Nudging a los latinoamericanos para que lleven una vida más próspera y sana

El nudging es fundamental para el propósito del BID de mejorar la salud y el bienestar de los latinoamericanos

El año 2017 puede ser el año en el que la economía del comportamiento encontró su momento en el Olimpo. Quince años después de que Daniel Kahneman, uno de los precursores de la economía del comportamiento, fuera galardonado con el premio Nobel, los principios de esta se han transformado en herramientas clave para el gobierno, las empresas y las entidades de desarrollo. El premio Nobel de 2017 que recibió Richard Thaler, uno de los principales teóricos y practicantes de la economía del comportamiento, ilustra el nuevo papel preponderante que ha pasado a ocupar en la esfera de la formulación de políticas.

Las ideas de Thaler sobre cómo las personas toman decisiones que no siempre son racionales han llevado al desarrollo de los ya conocidos “nudges”, formas de persuadir a las personas a tener comportamientos más beneficiosos tanto para sí mismas como para la sociedad. A raíz del trabajo de Thaler y del de otros, se utilizaron nudges bajo el gobierno de Obama en iniciativas que incluyen la selección de comida, y el ahorro de energía. Un equipo británico, conocido como el Nudge Unit (BIT), administrado en parte por el gobierno, los ha usado para todo, desde donaciones caritativas e impuestos hasta asuntos electorales, así como también están siendo utilizados por gobiernos en Singapur, la Unión Europea, Canadá y muchos otros países.

Nudging a bajo costo en América Latina 

América Latina y el Caribe no se han quedado atrás. En el BID hemos venido trabajando durante varios años con gobiernos nacionales y locales para probar soluciones innovadoras que ayuden a las personas a tomar mejores decisiones. Hemos usado nudges y otras herramientas de la economía del comportamiento para ayudar a mejorar el bienestar de las personas en la región y lo hemos hecho a un costo relativamente bajo.

Una de las principales conclusiones de Thaler es que las personas no actuan siempre en su mejor interés. Ceden a la tentación, prefieren el status quo y minimizan la importancia del futuro. Esto es crucial a la hora de ahorrar dinero para la jubilación, un área de gran importancia para una región de bajos ahorros como América Latina y el Caribe. Hemos abordado esta cuestión promoviendo sistemas donde un cierto monto se deduce automáticamente para el ahorro del pago electrónico de los salarios—donde la preferencia de las personas por mantener el status quo y por excluirse voluntariamente de las cuentas de ahorros les ayuda a acumular dinero para el futuro.

El BID también está trabajando en un proyecto en República Dominicana para ofrecer retornos superiores a las de una cuenta de ahorros tradicional a los participantes pobres que cumplan metas de ahorros programadas. Y hemos venido respaldando varios programas que enseñan conductas de ahorro a los niños, cuyos cerebros todavía se están desarrollando en el ámbito del control de los impulsos.

Enviar mensajes apropiados puede ser eficaz contra la evasión tributaria 

La evasión tributaria es alta en la región. En este caso también estamos tratando de usar la economía del comportamiento para encontrar soluciones. Nos hemos dado cuenta de que enviar el tipo apropiado de mensajes puede marcar una enorme diferencia. En un estudio que realizamos en Colombia, por ejemplo, descubrimos que las visitas personales por parte de un agente tributario fueron de lejos las que tuvieron más éxito para lograr que los deudores tributarios paguen sus deudas en comparación con los correos electrónicos o las cartas. Se logró una conexión más personal así como un carácter de mayor urgencia. Incluyendo un mensaje moral “Colombia, un compromiso que no podemos evadir” contribuimos, quizás haciendo sentir culpables a aquellas personas que eluden su responsabilidad cívica.

Otro método que hemos evaluado es el de recompensar a los contribuyentes por pagar sus impuestos. En una Municipalidad en Argentina, el gobierno concedió al azar la construcción de 400 aceras individuales entre los más de 72.000 contribuyentes que estuvieran al día con su impuesto a la propiedad. Los resultados, según lo descrito en un reciente estudio, demostraron que recompensar a los contribuyentes por buena conducta con un bien durable y visible puede hacer que la gente cumpla mejor con sus obligaciones.

El uso de la economía del comportamiento es muy común en el campo de la salud, y en Argentina, el BID ha venido respaldando la labor del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), una institución académica independiente que busca aliviar problemas cardiovasculares. El Instituto ha venido desarrollando una valiosa labor, incluyendo investigación sobre intervenciones que mezclan asesoramiento y mensajes de texto enviados por teléfono móvil para que las personas coman mejor, hagan más ejercicio y mejoren su salud cardiaca. Asimismo, el BID se ha asociado con el Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) para formar la primera Red Latinoamericana de Conducta Humana y Política Pública que permitan usar técnicas de la economía del comportamiento a fin de promover la salud, en especial de los más jóvenes y las personas de la tercera edad.

Iniciativas del BID para mejorar las políticas públicas 

Todo ello por no mencionar una gran cantidad de estudios e intervenciones que estamos emprendiendo en áreas como educación, polución, agua y saneamiento, y transparencia y responsabilidad, y la formación de especialistas en economía del comportamiento. Para avanzar aun más en mejorar las políticas públicas en la región e introducir herramientas novedosas en nuestro portafolio, estamos creando un grupo de trabajo, con el apoyo de la Oficina del Presidente y de la Vicepresidencia de Sectores y Conocimiento. Esta iniciativa para todo el Banco, que irá tomando forma durante el curso del año, se asienta en el liderazgo del Departamento del Sector Social y en el Sector de Conocimiento y Aprendizaje.

Thaler tenía razón al afirmar que existen instrumentos de política para superar las limitaciones y los sesgos de las personas. Seguiremos explotando las herramientas que provee la economía del comportamiento y estamos seguros de que nos ayudará a seguir mejorando vidas.

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El Autor

Carlos Scartascini

Carlos Scartascini

Carlos Scartascini obtuvo su Doctorado y su Master en Economía en George Mason University (EE.UU.), y su Licenciatura en Economía en la Universidad Nacional del Sur (Argentina). En George Mason University recibió el premio "William Snavely Award for Outstanding Achievement in Graduate Studies in Economics". Actualmente, trabaja como Economista Principal en el Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo, donde se especializa en temas de fortalecimiento y modernización del Estado. En el Banco, ha liderado varios proyectos con implicancias de política, como el de evasión impositiva en municipalidades de Argentina (aquí un video resumen), de reforma impositiva en América Latina, de desarrollo de los marcos fiscales de mediano plazo y de presupuestación por resultados, de instituciones presupuestarias, y sobre los procesos de decisiones públicas en América Latina, entre otros.

2 Comments

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  1. Los felicito por el cambio que que observo del BID.

    Soy emprendedor, de una empresa con hasta 15,000 colaboradores en la agricultura, y me gustaría contactar con ustedes para explorar posibilidades de recibir o cooperar en la noble tarea que se han propuesto. Tenemos claro nuestro compromiso social con nuestros colaboradores y sus familias así como el entorno social y buscamos aliados en ese compromiso.

  2. Sergio Sierra Romero

    Ante la falta de alternativas costo eficientes de política pública en el marco de la austeridad presupuestaria, los instrumentos que nos rebelan en este artículo sobre la economía del comportamiento, ciertamente pueden ser viables para impulsar el desarrollo en nuestros países.
    Hay que estar atentos a los desarrollos.

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