En el infierno del transporte público

Todos sufrimos a la hora de ir a trabajar… Y más aún cuando, para ir a la oficina, dependemos del transporte público… Yo nunca olvidaré mi primer viaje hacia mi lugar de trabajo en uno de los colectivos bolivianos, en las estrechas calles de la capital andina. Al subir al minibús –nunca mejor dicho–, tuve la fortuna de poder tomar asiento. Ni en sueños me hubiese visto capaz de viajar –como tantos otros– agarrado a la puerta o haciendo equilibrios entre los destartalados asientos plegables. Mientras consultaba el reloj para ver cuánto me atrasaba en el tráfico, divagaba sobre el impacto medioambiental del negro humo que se escapaba de ese minibús que tenía más años que yo. Aferrado al asiento de adelante, observaba la lucha que se libraban los choferes para que nuevos pasajeros subieran a sus vehículos ya repletos. Me preguntaba cuántas horas llevarían estos choferes frente al volante, y si esa noche habrían dormido algo. El clamor de las bocinas, los gritos de los motores, el furor de los frenos, el humo de los escapes: estaba en el infierno del transporte público

Esta experiencia la viven cada día millones y millones de usuarios del transporte público en las ciudades latinoamericanas. Diversos estudios recientes han demostrado que un paceño gasta entre 5 y 7 años de su vida en el transporte público. ¿Siete años en este infierno? Esto explica sin duda por qué los choferes de los colectivos se convirtieron en unos de los trabajadores más temidos (y, tal vez, más odiados) por los ciudadanos. Usuarios y medios de comunicación suelen pintar a los trabajadores del sector como unos monstruos salvajes, irrespetuosos, peligrosos. En un periódico  leí por ejemplo: los transportistas “han provocado una total indefensión en la población, llegando incluso a niveles cuasi inhumanos con los más débiles: niñas y niños, personas de la tercera edad, y otros que son ignorados por muchos conductores”. ¿Será así? ¿Será que los transportistas son inhumanos? ¿Será que aquel día el chofer del minibús que tomé realmente no me quiso dejar ir a trabajar? No creo…

Más bien creo que los choferes, y de manera general la casi totalidad de los trabajadores del sector viven, ellos también, cada día, un infierno. Este infierno, más profundo y más violento que el que viví aquel día es el infierno de la informalidad laboral. En los países en desarrollo, el transporte público se auto organiza en diferentes estructuras laborales informales, como los sindicatos o las asociaciones de rutas, que agrupan docenas de pequeños operadores individuales y sus diversos empleados. Siendo informales, los trabajadores del sector no cuentan con protección social. Tampoco cuentan con horarios de trabajo establecidos. Estudios en diferentes ciudades en desarrollo establecieron que los transportistas trabajan entre 14 y 17 horas al día. (¡17 horas! ¿Y cuándo duermen?). El ingreso tanto de los choferes propietarios de los vehículos como de los choferes asalariados informales depende directamente de la cantidad de pasajeros que logran transportar en un día. Contrariamente a lo que cuentan algunas leyendas urbanas, la mayoría de los trabajadores del sector son pobres –en La Paz, más del 30% de ellos viven debajo de la línea de pobreza. Para acumular un ingreso aceptable al final de su jornada laboral, el chofer corre, no respeta señalizaciones, rellena al exceso su vehículo, y desprecia los tramos menos rentables de las diferentes rutas. ¿Es flojo el transportista? ¿Es odioso el transportista? ¿Es salvaje el transportista? No, el transportista trabaja, y trabaja de acuerdo a las reglas que le impone su informalidad laboral.

La formalización laboral del sector es una necesidad, tanto para el trabajador del transporte como para la ciudadanía en general que padece, cada día, de las consecuencias de esta informalidad. Como lo muestra el siguiente video, cambiar el oficio de una persona, cambia la vida de muchos. Transportista, lo confieso, ¡yo también te odié aquel día, pero poco a poco entendí que mi infierno también era el tuyo!

