Por Clara Alemann. 

Siguiendo con las reflexiones que compartía en mi post anterior, esbozo a continuación algunos de los temas para tener en cuenta al integrar una perspectiva de género en programas de desarrollo infantil.

Comprender las bases de la cultura, los roles  y las relaciones de género de las comunidades en las que un programa de DIT se inserta es vital a la hora de diseñar un modelo de intervención adecuado y efectivo para apoyar el desarrollo socio-afectivo y cognitivo de niños y niñas.

a) Apoyo a los padres en la tarea de ser padres: Se propone generar espacios donde los padres tengan la oportunidad de conversar con una trabajadora social y con otros padres sobre las frustraciones ocasionadas por la conciliación de responsabilidades domésticas, productivas y de cuidado, las estrategias de crianza, la pobreza de tiempo y la necesidad de compartir las responsabilidades para evitar el stress y la tensión en la relación, así como el maltrato a los niños.

b) Capacitación y protocolos para personal de salud y/o visitadores domiciliarios en la detección temprana de riesgos psico-sociales de las madres durante los controles prenatales para poder apoyar a aquellas particularmente vulnerables durante la gestación y la crianza. El programa Chile Crece Contigo es un buen referente, pues elaboró pautas de riesgo psico-social a ser utilizadas por el profesional de salud que realiza el primer control gestacional.

c) Promoción de oportunidades de desarrollo para las madres: Se propone considerar la posibilidad de conectar a las madres con la posibilidad de estudiar, con programas de capacitación laboral, de mejora de la productividad agrícola o de a acceso a mercados en zonas rurales. Las mujeres más educadas y autónomas tienen más recursos personales y económicos para ser mejores madres.

d) Prevención de violencia doméstica contra mujeres y niños: Es fundamental facilitar la detección temprana de estas situaciones. Los programas de desarrollo infantil pueden ser un mecanismo para vincular a las familias a este tipo de servicios a través de la identificación y referencia durante las visitas domiciliarias. Un ejemplo de este tipo de esfuerzos se encuentra en el Manual para la Detección y Orientación de la Violencia Intrafamiliar, el programa puente que Chile elaboró para ser utilizado por los apoyos familiares en la identificación de signos de violencia en los hogares con los cuales trabajan.

e) Currículo: Sería deseable integrar el reconocimiento y valoración de los aspectos propios de la cultura local y la utilización de materiales pedagógicos donde tanto hombres como mujeres sean héroes, líderes, profesionales y resuelvan problemas.

f) Capacitación para madres y padres en crianza, nutrición, estimulación temprana y estrategias para disciplinar sin violentar: Esto supone trabajar para incluir a los padres (hombres) en todo el proceso de acompañamiento, servicios y capacitaciones en salud reproductiva, materno-infantil y de crianza. Es decir, no solo invitarlos a participar sino involucrarlos desde el reconocimiento de los roles diferentes que hombres y mujeres tradicionalmente juegan y promoviendo la responsabilidad compartida en tareas de cuidado y de crianza y en oportunidades de desarrollo (estudio y empleo remunerado). Esto está asociado con promover el principio de que valoren el desarrollo de sus hijos para que éstos puedan elegir proyectos de vida independientemente de los roles de género socialmente asignados. PromundoICRWUNFPA, y el Instituto Papai han desarrollado numerosos estudios analíticos, y guías para promover la integración de los hombres en las intervenciones de salud a favor de la igualdad de género, específicamente en cuidado infantil, salud sexual y reproductiva y prevención de la violencia. Men care realiza campañas masivas de comunicación al respecto, así como Chile Crece Contigo a través de su iniciativa EmPAPAte, la campaña de paternidad activa My Daddy Matters del Health Canada’s National Project Fund y la campaña de paternidad responsable en Estados Unidos.

Clara Alemann es consultora de la División de Género y Diversidad. Su trabajo se centra en el análisis de los determinantes sociales de la pobreza, y la integración de un enfoque de género y diversidad en el diseño e implementación de estudios y operaciones de protección social y salud, en las áreas de salud sexual y reproductiva, programas de transferencias condicionadas, desarrollo infantil temprano y juventud en riesgo.

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Showing 2 comments
  • Cecilia Uchuya
    Responder

    Gracias por compartirlo.

  • Clara
    Responder

    Gracias a ti Cecilia por tu interes!

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