Los programas de alfabetización financiera pueden beneficiar tanto a los niños como a los adultos

Los programas de alfabetización financiera pueden mejorar los hábitos de ahorro de niños y adultos

Convertirse en adulto sin saber cómo gestionar el dinero equivale a exponerse a la inestabilidad financiera, a deudas y a una pensión insuficiente. Además, la evidencia sugiere que es sumamente difícil cambiar el comportamiento financiero de los adultos. Quizá éstos no tengan tiempo para seguir programas de alfabetización financiera y, además, puede que estén demasiado acostumbrados a su manera de hacer las cosas.

Por otro lado, el trabajo con niños y adolescentes ofrece la oportunidad para intervenir en una etapa en que todavía están formando sus hábitos y desarrollando importantes habilidades socioemocionales que generan un comportamiento financiero más responsable. De hecho, los gobiernos y las organizaciones sin fines de lucro en todo el mundo están apoyando cada vez más los programas de educación financiera diseñados para los más jóvenes.

En un estudio sobre una intervención piloto en Perú, hemos estudiado los efectos de la educación financiera provista en la escuela para alumnos de educación secundaria. Observamos que el programa aumentó los conocimientos financieros y el autocontrol de los jóvenes, con el beneficio añadido de mejores notas en todo el currículo escolar. Sin embargo, lo más sorprendente fueron los cambios en los adultos encargados de la capacitación: observamos que el programa cambió significativamente el comportamiento financiero de los profesores -que recibieron una formación y enseñaron el material en sus clases. El propio ejercicio de repetir el material que habían aprendido en su formación reforzó sus conocimientos y generó mejoras reales en su conocimiento y comportamiento.

El piloto fue implementado por el gobierno peruano en 2016 en 150 escuelas públicas como parte de la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera del país. La intervención comprendía un plan de formación de 20 horas para los profesores y el dictado de lecciones de educación financiera para los alumnos de los últimos tres años de escuela secundaria. Estas lecciones abarcaban una amplia gama de temas, y cubrían todo desde los principios de la inversión y el costo de oportunidad hasta los productos y servicios financieros, así como el uso de información crediticia y los mecanismos de protección del consumidor.

Llevamos a cabo encuestas tanto entre los profesores como entre los alumnos con el fin de explorar rasgos de la personalidad y preferencias; estudiamos los exámenes que ponían a prueba sus conocimientos financieros y examinamos los registros administrativos de los resultados de los alumnos al final del año para ver si la formación financiera había influido en otros aspectos de su desempeño académico.

Como en otros estudios, descubrimos que esa formación tuvo un impacto considerable en sus conocimientos financieros. En efecto, los estudiantes que participaron en el programa mostraron un aumento de sus conocimientos equivalente a una mejora de 14,8 puntos en la prueba PISA de alfabetización financiera de 2015 entre los alumnos de 15 años. En otras palabras, el efecto del piloto es suficiente para cerrar en la mitad la brecha de Perú con el siguiente país en el ranking. Además, registraron un aumento en un rasgo socioemocional clave a saber, el autocontrol, que mejoró en un 18% en relación con la mediana del grupo de control. El autocontrol es importante en resultados como el desempeño escolar y el éxito en el mercado laboral, y parece estar relacionado con la adopción de buenas decisiones financieras.

Es difícil saber cómo estas transformaciones influyen en el comportamiento financiero puesto que se trata de jóvenes menores de edad sin acceso al sistema financiero formal. Sin embargo, se observaron cambios significativos en los hábitos de compra y de ahorro. Según lo medido por las encuestas, el programa tuvo como resultado un aumento de 1,2 puntos porcentuales en el número de alumnos que comparaban precios antes de comprar; un aumento de 1,3 puntos porcentuales en los alumnos que ahorraban en lugar de pedir prestado para comprar algo que no podían pagar, y un aumento de 1,1 puntos porcentuales en el número de alumnos que hablaban con sus padres sobre las decisiones financieras del hogar.

Los alumnos también mejoraron sus notas, y esto no sucedió sólo en disciplinas como las matemáticas, que podríamos asociar con los estudios financieros. Los alumnos que participaron en el piloto registraron un aumento promedio del 3% en su promedio de notas, quizá porque su mayor autocontrol o su exposición a trabajos del curso que percibieron como útiles mejoraron su motivación en todo tipo de aprendizajes en la escuela. Además, las mejoras se alcanzaron de manera muy costo-efectiva, con un costo de sólo USD 6,6 por alumno.