Foto: Ramón Muñoz Raskin

 


alex_bagolleAlexandre Bagolle es consultor en la Unidad de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Alexandre cuenta con una maestría en Ciencias Políticas del Institut d’Etudes Politiques de Bordeaux y con una maestría de investigación en ciencias sociales de la Universidad Bordeaux II. Desde sus inicios en el Banco en el 2012, Alexandre realiza investigaciones en temáticas de formalización laboral en el sector del transporte público urbano en colaboración con la División de Transporte del Banco. Alexandre prepara actualmente un Doctorado en Economía Política con la Universidad Paris II Panthéon-Assas.

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Artículos escritos por autores invitados. Esta sección está abierta a expertos de los sectores público y privado, de la academia y de otras organizaciones multilaterales que quieran contribuir al debate.

25 Comments on "En el infierno del transporte público"

  1. Sarita Castillo | 16 abril 2014 at 5:47 pm | Responder

    Con respecto al artículo anterior, opino que es muy cierto, a diario tratamos a los choferes como iniscrupulosos hombres insensibles, ya sea por su forma de conducir, por como algunas veces tratan a los ancianos, entre otras cosas, pero la pregunta es, cuantas veces vemos a esos hombres como lo que son realmente?, son seres humanos igual que todo el mundo, igual que Yo como estudiante, igual que los ancianos, igual que los niños, con la diferencia que muchas veces a ellos se les odia por que según nosotros es culpa del chofer llegar tarde, ya sea colegio, universidad, trabajo,etc. Ellos también tienen cosas en que preocuparse y en que pensar, tienen hijos, familias, deudas, ellos simplemente tratan de hacer su trabajo lo mejor que pueden, al principio serán amables pero conforme pasa el tiempo el estrés y el cansancio los vence y es cuando empiezan a comportarse como lo hacen, y no hay que culparlos, porque somos nosotros mismos los que hacemos eso, ya que no valoramos su trabajo como chofer, también debemos reconocer que gracias a ellos siempre llegamos a nuestro lugar de destino, ya sea a la hora indicada o unos minutos despué . Y para finalizar preguntemonos que sería de nosotros los que no tenemos un auto, sin el transporte público y sus choferes…

    • Alexandre Bagolle | 16 abril 2014 at 9:02 pm | Responder

      Muchas gracias por tu comentario!

      Es muy cierto que muchas veces la gente no se da cuenta de lo dificil que es el trabajo de chofer de transporte público, mas aun en estas condiciones laborales…

      Por estas razones también habría que pensar en posibilidades para mejorar estas condiciones laborales, al mismo tiempo que se debe pensar en mejorar las competencias laborales de estos trabajadores y el nivel de servicio brindado.

      Algunos ejemplos como en la ciudad de México o en Bogotá permiten pensar que la formalización laboral es posible en este sector y es positiva tanto para los trabajadores del sector como para la comunidad ciudadana en general.

      Hasta pronto!

  2. Excelente post. Si bien no tengo la oportunidad de conocer La Paz, esta situación es muy similar en las metrópolis mexicanas. Como caso particular, Tijuana, en el fronterizo estado de Baja California, tiene un transporte publico que inmediatamente evoca a un infierno. El sistema de transportación consta de una antigua flota de pequeños vehículos. El transporte es muy caro, de pésima calidad y carece de cualquier norma de seguridad. Desgraciadamente, es controlada por un pequeño y corrupto grupo de sindicatos. Cada intento de modernizar el sistema por parte del gobierno u organismos privados es rápidamente detenido por estos sindicatos. No dejan que sus añejos intereses sean golpeados.
    El problema será que a mientras las metrópolis de américa latina crezcan junto a su clase media, un mayor numero de habitantes optara por adquirir un coche en vez de utilizar los decadentes sistemas públicos. Esto se traducirá en mas trafico y menor calidad de aire.
    Creo que es tiempo de perder el miedo a invertir en transportes adecuados y empezar a colocar los subsidios necesarios. La inversión será muy redituable a largo plazo en términos de calidad de vida para los habitantes.

