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Por Ricardo Pérez Cuevas.

La primera semana de agosto es la Semana Mundial de la Lactancia Materna en 170 países. Considerando su vital importancia, ¿qué hace falta para verdaderamente celebrarla?

Amamantar es un acto completamente natural y además de aumentar las posibilidades de supervivencia de los bebés, tiene beneficios sobre la salud de las mamás. A pesar de ello, no es una práctica lo suficientemente generalizada. Se estima que solo el 40% de los bebés en el mundo reciben seno materno de manera exclusiva durante los primeros meses de vida. Y aunque todos los niños deberían recibir leche materna en la primera hora de vida, solo la mitad de los bebés en el mundo lo hace. 

Las múltiples ventajas de amamantar

La lactancia es esencial para la salud del bebé y está asociada con un mayor índice de supervivencia en los neonatos.  La leche materna es el alimento perfecto porque aporta todos los nutrientes necesarios para lograr un desarrollo pleno. Además, es inofensiva y contiene anticuerpos que protegen al bebé de enfermedades frecuentes como la diarrea y la neumonía, que hoy en día son las principales amenazas y causas de muerte, particularmente en los países en vías de desarrollo.

Dar pecho también es crucial para las mujeres. Aparte de aumentar su bienestar emocional al establecer una conexión madre-hijo, las madres que amamantan más de 12 meses tienen menos riesgo de padecer cáncer de seno invasivo o de ovario.

La lactancia en Mesoamérica

La promoción de la lactancia materna es un componente integral de la agenda de salud de los países de Centroamérica. Por ejemplo, para fortalecer la salud de la niñez, el Ministerio de Salud en Nicaragua ha establecido  la promoción de la lactancia materna  como una de las acciones más importantes. Asimismo en Panamá, mientras el estado promociona los lactarios institucionales,  las empresas privadas pusieron en marcha el primer Banco de Leche Humana Pasteurizada.

La Iniciativa de Salud Mesoamérica (ISM), respaldando los esfuerzos de los gobiernos Centroamericanos en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en materia de salud, recolectó información sobre las prácticas de lactancia materna en seis países (Guatemala, Honduras, Nicaragua, México (Chiapas), Panamá y El Salvador) como parte de sus evaluaciones.

Estos fueron algunos de los resultados:

  • Las madres en Mesoamérica iniciaron la lactancia materna y la continuaron, pero no de forma exclusiva, durante los primeros seis meses
  • Tras los seis meses de lactancia exclusiva recomendada, algunas familias, por razones culturales, socioeconómicas o fisionómicas, reemplazaron la lactancia materna con agua, té o café (algo no recomendado)
  • El 65.1% de las madres nicaragüenses y el 79% de las panameñas continuaron amamantando a sus hijos entre los 6 meses y los 2 años de vida
  • Panamá reportó la cifra más alta de lactancia en la primera hora de vida (89.8%) y El Salvador la más baja (65.6%)
  • La prevalencia de la lactancia exclusiva entre niños de 0-6 meses fue más alta en Guatemala (76.8%) y más baja en Panamá (44.5%), y dependió de la edad del niño, siendo más frecuente en el primer mes de vida
  • Más datos sobre lactancia se encuentran aquí

El gráfico a continuación ilustra el descenso de la lactancia exclusiva tras los seis meses.

Fuente: Breastfeeding Practices among Poor Women in Mesoamerica

Mirando al frente para apostar por la lactancia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la alimentación exclusiva del seno materno desde el nacimiento hasta los seis meses de edad. Este parámetro, aunque aparentemente sencillo, es bastante difícil de lograr por múltiples causas de carácter cultural y social, incluyendo:

  • el tipo o la duración del parto;
  • los medicamentos tomados durante el trabajo de parto;
  • el uso de leche artificial o del chupón/chupera (pacifier) desde el inicio;
  • el contexto laboral y social de la mujer;
  • la falta de información sobre las ventajas de la lactancia exclusiva,
  • y las prácticas erróneas de ablactación (introducción de alimentos y líquidos que no son leche materna).

Factores como el lugar de nacimiento y la existencia de una comunidad o grupo de apoyo para las madres pueden favorecer el inicio temprano y la lactancia exclusiva en los primeros seis meses. Asimismo, la existencia de espacios para la lactancia en los lugares de trabajo, las licencias obligatorias de maternidad y paternidad y la regulación sobre la publicidad de los substitutos a la leche materna en los medios masivos y dentro de los hospitales, pueden hacer mucho para incentivar la lactancia.

Aunque son importantes los esfuerzos para promover la lactancia como una práctica extensiva, es evidente que existe un amplio margen de mejora. Hay que reforzar los programas e intervenciones en el ámbito comunitario, pues este componente de apoyo puede resultar crítico para animar a una madre a amamantar, de manera exclusiva mínimo hasta los seis meses, y si es posible, hasta uno o dos años más tarde, en complemento a otros alimentos.

¿Por qué crees que aún hay resistencia a amamantar? ¿Qué hace falta para promover más, y mejor, esta práctica? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ricardo Pérez Cuevas es médico, especialista sénior en salud y editor del Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Showing 2 comments
  • Miguel sanchez
    Responder

    Muchas gracias por la informacion lo aguardare en favoritos para compartir con mi pareja saludos.

  • Stephanie
    Responder

    En México hace falta que capaciten a las enfermeras para orientar a las madres. Existen muchos mitos que la gente perpetúa y no hay fuentes confiables al alcance de las madres. Al contrario, las desmotivan a la lactancia exlusiva.

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