Las ciudades no solo contribuyen al fenómeno del cambio climático, sino que además son especialmente vulnerables a sus efectos. Además, debe de considerarse que los países menos desarrollados son los más afectados por los efectos del calentamiento.  Las ciudades del Caribe, y Puerto España en particular, al estar ubicadas en zonas bajas localizadas en áreas costeras,  son muy vulnerables al incremento del nivel del mar y a los cambios en la intensidad y frecuencia del régimen de lluvias.

La alteración en las condiciones climáticas globales está generando desastres naturales más severos y más frecuentes. Uno de los indicadores de los altos costos asociados a los efectos del cambio climático es el número creciente de pérdidas  derivadas de desastres naturales, expresados en términos económicos y de calidad de vida.  De acuerdo a The Economist,  entre 1981 y 1985 unas 500 millones de personas requirieron asistencia humanitaria internacional; del 2001 al 2005 la cifra alcanzó los 1.500 millones de personas.

Durante las últimas décadas, Puerto España se ha visto afectada por cambios en los patrones climáticos , especialmente asociados a fenómenos hidro-meteorológicos extremos. Las características ambientales específicas de los países del Caribe, así como su historia y su estado de desarrollo, condicionan su alta sensibilidad a los riesgos climáticos. Específicamente, para la región del Caribe, se ha proyectado un aumento de 1.5 a 2.0 grados centígrados en la temperatura media del aire, lo que implicará entre otros[1]:

–   Disminución en la duración media de la temporada húmeda y aumento de la estación seca (del 6 al 8 por ciento para 2050).

–   Incremento en la frecuencia e intensidad de los episodios de lluvia (sobre el 20 por ciento para 2050).

–   Aumento medio del nivel del mar de 30 a 50 cm para 2080.

–   Aumento de la intensidad de los huracanes.

De hecho, la región del Caribe como un todo ha experimentado un aumento medio del nivel del mar de unos 20 centímetros a lo largo del sigo XX. Imágenes de satélite tomadas durante los últimos 15 años muestran ya un aumento medio del nivel del mar que es el doble del registrado durante el siglo pasado. La erosión costera, en buena medida resultado  de actividades antropogénicas como la minería, es ya un grave problema en muchas de las islas y regiones costeras del Caribe, y evidentemente será exacerbada por el aumento de nivel mar. La media anual del ratio de erosión costera reportada para diferentes zonas de Trinidad y Tobago oscila entre 2 y 4 metros; habiendo registrado en la isla aumentos del nivel del nivel del mar de entre 8  y 10 mm por año durante los últimos 15 años[2], según registros de dos localizaciones diferentes.

Los potenciales impactos del cambio climático proyectado pueden originar serias consecuencias para Trinidad y Tobago; debido principalmente al reducido tamaño de la isla, que a su vez cuenta con una alta densidad de población que es altamente concentrada cerca de la línea costera y en zonas bajas de inundación. Cabe esperar, por tanto, que en Trinidad y Tobago el cambio climático y la variabilidad climática puedan derivar en:

–   Incremento en la frecuencia de informaciones por efectos combinados de alza de nivel del mar y de aumento de escorrentía por cambio en patrones de precipitación.

–   Severos impactos en la producción agrícola y seguridad alimentaria por cambios de temperatura y aumento en la intensidad de las lluvias.

–   Aumento de la erosión costera por alteración en los patrones de mareas, vientos y oleaje.

–   Disminución en la disponibilidad del recurso hídrico como resultado de la intrusión marina, el aumento de fenómenos de sequías, y aumento de la temperatura, principalmente en episodios de estiaje.

–   Disminución de las reservas pesqueras debido a la destrucción total o parcial de lechos marinos en algunas áreas.

–   Deforestación y degradación del suelo.

–   Aumento en los costes asociados a seguros y desarrollo de infraestructura más resistente.

–   Impactos sobre la biodiversidad y ecosistemas vulnerables como humedales costeros y manglares y arrecifes coralines.

Con el objetivo de adaptarse a dichas amenazas y planear estratégicamente el crecimiento de la ciudad, es crucial que las ciudades caribeñas como Puerto España cuenten con mapas de vulnerabilidad que les permitan beneficiarse de un inventario de la infraestructura y población en riesgo así como de una  valoración de las implicaciones de un desarrollo del suelo en uso a largo plazo. Las decisiones al respecto pondrán a prueba la sostenibilidad de la ciudad y podrán representar una  pérdida significativa del valor del suelo urbano, infraestructura clave por un lado, y la valorización y la especulación de áreas adecuadas para el desarrollo.

Decisiones sobre el uso del suelo y la planificación de la ciudad son críticas y necesarias en la medida en que las ciudades miran y priorizan aquellas inversiones necesarias para garantizar la sostenibilidad ambiental, social y económica de las comunidades.

Con la colaboracion de Jennifer Doherty y Gerard Allen


[1] R.S. Pulwarty, L.A., Nurse and U. O. Trotz, Caribbean Islands in a Changing Climate, Environment Magazine, 2010

[2] CCCC, Climate Change in the Caribbean: A Regional Framework for Achieving Development Resilient to Climate Change (2009-2015), 2009