    • Alexandre Bagolle | 17 abril 2014 at 7:37 pm | Responder

      Estimado Carlos,

      Muchas gracias por tu comentario.
      Es muy cierto que los sistemas de transporte público existentes en muchas ciudades de los paises en desarrollo son, bajo muchos aspectos, ambientalmente y socialmente insostenibles. Y esto se debe en gran parte, como lo mencionas, a la estructura atomizada del transporte público. También concuerdo contigo cuando dices que el transporte informal alimenta un círculo vicioso y contribuye a la transición hacia el coche privado, lo cual tampoco es una opción viable a nivel ambiental.

      Sin embargo, no creo que se pueda hacer “borrón y cuenta nueva” de los sistemas de transporte existentes. Uno de los grandes desafíos para las politicas públicas es transformar estos sistemas informale. Uno de los mayores retos es incluir a los choferes existentes al proceso de modernización. Muchas veces, como lo subrayas, se oponen al cambio, como fue el caso, por ejemplo, en la Ciudad de México. Sin embargo, mediante medidas específicas de formalización empresarial y laboral, se puede impulsar la transformación del sector, incluyendo los actores existentes al proceso de cambio. De lo contrario, los procesos de modernización serían socialmente insostenible ya que muchas personas viven de actividades directamente o indirectamente vinculadas al transporte público.

      Otra vez muchas gracias por tu comentario muy interesante.

      Alex.

  3. Alejandra Sáenz Esquivel | 16 abril 2014 at 10:40 pm | Responder

    Excelente artículo !

  4. Un artículo lleno de verdad.

  5. Marcelo Blacutt | 17 abril 2014 at 11:02 am | Responder

    Alex el análisis me gusta bastante, porque desenmascaras algo que sabemos todos de algún modo pero tratamos de obviarlo , me vuelve a la cabeza a quien podemos culpar sobre esta bomba de tiempo, al sistema actual? me refiero a la administración pública, a gobiernos pasados?, a la sociedad en sí?, creo que es un cóctel perverso donde nosotros también somos actores importantes, llevados por nuestra necesidad imperante de transportarnos a cualquier coste, sin pensar verdaderamente que estamos alentando una terrible dolencia social y a la larga muy dificl de sanar, sin duda la ingeniería de transportes nos podrá otorgar soluciones, algunas brillantes seguro, que necesariamente deberán complementarse con varios aspectos, sociales, concienciales y disciplinarios, valoraciones un tanto subjetivas quizás, esperemos haya una luz al final del tunel . El testimonio del video (muy humano) deja ver que sí se puede cambiar con voluntad y ardua labor, eso alienta. Una pequeña estadística alguna vez leida en al prensa, donde se señalaba que en promedio de las 10 de la mañana ó 4 de la tarde los minibuses en la ciudad de La Paz llevan tan solo 5 pasajeros en sus rutas, ocasionando igual caos, contaminación, estrés, y en fin todas esas enfermedades sociales de nuestro tiempo. Buen trabajo Alex

    • Alexandre Bagolle | 11 mayo 2014 at 6:22 pm | Responder

      Estimado Marcelo,

      Muchas gracias por tu comentario! Es muy dificil identificar un responsable al problema actual, como dices es un cóctel! Este cóctel incluye problemas de institucionalidad, de falta de regulación del sector, de informalidad laboral, de diseño de rutas, en fin es un problema multidimensional! Razón por la cual se piensa cada vez más en soluciones integrales que incluyen los diversos elementos del cóctel que mencionas!

      Muchas gracias! Un saludo!

