Ayer tuve oportunidad de asistir a un evento muy interesante organizado por el Urban Institute: “Millennials and the Remaking of US Cities” (Los millennials y la transformación de las ciudades de Estados Unidos) en el que se discutió un hallazgo reciente: las características y hábitos de consumo que atribuimos a los millennials—tales como el amplio uso de la tecnología y la preferencia por un estilo de vida urbano—no necesariamente se limitan a esta generación.

De acuerdo con Emily Badger, reportera del Wonkblog del Washington Post, muchas de las preferencias de los millennials son comunes a las de personas de diversos rangos de edad que habitan en ciudades. Una reciente encuesta de Zipcar preguntó a más de 1000 adultos si se identifican a sí mismos como habitantes de zonas urbanas, suburbanas o áreas rurales. Los resultados revelaron que los urbanitas se parecen mucho a los millennials en cuanto al uso de formas de transporte alternativas, ya que ambos confiesan hacer un esfuerzo por reducir el uso del carro y utilizar transporte público, bicicletas, vehículos compartidos o caminar en la medida de lo posible.

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El estudio también reveló grandes semejanzas en cuanto a percepciones y actitudes, por ejemplo, hacia el carro particular, ya que ambos grupos—millennials y urbanitas—confiesan que para ellos es más importante tener un teléfono celular que un auto.

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Entonces, ¿hasta qué punto puede decirse que todos los que vivimos en ciudades somos millennials o nos comportamos como tales?

Desde el punto de vista de diseño urbano, el estilo de vida de los millennials ha adquirido gran relevancia pues se asocia a la migración de este grupo hacia las ciudades en busca de las siguientes características:

  1. Los millennials quieren vivir donde puedan caminar o usar la bici para llegar a su trabajo, aunque esto signifique pagar más por menos espacio.
  2. Prefieren coleccionar experiencias que propiedades como autos o casas, por lo que usan sistemas de economía colaborativa como Uber o AirBNB.
  3. Son más exigentes y selectivos con el uso de su tiempo libre que otras generaciones, por lo que prefieren vecindarios donde existan opciones de servicios y entretenimiento 24 horas.

Solamente en Estados Unidos, se calcula que viven unos 65 millones de jóvenes con estas características. La pregunta es, ¿cómo afecta este grupo las actitudes y la calidad de vida de otros individuos en las ciudades?

En el caso de Washington D.C., la llegada de los millennials viene asociada a un crecimiento demográfico importante y a la transformación de áreas de la ciudad tales como los vecindarios de Shaw y el H Street Corridor al noreste de la ciudad.

H Street DCTransformación de la escena urbana en H Street NE en Washington D.C. Fuente: Urban Turf

Para algunos, estos cambios han tenido un impacto positivo en su calidad de vida al revalorizar sus propiedades y mejorar infraestructura como transporte público, alumbrado, espacios públicos y seguridad en sus vecindarios. Para otros, esto ha significado el aumento considerable del valor del alquiler de su vivienda, llevándolos a tener que mudarse a las afueras de la ciudad—proceso conocido por algunos como gentrification. De cualquier forma que lo veamos, la meta debe ser diseñar políticas que permitan traducir la inversión que se genera a partir de nuevas preferencias en la revitalización social y económica, y no en exclusión y desplazamiento, en nuestras ciudades.

En América Latina y el Caribe no solo tenemos la segunda región más urbanizada del planeta, sino una de las que tiene más jóvenes (de acuerdo con la Cepal, en el 2020 serán el grupo etáreo más numeroso). Los millennials representan el 27% de la población de América Latina, y un reciente estudio de Visa revela que 9 de cada 10 millennials en la región tienen una cuenta de ahorros, la mitad posee una tarjeta de débito y el 86% tiene acceso a un producto financiero. La influencia de este grupo no puede ser tomada a la ligera, y sus preferencias poco a poco irán transformando la forma de hacer vida en las ciudades.

Es por ello que en ICES impulsamos la participación de los jóvenes en el diseño urbano. Conoce un ejercicio que hicimos en el BID hace unos meses para consultar las opiniones de los más jóvenes sobre cómo mejorar la vida en las ciudades, y el concurso a partir del cual un grupo de estudiantes universitarios tendrán la oportunidad de transformar el barrio de Curundú (Panamá).

¿Eres millennial y tienes ideas sobre cómo mejorar tu ciudad? ¡Cuéntanos!