por María Caridad Araujo.   

El conocimiento científico sobre el cerebro humano ha crecido de forma vertiginosa. No solo desde la medicina, también desde la sicología, se ha aprendido muchísimo sobre el desarrollo cerebral a lo largo de la vida y cómo éste se traduce en la adquisición de conocimientos y hábitos. Uno de los hallazgos principales, que tiene consecuencias directas sobre la formulación de políticas sociales, es que los primeros años de vida son fundamentales para establecer los cimientos sobre los cuales se construyen la salud y el bienestar de las personas.

El Centro sobre el Niño en Desarrollo (Center on the Developing Child), de la Universidad de Harvard, ha desarrollado un material muy rico que explica de manera pedagógica varios de estos avances científicos. El material combina videos y documentos cortos que sintetizan los temas principales en un lenguaje accesible para quienes no somos médicos ni científicos. Como producto de una colaboración con el BID, se ha puesto ahora a disposición el material en español. Les invitamos a conocerlo, ¡está buenísimo!

Una de las secciones de esta serie, llamada En Breve, habla sobre cómo la exposición a la adversidad durante los primeros años de vida puede tener consecuencias graves sobre la arquitectura del cerebro, con efectos en el largo plazo sobre la salud física y mental, el comportamiento y el aprendizaje de las personas.

Una metáfora que aparece con frecuencia tiene que ver con los paralelismos entre el desarrollo cerebral durante la primera infancia y los términos relacionados a la construcción. Se habla de cimientos, de arquitectura, de andamios. Y es que lo más impresionante de los hallazgos científicos presentados es precisamente evidenciar que la experiencia del estrés al inicio de la vida se traduce en cambios físicos en la estructura de las neuronas.

Las neuronas o células nerviosas permiten que los niños respondan a los estímulos que les rodean, y constituyen los bloques con los cuales se construye el cerebro humano. Un niño expuesto al estrés tóxico durante la primera infancia desarrolla menos conexiones neuronales. Revertir estos resultados más adelante es complejo y costoso. De ahí que el mensaje principal con el cual nos deja esta evidencia científica tiene que ver con la necesidad de invertir oportunamente en los niños.

Otro recurso de la serie En Breve habla en mayor detalle sobre lo que es el estrés tóxico y sobre las consecuencias de la negligencia durante la infancia. El estrés tóxico es aquel que se genera durante períodos de adversidad crónica y severa. Nos dice la ciencia que la necesidad de tener interacciones receptivas con los adultos forma parte de la biología humana.

Y volviendo al uso del lenguaje, aquí los expertos de Harvard usan otra metáfora, esta vez una del ámbito del tenis, la metáfora del “servir y devolver”. Con esa imagen, se nos habla de la interacción para la cual los niños, desde su nacimiento, están “programados”. Es esa interacción con el adulto – a través de miradas, sonidos, palabras o gestos- la que da forma al cerebro humano. El niño “sirve”, o expresa algo, y el adulto “devuelve”, o reacciona a las expresiones del niño y es así cómo se desarrolla la arquitectura del cerebro.

La falta de interacción del niño con adultos interrumpe el proceso de “servir y devolver”.  Dicha negligencia no solo  limita la formación de conexiones neuronales en áreas críticas, puede llegar a activar una reacción biológica de estrés en el niño. La negligencia es la forma de maltrato infantil que los niños experimentan con mayor frecuencia.

Entonces, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de la necesidad de invertir en la primera infancia? A muchas cosas.  Desde el punto de vista individual, hablamos de invertir tiempo y cuidado ofreciendo a los niños que nos rodean interacciones de calidad. Y como sociedad, esta evidencia científica nos plantea la importancia de invertir recursos para que las familias y comunidades puedan ofrecer a sus hijos entornos de cuidado apropiados y ricos en estímulos para su desarrollo.

El problema es que no siempre las familias cuentan con los conocimientos, los recursos o las habilidades como para ofrecer este tipo de entornos a sus niños. De ahí que existe un rol para la intervención del estado a través de programas y políticas de protección de la infancia y de promoción del desarrollo infantil, en particular orientadas a aquellos niños que crecen en entornos menos favorecidos, con mayor riesgo de negligencia.

Les invitamos a disfrutar del material y a compartir sus reacciones e impresiones en nuestra sección de comentarios o en Twitter mencionando a @BIDgente.