  6. vladimir velázquez moreira | 20 abril 2014 at 9:19 am | Responder

    Alexandre. Te escribo desde Asunción, Paraguay, para felicitarte por el artículo. Creo que lograste compartir una experiencia vivencial, que, solo usando el transporte público, puede lograrse. A veces me pregunto, cuál es la cultura que construimos sociedades que imponemos infiernos de estas características (violatorios de ddhh) a lo largo de toda una vida? La situación en Paraguay, particularmente en la región metropolitana de Asunción, no es muy diferente de la que describís. Quisiera acceder a tus estudios sobre el tema. Será posible?
    Vladimir Velázquez Moreira

    • Alexandre Bagolle | 11 mayo 2014 at 5:15 pm | Responder

      Estimado Vladimir,

      Nunca tuve la oportunidad de conocer Asunción, pero te creo al 100% cuando mencionas que la situación que tu vives ahí es muy similar a la que intenté describir. De hecho, gran parte de las ciudades en los paises en desarrollo sufren del transporte público informal. Algunas de ellas lograron construir nuevos modelos de movilidad sostenible, por consiguiente uno de nuestros ejes de investigación es hallar buenas prácticas de formalización de trabajadores y empresas de transporte público y adaptarlas a la realidad boliviana. En cuanto se publique el articulo, te lo transmito con mucho gusto. Mientras tanto, estoy redactando un blog a partir de algunas conclusiones de las investigaciones que estamos realizando desde el BID. Debería de estar listo dentro de poco tiempo.

      Muchas gracias por tu comentario y por compartir tu experiencia.

  7. Miguel Delgado | 21 abril 2014 at 6:18 pm | Responder

    Interesante post. Soy de La Paz bolivia mas especificamente de la ciudad de El Alto, la cual tiene aun mas problemas con este tema del transporte público donde tanto los transportistas como los usuarios son los principales actores del caos vehicular. Se ha tratado de adoptar medidas que ayuden al descongestionamiento y a la educacion vial, muchas de ellas han sido de “saco roto”, porque como indique ni usuarios ni transportistas respetan las normas, ¿sera el transportista el culpable de todo? que influyen en gran medida es cierto!, pero, en estos ultimos meses observe que el usuario es el otro responsable, en una ciudad donde las calles son mercados y las rutas alternativas practicamente no existen. Felicidades Alexandre Bagolle, te motivo a que continues con este estudio para conocer mas de cerca este problema de La Paz.

    • Alexandre Bagolle | 11 mayo 2014 at 5:26 pm | Responder

      Estimado Miguel,

      Es muy interesante que menciones tu experiencia en la ciudad de El Alto. Yo creo que, considerando los patrones de movilidad de los usuarios entre las ciudades de La Paz y El Alto, el problema de El Alto es el problema de La Paz, y vice versa. Razón por la cual, toda respuesta al problema del transporte público será sin duda una respuesta a nivel metropolitano.

      Tienes toda la razon de subrayar la responsabilidad compartida de este problema. Es uno de los grandes retos para el futuro lograr modificar no solo la estructura organizacional y operacional de los proveedores de transporte público asi como sus prácticas en las calles, sino también cambiar las costumbres de los usuarios. Agregaría el reto de reforzar la capacidad institucional del ente regulador del sistema de transporte público.

      Muchas gracias por tu comentario y espero que podamos seguir hablando de este tema tan apasionante.

    • Alexandre Bagolle | 11 mayo 2014 at 6:14 pm | Responder

      Estimado Miguel,

      Que bueno que menciones la experiencia que vives en El Alto! Me parece que los problemas de El Alto están totalmente vinculados con los problemas de La Paz y vice versa. Razón por la cual, seguramente, la solución al problema del transporte público será una solución que deberá pensarse a nivel metropolitano. Gran reto verdad?

      Muchas gracias! Hasta pronto!

  8. Gabriela De La Barra | 21 abril 2014 at 7:14 pm | Responder

    Alex,
    te escribo para felicitarte por esta iniciativa, una manera muy creativa de ver la realidad del transporte en nuestro pais, ademas de interiorizarnos en el tema, nos llama a la refelxion para la evaluacion de nuestra corresponsabilidad en dicha tematica.

