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Por Andrea Proaño Calderón. 

En 2017 nos inspiraron historias que destacaron el talento, potencial y la tenacidad de los niños. ¿Quién no ha llorado viendo las tiernas escenas entre Miguel y su abuela COCO en la taquillera película del mismo nombre? Los niños que fueron la voz de Miguel, el personaje principal tanto en la versión en inglés como en español, comenzaron a cantar a los 4 y 5 años, respectivamente, en una demostración de lo crítico que son los estímulos correctos y la retroalimentación positiva durante los primeros cinco años.   

Desde Primeros Pasos celebramos, también, los logros de Belén Barreto, una chica que formó parte del equipo ganador del Concurso Mundial de Robótica, y de Mónica Martínez, medalla de oro de la Olimpíada Matemática Rioplatense. Ambos casos resultan aún más sorprendentes si consideramos que son poquísimas las niñas en América Latina y el Caribe que han podido sobresalir en estos campos.

Pero no son solo las niñas las que rara vez logran destacar y hacer escuchar sus voces. Por eso este año, UNICEF lanzó una campaña masiva con un solo objetivo: que los niños manden por un día. Y lo hicieron, desde los escritorios de los mandatorios de diversas naciones, hasta las salas de prensa y los clubes deportivos. Además, en el Día Universal de la Infancia, conseguimos un hito importantísimo para impulsar el desarrollo infantil en la región, con la Declaración de Bogotá.

Finalmente, cabe destacar especialmente que ha disminuido la mortalidad infantil de los menores de 5 años desde 1990 a 2016, salvando hasta 50 millones de niños en este grupo etario.

Sin ánimo de restar mérito a estas noticias positivas, es claro que aún tenemos una gran deuda con la infancia, tanto en nuestra región como en el mundo. A continuación, compartimos algunos datos que pondrán a prueba nuestra capacidad de actuar a favor de los niños en 2018:

– Los niños representan casi la mitad de las personas (900 millones) que viven con menos de 1.90 USD dólares por día.

– El 19,5% de los niños en el mundo sufre de extrema pobreza, frente al 9,2% de los adultos. Además, más del 40% de la infancia en América Latina vive en situación de pobreza.

– Uno de cada diez niños nace con discapacidad o la adquiere durante la infancia o adolescencia; un 2% de los casos es severo o requiere atención médica de alta complejidad.

– Seis de cada diez niños entre 2 y 4 años sufren de violencia física o emocional por parte de sus padres o cuidadores.

Frente a estos datos, ¿qué podemos hacer? El camino por delante no está perfectamente trazado, pero empecemos por aquí:

1. Apostar por los niños desde temprano para terminar con el círculo vicioso de la pobreza

2. Erradicar las formas de discriminación por género o discapacidad en la primera infancia

3. Adquirir mayor compromiso para que todos los niños puedan alcanzar su potencial de desarrollo

4. Fomentar la calidad de los servicios de cuidado infantil

5. Enfatizar las interacciones de calidad y los ambientes propicios para un desarrollo saludable

6. Establecer relaciones de apego infantil madre-hijo e incentivar la paternidad activa

7. Promover la lactancia materna exclusiva en los primeros 6 meses de vida

8. Combatir el retraso en el crecimiento a tiempo

9. Agregar una dosis de innovación para mejorar la inversión en desarrollo infantil

10. Cultivar la resiliencia y confianza en los niños para que puedan salir adelante ante las adversidades

¿Qué otras historias conoces sobre niños y niñas que se destacaron este año? ¿Qué hace falta para visibilizar aún más los temas de infancia en la esfera pública? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Andrea Proaño Calderón es consultora en comunicaciones para la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Comments
  • Luis Tapia
    Responder

    La mortalidad neonatal es un indicador que evidencia el nivel de desarrollo que tiene la atención prenatal, prenatal y post natal, en una determinada área geográfica o en un establecimiento de salud.
    La mortalidad neonatal actualmente representa 66,6% de la mortalidad de menores de 1 año y 55,6% de la mortalidad de menores de 5 años.
    Entre las principales causas de mortalidad neonatal a nivel nacional, se encuentran la prematuridad (25.1%), infecciones (23.5%), asfixia (14.1%) y malformaciones congénitas (11.0%).
    Según el Subsistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica Perinatal Neonatal del MINSA, Boletín Epidemiológico del Perú SE 31-2017, el 79 % de casos de muerte neonatal ocurrió en la primera semana de vida (mortalidad neonatal precoz), de los cuales el 36% se produjo dentro de las primeras 24 horas, teniendo como principal causa la asfixia, y el 43% restante ocurrió entre los días 1 y 7. Produciéndose el 89% de las defunciones en establecimientos de salud.
    Mortalidad neonatal evitable (Recién nacido mayor/igual de 2500gr, sin malformación congénita fetal) representa el 30%.
    La muerte fetal durante el parto (mortalidad fetal intraparto) es un indicador sensible de la demora y baja calidad de la atención; refleja la escasez de la monitorización del trabajo de parto y retraso en la atención del parto de un feto comprometido.
    El 48% de las defunciones intraparto ocurrieron en fetos con 37 a más semanas de gestación.

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