Por Sophie Gardiner.

Tanto el programa Abrazo en Paraguay como el programa del Cuidador Itinerante en Jamaica usan métodos únicos e innovadores que podrían ser reproducidos en otros países de América Latina y el Caribe. Les cuento un poco de cada uno.

Paraguay sufre de altas tasas de pobreza entre los niños: 46,4% de los niños menores de cinco años vive en la pobreza, y 25,4% en extrema pobreza. Además, 14% de aquellos menores de cinco años sufre de desnutrición crónica, y el porcentaje asciende a 42% en poblaciones indígenas.

El Programa Nacional Abrazo en Paraguay empezó en 2005, y sobresale porque está dirigido a niños de la calle, al tiempo que hace un seguimiento cercano con las familias. El programa proporciona cuidados integrales, que incluyen estimulación, nutrición, salud y –en casos de extrema pobreza– un subsidio para la familia que sustituye los ingresos que hubiesen  sido generados por el niño si se quedaba en la calle trabajando. Este último es un enfoque particularmente innovador dentro del contexto de los programas sociales en América Latina y el Caribe. La población a la que Abrazo apunta son niños de la calle de hasta 14 años de edad o menores.

El número aparentemente reducido de niños que reciben asistencia de este programa, es una consecuencia de la alta especificidad de la población a la cual está dirigido: los niños de la calle. 2.700 niños de 0-14 años de edad asistieron a los centros en 2011, 740 de los cuales tenían entre 0-4 años de edad. La calidad de los profesores que trabajan en Abrazo es alta. Para poder trabajar en el programa, los profesores deben tener un título en educación pre escolar y al menos dos años de experiencia con niños de la calle. Además, Abrazo opera seis días a la semana y durante largas jornadas de trabajo: 15 horas al día. Por último, el programa tiene un impresionante seguimiento con los padres. Los representantes del programa se reúnen mensualmente con los padres o cuidadores principales para tratar temas como el cuidado, la enseñanza y los métodos de aprendizaje, la nutrición, la salud y el desarrollo. El programa todavía enfrenta retos a nivel de infraestructura y se esfuerza por encontrar recursos para financiar todas sus iniciativas y operaciones en sus propias instalaciones. A pesar de estos retos, se destaca por sus métodos innovadores para cambiar las vidas de un segmento muy particular de niños.

En Jamaica, el programa de Roving Caregivers (Cuidadores Itinerantes) es otro singular programa de desarrollo infantil. Este programa empezó en 1996 como un programa de capacitación para jóvenes que habían abandonado sus estudios, pero se convirtió en un programa de visitas a hogares rurales para promover el desarrollo infantil. Los trabajadores de la comunidad identificaron familias que podrían estar en riesgo y no estaban en capacidad de pagar cuidado diario, y visitaron sus hogares regularmente para enseñarles métodos de crianza que promoviesen un desarrollo psicológico y cognitivo saludable.  

En el 2002, la fundación Bernard van Leer estableció la Iniciativa Caribeña de Apoyo a la Niñez (Caribbean Child Support Initiative CCSI) para promover la aplicación del modelo del Cuidador Itinerante en otros países del Caribe. Fue reproducido en Dominica, Granada, Santa Lucía, San Vicente y Granadinas, y Belice. Las variaciones del programa han logrado una cooperación impresionante en todos los sectores, y han incluido otras dimensiones del programa, tales como la promoción de políticas. Los principios fundamentales de trabajo son enfocarse principalmente en el niño; dar prioridad a los niños y familias rurales y desaventajados; comprometer, capacitar y sensibilizar a los cuidadores en técnicas de estimulación del desarrollo; involucrar a personas de la comunidad como Itinerantes (Rovers); utilizar un currículo bien definido; estructurar el programa de visitas e intervenciones; e incorporar otras redes de apoyo social. Este modelo es particularmente interesante porque es una manera, de bajo costo, de promover el desarrollo saludable de los niños en poblaciones rurales.  Debido a que el cuidador es de la misma comunidad en la que trabaja, es más probable que se realice una intervención apropiada.

Ambos programas serán analizados en profundidad en la próxima publicación del BID titulada Panorama Sobre Desarrollo Infantil en América Latina y el Caribe: Un Estudio Comparativo, de María Caridad Araujo, Florencia López-Boo y Juan Manuel Puyana. Dicha publicación estará disponible en la página web del BID (www.iadb.org/proteccionsocial) a partir del 10 de septiembre.

Sophie Gardiner es estudiante de último año en Middlebury College y está estudiando Política Internacional y Economía. En la actualidad, es una pasante de verano en la División de Protección Social y Salud del BID.

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