    Saludos y exito…

  9. Claudia Arteaga | 25 abril 2014 at 12:36 pm | Responder

    Muy interesante, me parece muy buena forma de ver a los choferes ya que todos vemos solo lo malo de ellos. Claro que hay de todo tipo de choferes como respetuosos e irrespetuosos a pesar de las condiciones en las que trabajan y la falta de formalidad laboral con la que cuentan. Sin embargo, los usuarios de transporte público muchas veces no actuamos de la mejor forma. En un artículo de “Boletín el Aire Limpio”, vi que llamaban al transporte como “el auto nuestro de cada día”, cuanta razón, el transporte es tan necesario como el pan y aun así no hacemos nada para mejorarlo, nosotros también somos parte y culpables de este infierno del transporte al que te refieres, no apoyamos a la mejora de nuestro diario vivir, con cosas sencillas como no hacer paradas en cada esquina, pagar con billetes grades al chofer apenas empieza su jornada laboral, hay cosas tan pequeñas que nos ayudarían a mejorar el transporte público. No olvidemos saludar al chofer antes de entrar y al salir agradecerle por el servicio, tratarlo con el respeto que se merece y estas pequeñas cosas tal vez cambiarían el día de por lo menos un chofer y él mismo actuaria de una mejor forma con los demás pasajeros. El cambio está en cada uno de nosotros.

    • Alexandre Bagolle | 11 mayo 2014 at 5:39 pm | Responder

      Estimada Claudia,

      Me encantó la conclusión que le diste a tu comentario, estoy totalmente de acuerdo con la idea según la cual “el cambio está en todo nostros” y creo que los usuarios en La Paz y en El Alto van cambiando sus costumbres. Varias veces escucho en los minibuses gente saludando al chofer, insistiendo para que se usen las paradas de transporte público. Claro es un trabajo largo, y aún queda mucho por hacer.

      Pero yo creo que un punto clave es realmente transformar el modelo de operación y de remuneración de los choferes. Mientras que el ingreso del chofer sea directamente vinculado con el número de pasajeros que transporta, seguirá teniendo prácticas peligrosas en las calles, no respetará la señalización y seguirá pararando su vehículo donde sea en la calle. Es en parte por esto que, creo, además del cambio que se espera de los usuarios, también se debería esperar una mejora en las condiciones laborales de los choferes y una formalización de su trabajo.

      Muchas gracias por tu comentario Claudia!

  10. Interesante análisis del bloggero, y también muy productivo tu aporte, Claudia. Tocas la educación como factor clave para mejorar. Pero tú, a un paso de ser profesional, te debes dar cuenta que no es fácil asimilar un tipo de educación. Se necesita tiempo, mucho tiempo para transformar las cosas y las personas, (la otra vía es la violenta que tiene costos sociales enormes; una guerra, por ejemplo). Y ese factor, el tiempo, es terrible en nuestro país, por la poca paciencia que hay del uno para con el otro.
    No creo que exista una varita mágica para solucionar esto, pero quizás una publicidad con ideas innovadoras sobre tu propuesta (pequeños detalles que hagan un todo) sería uno de los pasos. Un abrazo y te felicito, Claudia, por observar la cosas con más objetividad. Quizás ahora sería bueno que hagas otro análisis desde el mundo del chofer. Lo bueno (no se me ocurre en este momento algo) y lo malo (tuvieron el monopolio tantos años y,… ¿aportaron al desarrollo o lo empeoraron?). Abrazos afectuosos, Claudia.

    • Alexandre Bagolle | 11 mayo 2014 at 5:52 pm | Responder

      Muchas gracias estimado Julio por profundizar en el comentario muy interesante de Claudia.

