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Por Tania Marín Macías.

La salud de la población en América Latina y el Caribe ha mejorado significativamente en las últimas décadas. Por ejemplo, la esperanza de vida de una persona en 1960 era de 56 años en promedio, mientras que en 2016 fue de 77 años, superior al promedio de las regiones en desarrollo.

Asimismo, la mortalidad infantil, que mide el número de muertes durante el primer año de vida, ha disminuido: en 1970, la tasa promedio era de 87 muertes por cada 1000 nacidos vivos, cifra que en 2016 disminuyó a 13. Por otra parte, ha habido una mejora en la salud de los menores de 5 años en distintos países de la región.

Un nuevo curso en línea, Realidad Social Latinoamericana, explora el panorama de salud de la región.

Sin embargo, estas mejorías no se han materializado en la misma magnitud a nivel de todos los grupos sociales. En 2012, la esperanza de vida en las comunidades indígenas de México era de apenas 51 años para las mujeres y 49 años para los hombres; es decir, 25 años menos que los promedios nacionales. Y en Brasil, la esperanza de vida de la población afrodescendiente era seis años menor que en la población blanca. A nivel regional, la mortalidad entre los niños indígenas menores de 1 año es 60% mayor a la de los no indígenas: 48 por cada 1.000 nacimientos frente a 30, respectivamente.

 De la malnutrición a la obesidad, de las infecciones a la hipertensión

América Latina y el Caribe se encuentran entre la desnutrición y la obesidad; las familias ya enfrentan la doble carga de niños con desnutrición y adultos con sobrepeso. Aunque la desnutrición ha disminuido en las últimas décadas, aún existen importantes diferencias entre los países de la región y entre las poblaciones de un mismo país. Por ejemplo, Bolivia pasó de tener una tasa de retraso de crecimiento infantil del 48,6% en 1981 a 27,8% en 2015. Sin embargo, en Costa Rica, Paraguay y la República Dominicana, este porcentaje es del 10%, mientras que en Honduras, se estima que el 95% de los menores de 14 años indígenas sufren de malnutrición.

Además, el sobrepeso y la obesidad han aumentado en todas las edades. Entre 1991 y 2013, la prevalencia de sobrepeso en la región pasó del 45,6 al 57,3% debido en parte  al aumento de alimentos sin valor nutricional y alto contenido energético, así como al sedentarismo. Sumado a dietas y estilos de vida poco saludables, otros factores de riesgo, como el consumo de tabaco y alcohol, han contribuido al incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, cáncer y padecimientos cardiovasculares, que hoy en día son las principales causas de hospitalización, discapacidad y muerte en la región. Los padecimientos crónicos han desplazado de forma acelerada a las enfermedades infecciosas y complicaciones materno-infantiles como causas de muerte en las últimas décadas, tal como se observa en el gráfico a continuación.

 

Capitalizar sobre las ganancias y actuar para prevenir

La intersección entre los avances y los desafíos que estamos experimentando en la región son resultado de las marcadas tendencias en la transición demográfica y epidemiológica. Ante este panorama, los países de la región deben adoptar medidas que les permitan abordar toda la gama de necesidades de salud de su población. Si bien Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Uruguay han realizado reformas sanitarias con el objetivo de lograr la cobertura universal en salud, muchos de los sistemas de salud de la región presentan fragmentación en su modelo de provisión,  financiamiento y en sus políticas de salud. Además, la calidad de los servicios suele ser deficiente, lo cual contribuye a mantener las disparidades en el acceso y estado de salud de distintos grupos de población y al manejo ineficiente de los recursos destinados a la atención a la salud.

Para mejorar la eficiencia y calidad de los servicios de salud, algunas estrategias incluyen:

  • Desarrollo de redes integradas con base en la atención primaria de salud
  • Financiamiento de intervenciones en congruencia con las prioridades de salud y con criterios de costo-efectividad
  • Mejora de la coordinación público-privada
  • Establecimiento de políticas integradas e intersectoriales de recursos humanos
  • Reforzamiento de las políticas para lograr la cobertura universal de salud
  • Diseño e implementación de guías de práctica clínica para guiar las decisiones del personal de salud
  • Diseño e implementación de indicadores de calidad y desempeño de los servicios

Se debe conocer más sobre las estrategias que los países de la región pueden adoptar o han adoptado para avanzar hacia la cobertura universal y responder a las crecientes necesidades de salud, con recursos limitados. En Realidad Social Latinoamericana podrás aprender más:

¿Qué otras soluciones se deberían implementar? ¿Qué iniciativas conoces que estén aprovechando los avances obtenidos? ¿Cómo han respondido los gobiernos a los nuevos desafíos de salud? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente.

Tania Marín Macías es médica y tiene una maestría en Salud Internacional. Actualmente colabora como fellow en la División de Protección Social y Salud de BID.

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Showing 2 comments
  • salud natural
    Responder

    Creo que los niveles de desnutricion o de obesidad , si es cierto que los niveles en general del nivel de vida han mejorado. Pero todavia no hay ya sea por x o por y una politica de salud definida salvo unos pocos paises.

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