Desde que aparecieron, los Massive Open Online Courses (MOOCs) han seducido al mundo con la idea de la apertura de la educación superior. Prometen dar acceso libre y que todos en el mundo puedan tener contacto con las mejores fuentes de educación, sin más límites que sus talentos e intereses.
Para algunos los MOOCs son una gran oportunidad de aprovechar los recursos disponibles en línea y generar opciones para quienes de otra manera no las tendrían. Sin embargo, están diseñados para la participación individual y requieren de condiciones mínimas difíciles de encontrar en realidades desfavorecidas.
Como una alternativa ante este reto nació el proyecto Kepler en Ruanda, de la ONG Generación Ruanda. Su propósito es aprovechar los MOOCs para desarrollar oportunidades de formación, contextualizadas y acompañadas, que sean verdaderas opciones educativas de calidad disponibles para quienes no tienen otras opciones a su alcance. En Ruanda apenas el 6,6% de la población en edad de hacerlo asiste a alguna formación terciaria. El costo de asistir a una universidad es inalcanzable para la gran mayoría. En ese país, como en muchos otros, la educación universitaria no es una opción real para los quienes más la necesitan.
Construir sobre hombros de gigantes
Los estudiantes del proyecto Kepler se inscriben y participan en los MOOCs como pueden hacerlo miles de personas independientemente en el mundo, pero durante el curso son acompañados por profesores locales que estructuran y evalúan la experiencia, y les ofrecen compañía, seguimiento y asesoría. El proyecto tiene sedes físicas donde siguen los cursos MOOCs en sesiones planificadas y sirven para estructurar comunidades de aprendizaje local que garantizan apoyo y mejoran la prosecución. Cuando los estudiantes finalizan su formación pueden optar por un título válido en los Estados Unidos gracias a un acuerdo con el College for America que basa sus titulaciones en la demostración de competencias y no en el tiempo de escolarización.
Hasta el momento se está desarrollando una etapa piloto con 50 estudiantes que asisten gratuitamente gracias a una donación anónima. Su intención es llegar a desarrollar un proyecto autosustentable y afirman que podrían ofrecer formación universitaria a un tercio del precio promedio de las universidades del país. Y no solo eso, pretenden desarrollar una metodología comprobada que permita replicar su experiencia en otras regiones necesitadas del mundo, por lo que los han llamado los constructores de “La universidad en una caja”.
¿Puede América Latina crear su propia universidad instantánea?
Siempre podremos esperar los resultados del proyecto Kepler de Ruanda, o comenzar a explorar modelos propios que aprovechen los recursos de los MOOCs para generar experiencias locales, con los pies en la realidad concreta y la vista sobre las mejores universidades de nuestra región y del mundo.
¿Será esta una opción para ampliar el acceso a la formación en las regiones que más lo necesitan en América Latina?
Celestino Padilla Rivera. Dice
Considero una alternativa viable, si consideramos que las tecnologías de la información y la comunicación, están teniendo una gran apertura en países latinoamericanos en vías de desarrollo.
FUNDAMIGOSXSIEMPRE Dice
Nos interesa, queremos implementar un proyecto en donde el desarrollo de software sea el motor de las distintas comunidades…necesitamos ayuda para implementarlo