      Me gusta mucho la idea de pensar el problema desde el punto de vista del chofer, y comparar lo positivo y lo negativo del modelo. Creo que si, en cierta medida, el modelo actual ha tenido su mérito: permitió brindar servicio en lugares alejados de la ciudad (es lo que ciertos especialistas llaman el pápel de “gap filler”), representó una fuente de trabajo para muchos, ha sido un modo de transporte flexible en un contexto de rápido crecimiento urbano etc. Sin embargo, realmente las externalidades negativas que hoy está generando están también muy altas (impactos ambientales, congestinamiento, accidentalidad, impactos sociales)y justifican una transformación del modelo.

      Me gustaría tener su opinión, como usuario, sobre los puntos positivos y negativos del modelo actual y sobre la necesidad de transformarlo.

      Muchas gracias por participar al debate!

  11. Un amigo psiquiatra me comentó hace varios años (cuando la situación era crítica pero no tanto como lo es hoy), que los transportistas conformaban un sector que tenía graves problemas de salud mental; es lógico entender aquello si, como bien expones Alex, tienen que vivir tantas horas de sus días de casi la semana completa, de igual manera como vivimos -o mejor debiera decir “sufrimos”- los otros ciudadanos de “a pie”.
    El problema del transporte no solo tiene esta cara que afecta al bienestar psicológico de todos, sino también a la salud física, por la contaminación autidíva y ambiental, que se genera. También el transporte privado tiene su cuota en este problema, las políticas nacionales y locales (municipales) que siguen pensando que la solución es facilitar el tráfico vehicular a través de la ampliación de vías, la construcción de nuevos canales (i.e. el nuevo “gemelo” del puente de las Américas aca en La Paz) cuando debieran ver otras opciones para promover modelos de transporte más colectivos. Lástima que por la topografía de La Paz no podamos pensar en el uso de bicicletas, pero eso también exige más creatividad y voluntad política.
    Muy buen artículo!

    • Alexandre Bagolle | 11 mayo 2014 at 5:58 pm | Responder

      Estimada Sara,

      Muchas gracias por tu comentario!

      Creo que subrayas un punto crucial: la modernización del transporte público debería ser acompañada de una racionalización del tráfico vehicular. Yo no soy muy experto en este tema, pero me parece que un próximo artículo de nuestro especialista en Transporte tocará este aspecto del problema. Te copiaré el link en cuanto salga.

      Un saludo!

  12. Tatty Ruiz G. | 7 mayo 2014 at 8:49 pm | Responder

    ¡Muy buen artículo! Esa descripción nos permite ubicarnos en la situación y reflexionar al respecto; pues aunque es bastante común en muchas ciudades alrededor del mundo, tal vez no siempre la analizamos de manera profunda… nos quedamos en el colerón que puede ocasionar estar en ese “infierno”. De igual manera el video… Creo que encontrar solución a esta problemática pasa, por un lado, por la atención e intervención en las condiciones laborales de los transportistas (¡tamaño trabajo!), como señalás en el artículo y como se refleja en la experiencia del señor Sánchez. Y por otro lado, por el rol que desempeñamos como usuarios/as de tal servicio. Como señala el señor en el video, con respecto a su trabajo como transportista público, el bus es “de todos”, y considero que en la medida en que nos sintamos identificados/as con esta idea, podríamos cambiar actitudes y acciones negativas que agudizan el problema. ¡Muchos éxitos Alex!

    • Alexandre Bagolle | 11 mayo 2014 at 6:08 pm | Responder

      Muchas gracias Tatty por tu comentario!

      Creo que el análisis muy interesante que nos brindas subraya la idea según la cual el problema del transporte público pide la participación de todos: las grandes acciones a nivel de políticas públicas deben ser acompañadas de pequeños cambios a nivel de las costumbres de los usuarios. En los procesos de modernización del transporte público, la participación activa de la ciudadnía es crucial y creo que tu comentario va en este sentido! Muchas gracias!

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