Los datos de uso del tiempo son una herramienta esencial para comprender cómo las personas distribuyen su tiempo entre diferentes actividades. Algunos ejemplos son el trabajo remunerado, trabajo doméstico no remunerado, ocio y autocuidado. Esta información proporciona detalles valiosos para pensar en la productividad, cómo se estructuran nuestras sociedades y el bienestar general de la población. Además, estos datos son indispensables para la formulación de políticas públicas y la inclusión económica.
La importancia de los datos de uso del tiempo
El bienestar de las personas va más allá del ingreso o el consumo y está estrechamente relacionado con cómo los individuos distribuyen su tiempo. Las encuestas de uso de tiempo han ayudado a revelar grandes disparidades en la distribución de tiempo entre trabajo remunerado y el trabajo no remunerado, demostrando cómo los roles establecidos pueden limitar las oportunidades económicas de las mujeres. Al hacer visible el trabajo doméstico no remunerado, estos datos contribuyen al diseño de soluciones que promueven la participación en el mercado laboral, así como también la distribución equitativa de responsabilidades dentro de los hogares y las familias. La importancia de recolectar estos datos ha sido reconocida globalmente.
Disponibilidad de datos de uso de tiempo en América Latina y el Caribe
Durante las últimas dos décadas, según un reporte de CEPAL, 23 países de la región han llevado a cabo al menos una recolección de datos sobre uso de tiempo y 10 han estimado el valor económico del trabajo doméstico no remunerado. Algunos han ido más allá y han integrado esta información en sus cuentas nacionales para reflejar la contribución económica del trabajo no remunerado. Sin embargo, los desafíos persisten. Algunos de ellos incluyen la falta de regularidad de este tipo de encuestas, así como la variedad metodológica que dificulta el análisis comparativo entre países.
Sin datos sobre uso de tiempo consistentes y disponibles de manera regular será difícil tomar el pulso del progreso o evaluar la efectividad de políticas orientadas a disminuir estas disparidades. La institucionalización de las encuestas de uso de tiempo como un componente regular de los programas nacionales de estadísticas mejoraría la capacidad de monitorear y trabajar por la igualdad entre las personas de manera efectiva.
Datos de uso de tiempo e igualdad
Las encuestas de uso de tiempo consistentemente han mostrado que una fracción desproporcionada de la carga de trabajo doméstico no remunerado, así como también de la de cuidado recae sobre las mujeres. Así es como queda reflejado en los datos de la región. Estos datos muestran que las mujeres en promedio realizan más del 77% de las tareas del hogar, así como más del 71% de los cuidados. Esta división desigual restringe sus posibilidades de tener empleo pagado y avances de carrera. Al mismo tiempo, la pobreza de tiempo en muchos casos es una restricción a la habilidad de adquirir mayor educación, trabajar o aumentar la participación cívica y política. Afortunadamente, muchos países están incorporando los datos de uso de tiempo en sus políticas de desarrollo. Esto ha facilitado la implementación de políticas públicas que atiendan esta problemática.
Distribución del trabajo no remunerado en el hogar, los cuidados y el trabajo remunerado, hombres versus mujeres

Mejorando la disponibilidad y uso de estos datos
Los datos de uso de tiempo son un recurso fundamental para entender y abordar las desigualdades en la región. Al recolectar y usar estos datos, los hacedores de políticas podrán diseñar iniciativas que reconozcan el valor del trabajo no remunerado, apoyen la igualdad y creen mayores oportunidades económicas.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha sido un aliado en los esfuerzos regionales para mejorar la disponibilidad de esta información. Por ejemplo, prestando asistencia técnica al gobierno de Brasil en el diseño de pilotos para la recolección de estos datos. Así mismo, a través de su levantamiento a través del censo de población en el caso de Surinam, entre otros. Sin embargo, aún queda amplio espacio para mejorar la disponibilidad y uso de este tipo de estadísticas, a través de su mejor institucionalización, mayor armonización de métodos, integración en la planeación de políticas públicas y mejora en el conocimiento de estas estadísticas por parte del público general.
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