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¡Sí, podemos! … ¡Medir el empoderamiento de las mujeres en la agricultura!

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Cuando hablamos sobre el empoderamiento de las mujeres, es difícil tener una idea clara de lo que realmente significa. ¿Se refiere a la actitud de las mujeres hacia la violencia de género? ¿O a la dependencia económica de las mujeres y su poder de decisión? ¿Implica tal vez, acceso a recursos productivos, educación y otras oportunidades? ¿Significa mayor control sobre su tiempo? ¿O involucra todos estos aspectos? Afortunadamente en los últimos años un esfuerzo compartido del International Food Policy Research Institute (IFPRI), la United States Agency for International Development (USAID) y el Oxford Poverty and Human Development Initiative (OPHI), condujo al desarrollo de una medida concreta del empoderamiento de la mujer en el sector agrícola: el Índice de Empoderamiento de las Mujeres en la Agricultura (WEAI por sus siglas en inglés). Este índice es un indicador multidimensional que considera cinco aspectos del empoderamiento, incluyendo: (i) decisiones sobre producción agrícola; (ii) acceso y poder de decisión sobre recursos productivos; (iii) control sobre el uso de los ingresos; (iv) liderazgo en la comunidad, y (v) uso del tiempo.

Al medir los impactos de los programas agrícolas, tendemos a centrarnos en la producción y los ingresos (lo cual, no nos entiendan mal … ¡es absolutamente necesario!); sin embargo, a veces olvidamos que los proyectos agrícolas también pueden afectar la dinámica interna del hogar y mejorar (o empeorar) el empoderamiento de los diferentes miembros. En este post queremos compartir dos ejemplos específicos en los que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el apoyo del IFPRI, ha utilizado el WEAI para analizar el impacto de nuestros proyectos en el empoderamiento de las mujeres.

El primer ejemplo es un proyecto en Nicaragua: el Programa de Apoyos Productivos Agroalimentarios (APAGRO). Este proyecto, que estaba dirigido específicamente a mujeres agricultoras con altos niveles de inseguridad alimentaria, proporcionaba bonos para comprar activos ganaderos (i.e, vacas, pollos, cerdos y cabras) y obtener asistencia técnica sobre manejo del ganado, comercialización, asociatividad y educación financiera. Para medir el impacto del proyecto utilizamos una aleatorización por fases y un modelo de diferencias en diferencias. La evaluación confirma que el programa tuvo impactos positivos en los ingresos, la seguridad alimentaria y la produccion. Sin embargo, esta vez, queríamos dar un paso más adelante y resultó que la participación en el programa aumentó el empoderamiento de las mujeres. De hecho, las mujeres participantes tenían menos probabilidad de estar desempoderadas (5%) y su puntaje de desempoderamiento se redujo (7%). Además, dentro del mismo hogar encontramos una reducción en la disparidad de género y la brecha de empoderamiento (18% y 10%); esto significa que, debido al programa, los niveles de empoderamiento de las mujeres se volvieron más cercanos a los de los hombres. Curiosamente, el análisis muestra que las mejoras en el empoderamiento fueron impulsadas principalmente por la pertenencia a grupos comunitarios o asociaciones, lo cual podría estar relacionado a las sesiones de capacitación grupal organizadas por APAGRO para brindar asistencia técnica; de hecho, las mujeres que participaron en actividades de capacitación presentaron efectos más fuertes en el empoderamiento que aquellas que no participaron y estos resultados fueron persistentes a lo largo del tiempo.

El segundo ejemplo es un proyecto en Bolivia: el Programa de Apoyos Directos para la Creación de Iniciativas Agroalimentarias Rurales (CRIAR). Este proyecto proporcionaba bonos que cubrían la asistencia técnica y el costo parcial de una tecnología agrícola, como sistemas de riego, invernaderos y unidades de almacenamiento, entre otros. El programa estaba dirigido a pequeños productores agrícolas.  De nuevo, los resultados demuestran impactos positivos del programa en producción, consumo e ingresos. Sin embargo, para medir efectos en el empoderamiento de las mujeres, incluimos en la encuesta de hogares agrícolas información para medir las cinco dimensiones del WEAI.

Encontramos que el 84% de las mujeres en la muestra estaban desempoderadas y el 63% no tenía paridad de género dentro de sus hogares. Sin embargo, a causa del programa, las mujeres en hogares beneficiarios redujeron su probabilidad de desempoderamiento (37%) y su puntaje de desempoderamiento (66%). Por lo tanto, los resultados parecían indicar que el programa había sido exitoso en mejorar el empoderamiento de las mujeres, pero ¿qué sucedió cuando desagregamos el análisis por dimensión? Encontramos que la participación en el programa incrementó el acceso y la participación en las decisiones de crédito de las mujeres, aumentó su participación en grupos sociales y mejoró su distribución de tiempo. Sin embargo, también provocó algunos efectos imprevistos. Primero, la adopción de tecnologías redujo el tiempo dedicado al trabajo agrícola tanto para hombres como para mujeres, pero solo los hombres experimentaron efectos positivos en su tiempo libre. Segundo, ¡descubrimos que la participación de las mujeres en las decisiones de ingresos dentro del hogar disminuyó! Después de una discusión con el equipo del proyecto, pudimos identificar que esto se debía probablemente a que la propiedad de las tecnologías se había transferido principalmente a los hombres jefes de hogar, lo que implicaba que los ingresos generados con estas tecnologías se consideraban los ingresos del hombre. Este problema se abordó durante la segunda fase del proyecto, promoviendo la propiedad conjunta de la tecnología por parte del hombre y la mujer.

Estos hallazgos en Nicaragua y Bolivia confirman que los proyectos agrícolas afectan la dinámica interna del hogar y pueden tener consecuencias imprevistas que deben tomarse en consideración durante todas las etapas del ciclo del programa: diseño, implementación, monitoreo y evaluación. Gracias al WEAI ahora tenemos una herramienta para medir el empoderamiento de las mujeres en la agricultura. Actualmente en el BID, estamos haciendo el “mainstreaming” del WEAI para medir el impacto en el empoderamiento de las mujeres en proyectos de titulación de tierras en Ecuador, Bolivia y Perú. ¡Estén atentos para conocer más sobre nuestros hallazgos en estos países!

Para más información sobre el índice,  visita WEAI   y recursos WEAI.

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