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Showing 17 comments
  • Silvia Bustamante
    Responder

    No puedo más que agradecer por compartir esta información. Sumamente novedosa, ilustrativa y generadora de múltiples reflexiones al respecto. Efectivamente, el estado tiene un rol que desempeñar para proteger y favorecer el desarrollo “saludable” de cada niño, sobretodo de los más vulnerables y con menos recursos. Sin embargo, también hay otro aspecto que vale la pena considerar, los cientos y miles de hogares donde todos los adultos trabajan (madres y padres) jornadas completas, quedando los hijos desde su primera infancia a cargo de empleadas u otros familiares que, en primer lugar, no pueden jamás reemplazar el rol de los padres y en segundo lugar no pueden proveer, en la inmensa mayoría de casos, la calidad de interacción adulto-niño que se necesita. ¿No debería la madre (o el padre) asumir el cuidado de sus hijos a tiempo completo, por lo menos durante su infancia?

  • Martha
    Responder

    Hola, además de Harvard, ¿tienes otras fuentes, autores o instituciones que toquen el tema del desarrollo infantil desde la perspectiva de la neurosciencia y la psicología? Puede ser muy enriquecedor escuchar otras voces.

    Saludos.

  • Patricio
    Responder

    Importante información que refuerza los argumentos para incrementar y fortalecer las políticas públicas en torno a la primera infancia.
    Debemos pensar en estrategias para acercar esta información a las familias, las comunidades y la sociedad en general que debe conocer estas investigaciones y, cada quien desde su ámbito, apoyar las acciones que promueven el desarrollo integral de niñas y niños.

    • Maria Caridad Araujo
      Responder

      Gracias por tu comentario, Patricio, por favor ayúdanos a diseminar esta información y estos recursos entre tus contactos.

  • Carlos Velasco
    Responder

    Gracias realmente por la información, pero me gustaría saber si posteriormente incluirán información de cómo restaurar la interconexión neuronal, justamente en los niños que han sufrido estrés por las conocidas razones de hogares disfuncionales, pobreza o inmigración, muy comunes en nuestros países especialmente a finales de los noventa y cuyos efectos se pueden notar en los jóvenes de educación secundaria actual.

  • yanina kisich
    Responder

    Agradecida con la información compartida, nos queda transmitirla a fin de que llegue a más personas y ayude a cambiar nuestra óptica sobre la importancia de una niñez sana en todos los aspectos.

    • Maria Caridad Araujo
      Responder

      Gracias Yanina por leernos y compartir tu comentario. Ayúdanos a diseminar esta información entre tus contactos.

  • Enrique Álvarez
    Responder

    Estimados, luego de agradecer vuestra interesantísima publicación, me gustaría precisar, solo a modo de complemento no de crítica, que el uso del lenguaje, no es sinónimo del idioma, el lenguaje involucra todo medio o forma de comunicación, puede ser verbal, escrita, gestual, etc. una mirada, una sonrisa, una caricia, forman parte del lenguaje corporal, que como bien se dice en este post, es fundamental no solo en los primeros años de vida, si no que a lo largo de toda nuestra existencia.

  • Betty Monteza Facho
    Responder

    Información muy valiosa e interesante que nos permite mejorar conocimientos y hacer uso de la misma tal vez comparar con otros grupos donde los entornos donde se desarrollan los niños no son pertinentes como son los pueblos indígenas diversos culturalmente considerados pobres. ¿Cómo hacerles entender a madres con niños pequeños que hablan su idioma materno sumado a sus condiciones de vida? Necesitamos conocer, explorar sus formas de interacción con sus hijos, proponer programas que promuevan el acercamiento madre-padre e hijos. Aun hay debilidades en escenario, familia, comunidad, servicios de salud, educación etc. Nuestro país, Perú, es diverso multietnico, culturalmente más de 60 grupos etnicos y 13 familias linguísticas. Aun falta mucho a fin de revertir brechas y dar calidad de vida a nuestros niños.

  • Fernando
    Responder

    ¡¡¡EL CEREBRO HUMANO ES LA MAQUINA, MÁS PERFECTA DEL MUNDO. HAY QUE CUIDARLO DESDE LA MISMA CONCEPCIÓN, CASO CONTRARIO EN UN CEREBRO DAÑADO NO HAY QUE EDUCAR!!!.-

  • Betty Marleny Monteza Facho
    Responder

    Muy interesante el articulo, que ayuda a reflexionar y tomar decisiones en la gestión a fin de implementar estrategias y/o políticas públicas a favor de la población infantil.

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