Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por María Caridad Araujo. 

¿Alguna vez te has preguntado cómo las interacciones que tenemos con otros seres humanos desde bebés estimulan el desarrollo del cerebro? Los científicos que lo estudian han demostrado convincentemente que la arquitectura cerebral que se configura durante los primeros años de vida responde en gran medida a los estímulos del ambiente. Por ejemplo, las interacciones entre los adultos y los niños son críticas en la formación de conexiones neuronales. Por ello, han creado una serie de imágenes para ilustrar cómo son las interacciones que favorecen el desarrollo en la primera infancia.

Las interacciones de ida y vuelta, por ejemplo, incentivan al adulto a observar atentamente al niño para aprender a detectar su interés y descifrar sus gestos, miradas, balbuceos o palabras. No solo eso, lo anima a responder ante esos estímulos nombrando objetos, ofreciendo seguridad y afecto, expresando en palabras las emociones, felicitando al niño. La receptividad del adulto para interpretar las señales que recibe del niño y su sensibilidad para responder a ellas de una manera adecuada y cálida es clave y contribuye a ampliar y enriquecer el vocabulario, las experiencias de descubrimiento y el aprendizaje del niño. Esas interacciones, frecuentes y cotidianas, son indispensables para el desarrollo infantil nutriendo el aprendizaje, el comportamiento, e incluso la salud de las personas.

La lactancia, una interacción favorable para el desarrollo infantil

El primer paso de toda relación es aprender a leer las señales y mensajes que nos transmite la otra persona. Mientras más tiempo comparten un adulto y un niño, más logran conocerse y entenderse. De ahí que la lactancia constituye un momento único e irremplazable para entablar una relación entre la madre y el niño, y es una de las interacciones más significativas en una relación humana. Tener al niño tierno en brazos durante mucho tiempo es una manera potente de conocerse y establece al calor del cuerpo de los padres como un lugar seguro para la criatura.

Existen razones biológicas para aprovechar el momento de la lactancia y construir interacciones de calidad entre madre e hijo. El parto y la lactancia estimulan la producción de la oxitocina, conocida como la hormona del amor, que soltamos cuando sentimos placer y que resulta en una relación de apego entre la mamá y su bebé. Esa relación constituye un elemento fundamental para un desarrollo saludable, caracterizado por interacciones cálidas, sensibles, receptivas y ricas en lenguaje. La oxitocina tiene, además, otros beneficios para la salud física y mental de la madre.

Buenas prácticas de lactancia

La lactancia materna demanda mucho tiempo y esfuerzo por parte de las madres. No tener una red de apoyo en la familia, en la comunidad y en la sociedad dificulta asumir este enorme compromiso. Por ello, comparto estos 4 consejos para facilitar y asegurar una lactancia fructífera para la madre y el bebé que podría salvar hasta 22.216 vidas cada año.

1. Una relación que inicia de manera turbulenta probablemente no terminará bien. Por ello es mejor dar de lactar cuando el niño está tranquilo y alerta y no esperar a que se encuentre cansado y hambriento. Mientras más tiempo pasemos con ellos y más los observemos, aprenderemos a reconocer sus expresiones cuando empiezan a sentir hambre y a reaccionar a ellas con palabras cálidas y afectuosas.

2. Los niños nacen programados para alimentarse del pecho de la madre, pero las mujeres no nacemos programadas para dar de lactar y necesitamos aprender a hacerlo. Una gran parte de ese aprendizaje consiste en identificar las posiciones más apropiadas para alimentar al niño. Esto requiere experimentar, no siempre con éxito. Mantener una actitud serena y hasta un poco de humor ante los experimentos fallidos será importante para que la madre no llegue angustiada al encuentro.

3. Una vez que las madres aprendemos a leer las señales de nuestros hijos, puede ocurrir que ellos quieran lactar con frecuencia. Algunas veces desestimamos este deseo pensando que no es posible que el bebé se encuentre nuevamente hambriento cuando ha comido hace poco. No obstante, no hay que olvidar que el niño puede pedir el pecho de su madre por otras razones diferentes al hambre: tiene sed, necesita sentirse seguro, necesita calmarse, o simplemente porque quiere entretenerse. Reconocer estas necesidades e intentar atenderlas, aún de otras maneras si no es posible darle de lactar en ese momento, es un cimiento de una relación caracterizada por interacciones sensibles y receptivas.

4. Cuando el niño lacta se logra una conexión muy intensa con la madre, no solo a nivel físico, sino también emocional. El mirarse a los ojos, hablar, cantar, e incluso jugar durante la lactancia son maneras de enriquecer la interacción durante ese momento, ya que la atención del niño está sobre la madre. La lactancia es una parte importante de la relación más amplia y más compleja entre madre y niño. Por lo tanto, el juego, la comunicación y el afecto no pueden estar ausentes durante ella. Por ejemplo, un niño puede optar por jugar con el pezón de su madre. Esta es una oportunidad maravillosa de hacer equipo para lograr una lactancia exitosa y puede convertirse en una excusa para reírse juntos.

Todas las experiencias de lactancia son distintas, pero seguir estos consejos puede ayudar a aprovechar al máximo una interacción que, además de favorecer el desarrollo saludable, salvaría vidas. ¿Qué otros consejos ofrecerías para lograr una buena experiencia de lactancia? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Maria Caridad Araujo es especialista líder de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Recommended Posts
Showing 2 comments
  • Carolina Salleg
    Responder

    Buenas tardes
    Muy interesante la información, realmente concientizar a las mamás y familias en general de la importancia de la lactancia materna exclusiva LME durante los primeros 6 meses de vida es vital para el desarrollo, en todos los sentidos, de los niños, y posterior a esos 6 meses, la alimentación complementaria y la lactancia a demanda. Sin embargo, considero que con el fin de incentivar las buenas practicas de la lactancia, la imagen que acompaña esta información es contradictora, dado que el bebé debe ir a la teta de la madre no la teta a la boca del bebé; el bebé debe tener gran parte del pezón en la boca y como se observa esta posición no lo soporta. Considero importante hacer un ajuste donde se soporte el contenido de la información dada.
    Gracias.

  • Kathia Morillo
    Responder

    Me encantó este artículo, aunque aun no soy madre, tengo contacto con muchas madres lactantes y es una experiencia maravillosa… es una pena que por desconocimiento muchas mujeres no vean la leche materna como el valioso alimento que es y obvien la estética.

Dejar un comentario

Contáctanos

Si tienes dudas y comentarios acerca de este blog te puedes comunicar con nuestro equipo y con gusto te ayudaremos.

Start typing and press Enter to search

inclusión temprana para los niños con discapacidad