvey. En combinación con el aumento del nivel del mar, están creando mareas de tormenta más altas e inundaciones costeras más amplias. Los patrones de precipitación están cambiando, con inundaciones y sequías cada vez más frecuentes en ciertas áreas. Las crisis alimentarias pueden resultar de la interrupción directa de los cultivos y de la destrucción de la infraestructura clave utilizada para trasladar los alimentos de los agricultores a los consumidores. Las inundaciones en Perú en marzo pasado resultaron en escasez de alimentos debido al cierre de caminos en la costa norte. Las enfermedades causadas por los mosquitos y el agua sucia, como el zika, la malaria y el cólera, se están extendiendo a nuevas áreas. Los agricultores, otros profesionales que trabajan a la intemperie y los trabajadores de la industria de la salud y la respuesta a desastres deben estar preparados.

Los agricultores, otros profesionales que trabajan a la intemperie y los trabajadores de la industria de la salud y la respuesta a desastres deben estar preparados.

El impacto en las políticas

El cambio climático también afecta los mercados de trabajo de manera indirecta, porque los gobiernos promulgan políticas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Para estabilizar el cambio climático, los líderes mundiales acordaron la transición a cero emisiones netas para fines de siglo. Para apoyar este esfuerzo, el Grupo BID tiene como objetivo aumentar el volumen de financiamiento relacionado con el clima al 30 por ciento de su operación para 2020.

Incluso en ausencia de políticas específicas, una mayor conciencia social sobre los peligros del cambio climático podría modificar los hábitos del consumidor hacia productos y servicios más limpios, reduciendo la demanda de productos que se perciben como perjudiciales para el medio ambiente, ya sea en su uso final o método de producción. Dicha transición puede ser perjudicial para las industrias intensivas en carbono existentes. Los mineros del carbón y los ganaderos pueden necesitar reinventarse. Por otro lado, una economía con cero emisiones de carbono ofrece oportunidades formidables para crear nuevos puestos de trabajo. De hecho, muchos estudios encuentran que la transición a cero carbono será un creador neto de empleo. En México, millones ya están trabajando en los denominados empleos verdes, como la industria limpia, la agricultura orgánica, las energías renovables y el turismo sostenible.

Muchos estudios encuentran que la transición a cero carbono será un creador neto de empleo. En México, millones ya están trabajando en los denominados empleos verdes.

La pregunta para los formuladores de políticas es cómo suavizar la transición y aumentar su aceptabilidad social y política (algunos lo llaman asegurar una transición justa) y la pregunta para el BID es cómo puede ayudar a los países de América Latina y el Caribe en este esfuerzo.

*Este artículo cuenta con la coautoría de Melissa BarandiaranAdrien Vogt-Schilb.

Melissa Barandiaran es especialista del Grupo de Salvaguardias Ambientales (ESG) en el Banco Interamericano de Desarrollo, donde forma parte del Cluster de Recursos Naturales y trabaja en proyectos basados en Haití, México, Guyana, Costa Rica y otros países de Latinoamérica. Melissa tiene una maestría en Administración Publica con concentración en Medio Ambiente y Energía de Columbia University, NY, y ha trabajado para el BID por más de cuatro años. Anteriormente, Melissa trabajó para el Ministerio de Producción de Perú en políticas publicas relacionadas a petroquímica, energías renovables y biocombustibles.
Adrien Vogt-Schilb es economista en la División de Cambio Climático del Banco Interamericano de Desarrollo. Su trabajo se centra en el diseño de políticas de reducción de emisiones eficaces y políticamente aceptables: cómo alinear la implementación de los NDC con los objetivos de desarrollo local y el la descarbonización. Adrien también trabaja en cuantificar el efecto de las políticas que construyen la resistencia socioeconómica a los desastres naturales y al cambio climático, y sobre los métodos para facilitar la toma de decisiones bajo una profunda incertidumbre. Adrien es un ingeniero capacitado, tiene un doctorado en Economía sobre el Cambio Climático y es autor de tres libros y trabajos académicos.
Foto: nitsuki / 123RF Stock Photo

About the Author

Verónica Alaimo
Verónica Alaimo es especialista sénior de la División de Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Verónica inició sus labores en el BID en 2008 como especialista en desarrollo social en la División de Salud y Protección Social. Verónica lidera la investigación en temas de protección contra el riesgo de desempleo, incluyendo el libro 'Empleos para crecer', de reciente publicación, y la generación de indicadores laborales. Además, participa en el diseño e implementación de proyectos sobre mercados laborales en la región. Antes de ingresar al BID, Verónica fue consultora del Banco Mundial. Cuenta con un Doctorado en Economía de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign en el 2007, y con una Maestría y una Licenciatura en Economía de la Universidad Nacional de La Plata.
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Artículos escritos por autores invitados. Esta sección está abierta a expertos de los sectores público y privado, de la academia y de otras organizaciones multilaterales que quieran contribuir al debate.

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