América Latina puede exportar a Asia más que productos básicos: el caso de Corea

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El comercio y las inversiones entre Asia y América Latina han estado en pleno auge en años recientes.  Pero la relación puede llegar a ser mucho más rica y profunda, siempre y cuando los países de América Latina y el Caribe entiendan cómo los países asiáticos comparten similitudes, pero también diferencias importantes.

Corea provee un ejemplo convincente. Un nuevo reporte del BID publicado en anticipación a la Reunión Anual del Banco en Busán, Corea, Corea y América Latina y el Caribe: Hacia una Relación Diversa y Dinámica, resalta el comercio y la inversión de la región con este tigre asiático original.

En cierto modo, las relaciones económicas con Corea reflejan un patrón más amplio: el comercio y la inversión extranjera directa (IED) han registrado un crecimiento rápido, el comercio entre Corea y  América Latina y el Caribe ha aumentado en un promedio anual de 17 por ciento y flujos de IED desde Corea a la región han expandido más de diez veces desde el 2004.  Las exportaciones de América Latina y el Caribe a Corea consisten en gran parte de recursos agropecuarios y minerales, mientras sus importaciones son principalmente productos de manufactura.

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Esto no debería ser sorpresa, dada la abundancia en la región de depósitos minerales, recursos de agua fresca, terreno cultivable, y la escasez de estos recursos en Corea.  Sin embargo, un análisis más profundo refleja que los enlaces económicos Corea- América Latina y el Caribe divergen de la historia típica de América Latina-Asia en varias formas importantes.

Primero, las exportaciones de la región a Corea han incluido un porcentaje más alto de productos de manufactura y demuestran más diversidad en general que las exportaciones a otras economías asiáticas.  Entre el 2010 y 2013, el 21,3 por ciento de las exportaciones de América Latina y el Caribe a Corea consistieron en productos de manufactura, comparado con el 16,6 por ciento y el 15,6 por ciento de exportaciones a Japón y China respectivamente.

Asimismo, el grado de concentración de productos en las exportaciones de América Latina y el Caribe a Corea es considerablemente más bajo que en exportaciones a China y otros mercados emergentes de Asia Oriental.  Aún dentro del patrón más amplio del comercio denominado “productos básicos para el comercio de manufactura”, Corea en efecto provee la oportunidad para que la región exporte una canasta de productos más diversa y de mayor valor agregado.

Las diferencias más claras en los vínculos económicos de la región con Corea, sin embargo, pueden ser vistas en la composición de los flujos de IED.  Las inversiones desde Corea han apuntado abrumadoramente a los sectores manufactureros (que recibieron el 83 por ciento del total de IED coreana en América Latina y el Caribe del 2003 al 2014), en agudo contraste con las inversiones de China.  Multinacionales coreanas, que incluyen algunas de las empresas más grandes e innovadoras del mundo, están hoy día haciendo automóviles de bajo consumo, televisores de alta definición, y equipos satelitales, entre muchos otros productos, en países alrededor de América Latina y el Caribe.

Según describe el reporte, estas inversiones generan empleos en puestos de alta cualificación, añaden a la capacidad productiva de la región, transfieren importante tecnología y conocimientos a la región, y crean oportunidades para vínculos progresivos y regresivos.  También impulsan la habilidad de América Latina y el Caribe de exportar bienes de alto valor agregado con una demanda global fuerte, ya que, con más frecuencia, empresas coreanas utilizan sus inversiones en la región como una plataforma de exportación para mercados norteamericanos o regionales.  Por lo tanto, la presencia de firmas coreanas ayuda a las economías de la región a diversificar y mejorar sus estructuras productivas, lo cual es especialmente importante a medida que enfrentan un período de reducción de demanda para sus exportaciones de productos básicos tradicionales.

El reporte examina de cerca las experiencias de dos empresas coreanas con una presencia grande y de larga data en América Latina y el Caribe: LG Electronics y Hyundai Motors.  LG, un líder mundial en productos electrónicos de consumo de alta gama y electrodomésticos, ingresó al mercado de México por primera vez en 1988, y desde entonces ha consistentemente expandido y diversificado sus operaciones. La empresa recientemente anunció que producirá Google TV (televisores habilitados para internet) en México, un ejemplo de cómo inversionistas extranjeros pueden acercar a la región con la frontera tecnológica.  La gran presencia de manufactura de LG en el país – que incluye cuatro plantas de producción a través de tres estados – a la vez ha generado demanda por servicios relacionados. La filial de LG, Hi-Logistics, recientemente invirtió en un sistema de logística para conectar mejor sus diversas operaciones en México.

Hyundai Motors, el cuarto mayor fabricante de autos del mundo, ha disfrutado de un éxito considerable en América Latina y el Caribe y especialmente en Brasil, donde ha invertido aproximadamente US$1,7 millardos desde que establecieron plantas de producción en el 2004.  La compañía también ha ofrecido pasantías a estudiantes brasileños de ingeniería por medio de un programa de capacitación del gobierno, demostrando como la IED puede contribuir a la formación de capital humano en países anfitriones.

Sin embargo, la inversión coreana no ha estado limitada a las dos mayores economías de la región.  Mientras Brasil y México continúan representando el grueso de la IED coreana, la proporción de proyectos de inversión anunciados en otros países de América Latina y el Caribe ha aumentado consistentemente desde el 2003.  Argentina, Venezuela, América Central, y los países del Caribe han sido, con mayor frecuencia, objetivos de nuevas inversiones por empresas coreanas.

Por supuesto, los beneficios de estas inversiones fluyen en ambas direcciones. Invertir en ALC ha ayudado a firmas coreanas a consolidar su presencia en el creciente mercado de consumo de la región y – especialmente en el caso de México – establecer una plataforma estratégica de exportación a terceros países.  De hecho, la región se ha convertido en un destino cada vez más relevante para inversionistas coreanos, con la porción de América Latina y el Caribe de las salidas totales de IED coreanas alcanzando 8,1 por ciento durante los primeros nueve meses del 2014 – frente al 2,4 por ciento en el 2004.

La experiencia de la última década y media muestra claramente que Corea provee oportunidades a América Latina y el Caribe para forjar enlaces más diversos de comercio e inversión con Asia – un objetivo que adquiere  una importancia intensificada según se desacelera la demanda asiática por las exportaciones tradicionales de productos básicos de la región.  Para sacar máximo provecho de esta situación, los gobiernos de América Latina y el Caribe deberían trabajar en abordar los obstáculos restantes – principalmente entre éstos, los altos costos del transporte, las barreras arancelarias y no-arancelarias en sectores clave, y las limitaciones de la información.

*Theodore Kahn es un consultor del Banco Interamericano de Desarrollo y contribuyó al estudio Corea- América Latina y el Caribe.

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El Autor

Research Department

El Autor

Research Department

2 Comments

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  1. Excelente material informativo, en busca de sustentavilidad de América Latina.

  2. Muy interesante, el Comercio… Pero cosas como los precios por ejemplo.. me parecen muy elevados para la región de américa latina.. asimismo hay productos que llegan tarde al mercado latinoamericano… (la tecnología es rápida hoy es y mañana ya paso), ¿Que hacer con esos productos?,,,

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