Destacan los cambios observados entre los profesores. Puede que esto esté relacionado con la manera en que los profesores aprendieron. Éstos fueron capacitados en la totalidad de los temas cubiertos en los tres grados, fueron expuestos a los materiales relativamente sencillos y fácilmente accesibles preparados para sus alumnos, y pudieron reforzar sus conocimientos en el proceso de enseñar el material. Esta intensidad en el aprendizaje los convirtió claramente en un subconjunto poco habitual de adultos y produjo resultados sorprendentes. Entre los profesores que participaron en el programa, la probabilidad de ahorrar a través del sistema financiero formal aumentó en 14 puntos porcentuales.

El acceso universal al financiamiento ha sido reconocido como un pilar del desarrollo global. A pesar de algunas mejoras, el porcentaje de personas en América Latina y el Caribe que piden prestado a una institución financiera es tan sólo 9,6%. Además, como demostramos en nuestro informe de bandera de 2016, las tasas del ahorro privado son del 14,7%, apenas superiores a las de África Subsahariana, y muy por debajo de las de Asia Emergente, que registra un 25,8%. Todo esto afecta a una región que ha sufrido debido al bajo crecimiento en las últimas décadas, con tasas inadecuadas de inversión, productividad y en otros elementos propios de las economías dinámicas.

Los jóvenes entre 15 y 24 años tienden a sufrir una particular marginación del mercado financiero formal. Los jóvenes de hoy son los adultos del mañana. Por lo tanto, centrarse en mejorar sus conocimientos financieros, proporcionándoles productos formales de ahorro adecuados y cultivando hábitos de ahorro saludables puede promover la inclusión financiera y generar beneficios para el conjunto de la sociedad en el futuro. Como se muestra, incluso el comportamiento financiero de los adultos se puede cambiar. Sin embargo, centrarse en el trabajo con los jóvenes es crucial.


Print Friendly, PDF & Email

El Autor

Veronica Frisancho

Veronica Frisancho

Verónica Frisancho es economista del Departamento de Investigación. Obtuvo su doctorado en economía en Pennsylvania State University en el 2012 y se graduó como economista en la Universidad del Pacífico en Lima, Perú en el 2002. Antes de comenzar sus estudios de posgrado, Verónica trabajó en GRADE, un prestigioso centro de investigación en Perú, por casi seis años. También tiene varios años de experiencia enseñando tanto en Perú como en los Estados Unidos. Ha enseñado cursos de economía en diversas áreas: crecimiento y desarrollo, introducción a la microeconomía, macroeconomía y microeconomía intermedia y teoría y políticas de comercio internacional. Verónica se enfoca en la microeconomía aplicada y sus principales campos de especialización son desarrollo y economía laboral. Sus intereses de investigación en estas áreas tienen un énfasis particular en educación, mercados laborales en países en desarrollo y microfinanzas. Actualmente, se encuentra trabajando en una serie de artículos sobre microfinanzas y desempeño académico y aprendizaje. Ha publicado en revistas académicas como el Population Research and Policy Review y The B.E. Journal of Economic Analysis & Policy y en la actualidad tiene varios artículos bajo revisión. Verónica es miembro activo de la Royal Economics Society. Ha participado como evaluadora en varias revistas arbitradas como el Journal of International Economics y The B.E. Journal of Economic Analysis & Policy.

2 Comments

Add a Comment
  1. Hola Veronica, Mi nombre es Erick Rivera, soy de Honduras.

    Estoy trabajando en un programa para reducir el analfabetismo financiero en niños y adultos, Soy Master en Finanzas, he trabajado en bancos y actualmente laboro para una federación de cooperativas como asesor técnico.

    Quiero generar ingresos a través de este programa pero al mismo tiempo es una responsabilidad social.

    Como puedo tener el respaldo de ustedes para poder entrar, promocionar este programa a las empresas privadas, donde se capacitará a los trabajadores y a sus hijos.

    Agradezco su atencion de antemano y esperando el apoyo de una organización que quiere el desarrollo para nuestros países.

    Con aprecio.

    Erick Rivera

    1. Estimado Erick,

      Aquí está la respuesta de Verónica:

      Hola Erick,

      Me da mucho gusto conocer que existen iniciativas como la que lideras en la región. Sugiero que te pongas en contacto con el brazo del BID que trabaja con el sector privado, IDB Invest. Muchos éxitos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ideas que cuentan © 2016