Nudging: Una vía para lograr una mayor vacunación Infantil

Un nudging exitoso logró reducir las tasas de vacunación infantil en las zonas rurales de Guatemala.

¿Cómo puede garantizarse la vacunación en las zonas rurales pobres? Recientemente Guatemala enfrentó un problema al observar, en las zonas rurales, que las tasas de vacunación infantil disminuían, luego del primer año de vida de los niños, lo que podría suponer un riesgo para su supervivencia y su salud.

Reducción en las tasas de vacunación infantil

Dichos sesgos estaban pasando factura. Las madres hicieron un gran esfuerzo durante el primer año de vida de sus hijos para asegurarse de que recibieran sus vacunas, resultando en una tasa de vacunación del 86%. Pero tuvieron problemas para continuar en la misma tónica en los años subsiguientes. Como resultado, las tasas de vacunación se reducían al 67% en los niños de entre un año y medio y cuatro años de edad y al 42% en los niños de entre cuatro y cinco años de edad, según un estudio realizado en 2015.

Fue aquí donde entró en juego una comprensión crítica de la psicología y el comportamiento humano — de la economía conductual. Los investigadores del BID y de Mathematica Policy Research entendieron que, aunque era natural que los padres se preocuparan por la salud de sus hijos, necesitaban un recordatorio o un nudge (empujoncito) para llevar a vacunar a sus hijos. Entonces, en un experimento se elaboraron listas de los niños que debían ser llevados a una clínica para ser vacunados en el plazo de un mes para que los trabajadores comunitarios de la salud pudieran visitarlos para recordarles.

Un nudge transformativo

Ese nudge transformó el comportamiento. En 130 comunidades, con cerca de 13.000 niños, las tasas de vacunación entre un grupo de tratamiento aumentaron entre el 4,6% y el 9,1% en los niños que debían ser vacunados de inmediato y entre el 2,2% y el 4,5% para todas las vacunas infantiles a un costo adicional de tan solo US$7.50 por niño.

Si este resultado fue impresionante, fue solamente una de las muchas iniciativas del BID que demuestran cómo simples pero poderosas intervenciones costo-efectivas, como poner la información adecuada en las manos correctas en el momento preciso, pueden tener enormes beneficios. En los últimos años, el BID ha utilizado los principios de la economía conductual para dar empujones a las personas para que tomen mejores decisiones de ahorro y jubilación; ayudar a los gobiernos a aumentar el cumplimiento tributario; y alentar a los niños desfavorecidos a salir de una mentalidad pesimista con mejor información sobre ayuda financiera para la educación y posibilidades profesionales. Ha realizado ungran número de estudios e intervenciones en materia de contaminación, agua y saneamiento, así como de transparencia y rendición de cuentas.

Un nuevo grupo del BID para fomentar el nudging y otros aspectos de la economía conductual

El BID está ampliando sus esfuerzos. Además, recientemente creó un grupo de trabajo interdepartamental sobre economía conductual para generar capacidad institucional tanto a nivel interno como en la región, generar conocimiento y difundir los resultados y las mejores prácticas. Como un componente clave de esta iniciativa, a finales del 2018 el Banco alcanzará la meta de capacitar a cerca de 200 funcionarios en economía conductual. El uso de intervenciones exitosas como estudios de casos es una parte importante de esta capacitación.

Como lo revela el ejemplo de Guatemala, a pesar de las buenas intenciones de las personas, a veces estas pueden necesitar un poco de nudging para superar su racionalidad limitada y sus barreras cognitivas a fin de lograr comportamientos que les beneficien más a ellas mismas, a sus hijos y a la sociedad en su conjunto. El BID ha hecho de la economía conductual una parte fundamental de su misión para mejorar la formulación de políticas y seguir mejorando vidas, y se ha propuesto compartir sus investigaciones y ofrecer apoyo a quien desee unirse al esfuerzo.

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El Autor

Nina Rapoport

Nina Rapoport

Nina Rapoport es investigadora de Economía Conductual en el Departamento de Investigación del BID. Recibió una maestría en Economía Conductual en 2018 de la Universidad Paris 1 Panthéon-Sorbonne y tiene doble licenciatura en Economía y Psicología de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Su investigación se enfoca en el comportamiento prosocial bajo incertidumbre.

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