Al ir dejando atrás la vieja concepción medieval de equiparar ocio con ociosidad, tal como señaláramos en un post anterior, y asumirlo como experiencia individual y fenómeno social de extraordinario potencial para el desarrollo humano, las ciudades latinoamericanas del siglo XXI comienzan a percibirlo como un gran aliado para el desarrollo sostenible.

Si bien resulta indispensable que las autoridades municipales cuenten con una decidida y variada oferta en el ámbito de la cultura, el turismo, el deporte y la recreación, no es menos importante contar con iniciativas ciudadanas que demanden mejores prácticas. Buenos Aires, Caracas o Bogotá nos ofrecen 3 buenos ejemplos:

  • Ecobici, el sistema de bicicletas compartidas de la ciudad de Buenos Aires, ha permitido desde el año 2010 que cada vez más personas dejen aparcado el automóvil para desplazarse por calles y avenidas, lo que a su vez impacta en una mayor actividad física, una disminución del tráfico automotor y una mejora de la calidad del aire.

ocio 7Ecobici en Buenos Aires. Foto: Info341.com

  • La Plaza Los Palos Grandes, un espacio multifuncional de la ciudad de Caracas inaugurado en 2010, cuenta con un pequeño anfiteatro, una fuente de agua interactiva y una biblioteca con techo verde, la cual reduce el consumo energético de su propio funcionamiento e intenta hacer frente a lo que hoy en día se conoce como islas de calor urbanas, convirtiéndose así en un lugar para la educación ambiental y el encuentro ciudadano.

ocio 4Plaza Los Palos Grandes, Caracas. Fuente: El Universal

  • Cebras por la Vida, galardonada con el Premio de la Sostenibilidad Urbana en el Foro Urbano Mundial de 2014 en Medellín, es un movimiento ciudadano nacido en Bogotá que busca visibilizar los pasos de cebra y, al mismo tiempo, demandar a los gobiernos municipales una mayor implicación en la defensa de los derechos de los peatones y hacer del caminar una actividad más segura.

ocio 5Cebras por la Vida. Foto: German Sarmiento

A pesar de que no se ocupan de las urgentes necesidades de subsistencia, las políticas públicas de ocio atienden otro tipo de necesidades humanas igualmente importantes: poder elegir entre distintas opciones de disfrute, compartir experiencias con nuestros conciudadanos y habitar en entornos más amables. Por ello, servidores públicos como Rejane Penna Rodrigues, del Ministerio de Deportes de Brasil, afirmaba en 2009 que “el ocio en las últimas décadas se ha consolidado como un tema importante, no sólo frente a las políticas públicas (…) y ha dejado de ser valorado únicamente como antítesis del trabajo para ser reconocido por su relevancia, sobre todo en los grandes centros urbanos”.

Experiencias como las de Buenos Aires, Caracas y Bogotá demuestran que, a pesar de haber sido considerado “la madre de todos los vicios”, poco a poco el ocio va encontrando su lugar en el desarrollo de las ciudades sostenibles de América Latina.

Efrén Rodríguez Toro cuenta con una Licenciatura en Educación, mención: Ciencias Pedagógicas de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Posteriormente, obtuvo una maestría en Estudios Políticos Aplicados en la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (FIIAPP) y otra en Gerencia Pública en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA). Actualmente, cursa estudios de Doctorado en la Universidad de Deusto (UD) en el Programa de Ocio, Cultura y Comunicación para el Desarrollo Humano, bajo el auspicio del Programa de Becas Cátedra Unesco-Grupo Santander. Ha trabajado en las organizaciones no gubernamentales venezolanas Liderazgo y Visión y Súmate, además de ser profesor fundador del Seminario de Gerencia Pública en la Escuela de Administración y Contaduría de la UCAB. De igual forma, se ha desempeñado como consultor pedagógico en los sectores público y privado. Sus correos electrónicos son: efren.rodriguez@opendeusto.es y er251173@gmail.com