Copyright © 2016. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Romina Tomé.

Un tema clave en la medición de la calidad de los servicios de cuidado es la elección de los instrumentos que servirán para recolectar la información que buscamos. Existen muchos instrumentos para medir la calidad de los servicios de cuidado infantil, más y menos complejos, más y menos costosos. En el seminario virtual sobre la guía de herramientas ¿Cómo se mide la calidad de los servicios de cuidado infantil? que tuvimos hace un tiempo, quedaron muchas preguntas relacionadas a este tema que no pudimos responder. Este es el segundo artículo de una serie que responde a tus inquietudes. Puedes leer el primero aquí.

¿Qué instrumentos usar para medir la calidad?

Determinar cuál es el instrumento apropiado dependerá de varios parámetros –como el tiempo de aplicación y el costo total del instrumento— de las variables que decidimos medir y del objetivo de la medición. El Capítulo 3 de esta guía de herramientas presenta información detallada sobre las características, capacitaciones y costos de cada uno de los instrumentos más utilizados en los Estados Unidos, así como una comparación de los mismos para facilitar la elección. Los instrumentos detallados son:

  • La Escala de calificación del ambiente para bebés y niños pequeños, edición revisada (ITERS-R)
  • El Sistema de observación y calificación en el aula (CLASS) que existe en varias versiones, por ejemplo para niños pequeños entre 15 y 36 meses (Toddler CLASS)
  • El Registro de observaciones de los entornos de prestación de cuidado (ORCE)
  • La Escala de interacción del educador (CIS)
  • La Lista de verificación de Missouri para el cuidado sensible de los niños menores de tres años (MITRCC)
  • HOME para cuidado de bebés y niños pequeños (CC-IT-HOME)

¿Qué es más conveniente, usar instrumentos estandarizados o diseñar nuevos?

Esta decisión dependerá de varios factores. Para poder comparar los resultados con aplicaciones del instrumento en otros lugares, necesitamos utilizar instrumentos ya diseñados que han sido testeados previamente. Si utilizamos estos instrumentos hay que tener en cuenta que:

  • Los mismos han sido diseñados en otros contextos, por lo cual necesitan de una etapa de piloto y adaptación cultural antes de ser utilizados (traducción, modificaciones del orden de los ítems o eliminación de alguno de ellos, pilotos para chequear la pertinencia cultural, etc.).
  • Cuanto más se modifiquen los instrumentos en estas etapas, menos comparables serán los resultados finales con resultados del instrumento original en otros países o contextos.
  • Algunos instrumentos requieren el pago de licencias de propiedad intelectual para su uso, utilizar los cuadernillos y manuales que las empresas proveedoras de los instrumentos ofrecen y realizar una capacitación oficial. Estos requisitos incrementan los costos y el tiempo de preparación para el operativo.

Diseñar instrumentos propios permite ajustar cada ítem a nuestro objetivo, pero requiere mucho trabajo, tiempo de probar, calibrar y lograr confiabilidad de los instrumentos y no permiten hacer comparaciones con otras evaluaciones. Esta alternativa es más sencilla para encuestas relacionadas con variables estructurales en las cuales los aplicadores se encargan de responder preguntas cerradas y simples que dejan poco o ningún lugar a la objetividad, como por ejemplo sobre los materiales de la infraestructura del centro o el número de libros con los que cuentan.

Por ejemplo, en Ecuador se recogió un cuestionario sobre la calidad estructural, y otros dos que indagaban sobre información demográfica, profesional y laboral de los cuidadores y coordinadores de los Centros de Infantiles del buen Vivir diseñado por el equipo de evaluación. Además, se piloteó una escala de rutinas diseñada también para este estudio.

¿Cómo elegir el instrumento?

  • Si buscamos medir variables de proceso:

Las variables de procesos son las que se focalizan en aspectos dinámicos, por ejemplo las interacciones entre los niños y sus cuidadores, la relación entre los niños, el comportamiento del cuidador, la implementación del currículo o la relación entre los cuidadores y las familias. Varios instrumentos recogen información sobre estas variables, desde el Toddler CLASS, que se focaliza completamente en procesos, hasta otros que dedican parte de sus ítems a este tipo de variables, como el ITERS-R, CC-IT-HOME, MITRCC, ORCE, CIS y el Perfil de Evaluación.

  • Si queremos una medida de maltrato infantil:

Si bien los instrumentos estandarizados más utilizados no ofrecen una medida de maltrato infantil, es posible con ellos recolectar información sobre la calidez o frialdad de las interacciones entre los niños y las cuidadoras. En Ecuador se piloteó una escala observacional sobre las rutinas de cuidado en el centro. En particular, una de las rutinas estaba relacionada a observar situaciones de llanto, maltrato y desconexión. La misma se describe en el Capítulo 3 de la guía de herramientas.

  • Si nos interesan temas de género, multiculturalidad o diversidad:

El ITERS-R incorpora ítems para evaluar la promoción y aceptación de la diversidad en relación a los libros, materiales e imágenes utilizados en el centro.

¿Cuáles son los instrumentos de uso más extendido en América Latina?

El instrumento ITERS-R es probablemente el instrumento que más se ha aplicado en los ejercicios de medición de la calidad de los servicios de cuidado infantil en América Latina y en otros países del mundo. En la región ha sido administrado en Ecuador, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Otro instrumento aplicado en varios países son el Toddler CLASS (Ecuador y Perú), el MITRCC y CC-IT-HOME (Colombia y Ecuador).

¿Qué nos dicen los datos?

Después de todas las decisiones y del trabajo en campo, conseguimos los datos que buscamos, pero ¿qué significan esos puntajes? Si bien no todos los instrumentos definen cortes o estándares que identifiquen que es baja o alta calidad, se puede dividir el rango del puntaje en tres o cuatro grandes partes identificando niveles de calidad mínima, baja, media y alta. Así por ejemplo, en el instrumento CLASS que asigna puntajes entre el 1 y 7, un puntaje en el rango de entre 1-2 se interpreta como un nivel de calidad baja, entre 3-5 son niveles de calidad medios y 6-7 son puntajes que describen una buena calidad. En el caso del ITERS-R, que también se puntúa en una escala del 1 al 7, por lo general un puntaje en el rango de 1-2 se interpreta como un nivel muy bajo de calidad, un 3-4 es un nivel mínimo, un 5-6 es buena calidad y un 7 es un aula de excelente calidad.

¿Qué instrumentos usan en tu comunidad para medir la calidad de los servicios de cuidado? Cuéntanos en la sección de comentarios abajo o mencionando a @BIDgente en Twitter.

 

Lee aquí la primera parte de la serie ¿Cómo se mide la calidad? sobre Medir la calidad no es fácil, pero es indispensable. 

 

 Romina Tomé es estudiante del doctorado de politicas públicas en la Universidad de Duke, y coautora del libro ¿Cómo se mide la calidad de los servicios de cuidado infantil?

Recommended Posts

Dejar un comentario

Contáctanos

Si tienes dudas y comentarios acerca de este blog te puedes comunicar con nuestro equipo y con gusto te ayudaremos.

Start typing and press Enter to search