Por Florencia López-Boo.

En América Latina no hay evidencia suficiente acerca de las acciones específicas que son críticas y costo-efectivas para mejorar la calidad de los servicios de cuidado infantil (también llamados jardines de infantes, kinders o guarderías). A diferencia de los sectores como el de educación primaria, en donde la región ha invertido esfuerzos importantes para contar con indicadores sobre la calidad de los maestros, los recursos en las escuelas (censos escolares) y los niveles de aprendizaje en las aulas (PISA), los gobiernos de la región cuentan con poca información sistematizada y confiable sobre los servicios de cuidado. ¿Para qué se usarían esos datos si estuvieran disponibles?

Esta información es clave para definir y monitorear el cumplimiento de un conjunto de estándares de calidad en los centros, tanto en aquellos que operan con fondos públicos como en los de provisión privada. Sería muy útil contar con datos comparables relacionados a la calidad de los centros de cuidado, ya que podría contribuir a tener un mecanismo cuantificable de rendición de cuentas sobre las inversiones realizadas por los países.

Para llenar este vacío, presentamos el libro ¿Cómo se mide la calidad de los servicios de cuidado infantil?, una guía de herramientas de uso fácil (disponible también en inglés).

Este libro presenta datos útiles:

  • Discute la definición de un servicio de calidad.
  • Sintetiza un enfoque teórico y práctico sobre la medición de la calidad de los centros.
  • Provee un menú de instrumentos disponibles para la medición de la calidad de los centros de cuidado infantil que atienden a bebés y niños pequeños de entre 0 y 36 meses de edad.
  • Discute los aspectos importantes a considerar antes y durante la implementación de la medición.
  • Sistematiza la información sobre los instrumentos para que el lector pueda realizar comparaciones entre sus diversas dimensiones, costos y beneficios.

La importancia de la medición

En los últimos años, varios países de América Latina y el Caribe han invertido considerablemente en la ampliación de la cobertura de servicios de cuidado en centros para niños de entre 0 y 36 meses. Sin embargo, sabemos que la calidad de dichos servicios es baja, como lo documenta otro libro del BID llamado Los Primeros Años. La calidad de proceso, o la calidad de las interacciones  entre los niños y los adultos a su cargo y las rutinas de cuidado son fundamentales para los menores de 3 años, quienes demandan atenciones más individualizadas que los mayores ya que dependerán más del inicio de la interacción de parte del cuidador hasta poder adquirir movilidad completa.

¿Qué hacen hoy los gobiernos de la región para medir la calidad?

En general, los gobiernos regulan y miden la calidad de los servicios de cuidado a través de indicadores estructurales, como la infraestructura básica y el perfil profesional de los cuidadores. Sin embargo, esta clase de indicadores no capta información sobre los procesos que afectan el desarrollo cognitivo, emocional y de la salud del niño. Tampoco permiten identificar las áreas de mejora en dichos procesos ni monitorear cambios en el tiempo.

Tres pasos para medir la calidad de un servicio de cuidado

  1. Antes del operativo de medición hay que decidir :
    1. El objetivo de la medición, la unidad de análisis, el método de recogida de datos, la elección del instrumento.
    2. La necesidad de adaptación y contextualización.
    3. Los costos: licencias, honorarios, traducciones, necesidad de adaptación, y/o aprobación de la versión modificada.
  1. Durante el operativo de medición hay que pensar en:
    1. La formación y necesidades de entrenamiento.
    2. La logística del ejercicio de medición.
  1. Después del operativo se debe planificar:
    1. La puntuación del instrumento, el análisis de umbrales de calidad e interpretación, el uso de los datos.
    2. La frecuencia de medición – ¿cuándo realizar una nueva?

Esperamos que esta publicación sirva como una guía para los investigadores y profesionales interesados en traducir la discusión sobre la mejora de la calidad de los servicios de cuidado infantil en acciones y resultados concretos. ¿Qué hace tu gobierno para medir la calidad? ¿Cada cuánto lo hace? ¿Qué tipo de personal realiza estas mediciones? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Florencia López-Boo es economista senior en protección social en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

¡No te lo pierdas! Sorteamos 3 copias físicas del nuevo libro ¿Cómo se mide la calidad de los servicios de cuidado infantil?

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Showing 6 comments
  • Nubia Zúniga
    Responder

    Es un tema que que deseo profundizar, pues considero que la parte formativa y atención integral de los primeros años del niño son vitales para su futuro

  • ALEX GASPAR
    Responder

    gracias !!! por todos sus aportes en diversas areas.

    • Florencia Lopez Boo
      Responder

      Gracias a ti por leernos

  • rolando franco
    Responder

    No hay version digital del libro?

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