Tu trabajo tiene fecha de caducidad

 

Estamos acostumbrados a ver cómo los medios de comunicación informan sobre los mercados laborales enfocándose esencialmente en variables como el desempleo, la participación laboral o el nivel de ingresos. Sin embargo, existe un aspecto más desconocido que también puede proporcionarnos señales útiles sobre el comportamiento del mercado de trabajo y sus tendencias: nos referimos a la duración promedio que un trabajador permanece en un mismo empleo. ¿Sabías que en América Latina los trabajadores permanecen en una misma empresa, en promedio, unos 7,7 años?

¿Qué tan positivo o negativo es ese dato? Resulta llamativo que esta duración promedio es 2,5 años menor que los países avanzados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Además, los jóvenes de 15 a 24 años en la región tienen mayor antigüedad en la empresa que sus pares de la OCDE, pudiendo estar este fenómeno asociado a una menor permanencia en el sistema educativo o a una mayor deserción escolar.

Fuente: ‘Antigüedad en el empleo y rotación laboral en América Latina’, de Gualavisí y Oliveri (de próxima publicación), BID.

Son varios los factores que se relacionan con una mayor antigüedad en el empleo en la región: la edad, el trabajo independiente y el hecho de trabajar en actividades primarias. Por otra parte, la antigüedad es menor entre los informales, jóvenes y trabajadores de la construcción. Considerando los datos presentados, ¿una permanencia larga en un empleo es la mejor opción posible para empleados y empleadores? Ofrecer una respuesta no es sencillo. Por un lado, hay visiones que manifiestan el hecho de que un mayor dinamismo en el mercado laboral implica que los trabajadores busquen las mejores opciones para ellos, las oportunidades más beneficiosas, los trabajos deseados, los salarios más altos, etcétera. Por otra parte, las firmas o empleadores a su vez pueden encontrar mejores opciones para sus necesidades específicas, lo cual en última instancia implica mejoras en su productividad. Sin embargo, en la región, este dinamismo no siempre funciona de manera positiva. Como se analiza en Empleos para Crecer, considerando datos de Chile y El Salvador, se encuentra que, en promedio, un 41% de todas las separaciones son voluntarias. No obstante, en otra muestra que contiene Argentina, Brasil y México se observa que un 47% de las rotaciones laborales se dan hacia trabajos con menores ingresos o informales, y solamente el 22% son cambios hacia empresas más grandes.

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Esta nueva publicación del BID también plantea que existe una alta rotación laboral, especialmente en los jóvenes (mucho mayor que en la OCDE). Este no es necesariamente un fenómeno malo, excepto cuando estas trayectorias llevan a situaciones de empeoramiento de la situación del trabajador. Esto, además, refleja que el modelo de relaciones laborales sigue evolucionando de la mano del avance de la globalización y el cambio tecnológico. Hoy en día hay una mayor probabilidad de que las personas no permanezcan con un empleo de por vida en la misma empresa, una realidad que los hacedores de políticas deben tener en cuenta a la hora de definir acciones concretas. Entre las posibles medidas se encuentran, entre otras: garantizar la estabilidad laboral productiva incentivando la creación de trabajo formal; revisar y ajustar las regulaciones laborales para mejorar el ambiente de negocios y estimular el emprendimiento; promover la generación y acumulación de capital humano entre los trabajadores y en las empresas; apoyar la expansión y utilización de los servicios de empleo para garantizar una inserción efectiva de aquellos buscadores de empleo; y coordinar éstas y otras políticas activas y pasivas de empleo para que estén orientadas a acompañar la movilidad de los trabajadores, garantizando su inserción o reinserción de manera rápida y efectiva.

¿Qué podemos hacer desde el lado de los trabajadores ante un mercado laboral tan cambiante? Capacitarnos en nuevas habilidades y competencias para estar mejor adaptados a los cambios del mundo de hoy, aprovechar las herramientas que nos ofrece el sector público (servicios de empleo, programas de capacitación, programas de apoyo al primer empleo, etc.) y el privado (agencias de empleo, institutos de capacitación profesional…) para facilitar las transiciones entre un trabajo y otro. También podemos aprovechar los recursos de capacitación en línea gratuitos que permiten adquirir conocimientos de frontera en muchas disciplinas, brindados por las universidades más prestigiosas del mundo (Edx, Coursera, Duolingo –idiomas-, el BID también ofrece algunas alternativas, etc.), invertir tiempo en realizar buenas búsquedas laborales a través de canales formales e informales que nos permitan un crecimiento a trabajos más productivos y evaluar de ser posible si el cambio proporciona un mejor desarrollo para tu carrera. Para muchos trabajadores con carácter emprendedor, sin duda puede resultar atractivo iniciar un negocio propio.


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1 Comment on "Tu trabajo tiene fecha de caducidad"

  1. GABRIELA GONZALEZ | 10 diciembre 2015 at 9:03 pm | Responder

    Los trabajadores se enfrentan día a día a una realidad laboral decadente y a un futuro incierto, por la falta de oportunidades y por la corrupción de las autoridades, ya que existen grandes corporaciones empresariales, que solo buscan trabajadores de mano de obra barata, y esto para su propio beneficio no importándoles el bienestar de los trabajadores, creando una inseguridad laboral que el mismo gobierno ha promovido y aceptado, con las reformas estructurales, llegando a violar nuestros propios derechos

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