Por Laura Valadez

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El presidente de México, Enrique Peña Nieto, asumió su cargo hace unos meses, lo que constituye una buena oportunidad de revisar la estrategia nacional para la mitigación de la pobreza infantil. De acuerdo al censo de 2010, hay más de 112 millones de habitantes en México, de los cuales 11,6 millones tienen entre 0 y 5 años de edad (INEGI, 2012).  UNICEF (2012) estima que más del 27% de los niños mexicanos de hasta 5 años viven en hogares que no cuentan con ingresos suficientes para comprar alimentos.

Según estimados oficiales, seis de cada diez niños de hasta 5 años viven en una situación de pobreza multidimensional. Es decir, alrededor de 6,6 millones de niños mexicanos menores de 5 años subsisten en hogares pobres por su nivel de ingresos y se encuentran desprovistos de al menos una de las siguientes prestaciones: educación, servicios de salud, seguridad social, vivienda, servicios públicos y alimentación (CONEVAL, 2012).  Además, 3 de cada 10 niños de hasta 5 años sufren de al menos una de estas dimensiones de privación pese a contar con suficientes ingresos para adquirir la canasta básica de bienes. Solo 9 de cada cien niños menores de 5 años no atraviesan por una situación de privación o de pobreza por ingresos.

Podría decirse que las cosas no están tan mal: las condiciones de vida de los niños mexicanos han mejorado en términos generales durante las últimas dos décadas. La tasa de mortalidad de los menores de 5 años se redujo del 45% en 1990 al 17% en 2009, mientras que la tasa de matrícula escolar de las niñas aumentó del 61% en 1970 al 94% en 2005 (UNICEF, 2012). La proporción de niños menores de 5 años con bajo peso para su edad disminuyó de alrededor del 13% en 1988 al 5% en 2006, y la tasa de los que tenían retraso en el crecimiento (baja talla para su edad) pasó del 29% en 1988 al 16% en 2006 (Banco Mundial, 2012).

Sin embargo, aún quedan algunos desafíos importantes para la mitigación de la pobreza infantil en México:

  • Disparidades entre zonas rurales y urbanas: en México más del 60% de los hogares identificados como extremadamente pobres se encuentran en comunidades rurales (Banco Mundial, 2005). La malnutrición en los niños menores de 5 años es más frecuente en las zonas rurales que en las urbanas: mientras el 37% de los niños de las zonas rurales sufren de retraso en el crecimiento, el 29% de los que viven en zonas urbanas tienen baja talla para su edad (Hernández et al, 2003).
  • Disparidades étnicas: el 10% de la población de México está conformado por sesenta y dos grupos indígenas. Sin embargo, según se observó gracias a extensas investigaciones (Atal, Ñopo y Winder, 2009; Bello y Rangel, 2002; Hall y Patrinos, 2004; CDI, 2012), los grupos indígenas suelen tener menores ingresos, mayores tasas de desempleo, viviendas de peor calidad, menor nivel educativo y menor participación en el ámbito público que la población no indígena. La proporción de niños indígenas de hasta 5 años que sufren de retraso en el crecimiento es más del doble que la proporción correspondiente a los niños no indígenas (UNICEF, 2012). A saber, el 33,2% de los niños indígenas en edad preescolar tienen baja talla para su edad, comparado con el 16% correspondiente a los niños no indígenas. Además, la mortalidad infantil en la población indígena es de 1,6 veces la tasa correspondiente a la población no indígena. El trabajo infantil es también más frecuente en las poblaciones indígenas que en las no indígenas. Y mientras que el 36% de los niños indígenas de entre 6 y 14 años trabajan, el promedio nacional de trabajo infantil para este grupo de edad es del 15,7% (UNICEF, 2012).

México enfrenta importantes desafíos socioeconómicos para mitigar la pobreza infantil, particularmente en lo concerniente a las brechas urbano-rurales y étnicas. Las acciones del gobierno, tales como PROGRESA-Oportunidades, la leche subsidiada, los programas de artículos básicos y Seguro Popular, parecen haber sido positivas para mejorar la vida de los niños. No obstante, es curioso ver cómo, a pesar de estos esfuerzos, todavía hay alrededor de un 50% de niños que sufren de pobreza. Esto es algo que el nuevo Poder Ejecutivo debe tomar en cuenta.

Laura Valadez es mexicana y posee un doctorado en Política Social de la Universidad de Oxford. Sus investigaciones se especializan en la pobreza infantil, los indicadores de bienestar infantil y los programas de mitigación de la pobreza. Ha realizado investigaciones sobre la vulnerabilidad y la pobreza en la niñez para el programa Niños del Milenio en Oxford y ha sido consultora del Banco Mundial. Su artículo ha sido uno de los finalistas del Concurso de Bloggers del BID.

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