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Por Ursula Giedion.

Casi todos tenemos un conocido que ha tenido que luchar contra el cáncer, hoy una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Y aunque nadie quiere pensar en la posibilidad de que eso ocurra, se prevé que esta enfermedad aumente un 50% para 2030. A pesar de eso, aunque parezca que no habrá final feliz, hay razones para tener esperanza.

La respuesta parecería recaer sobre la terapia genética, una novedosa arma contra el cáncer que abre las puertas a una forma completamente distinta de tratar esta enfermedad. Básicamente, consiste en procedimientos que parecen sacados del cine, pero son reales: células asesinas que son transfundidas en el interior del organismo humano para atacar cualquier elemento que consideren extraño; retirar del torrente sanguíneo de los enfermos de leucemia millones de glóbulos blancos; manipularlos genéticamente para que reconozcan y eliminen el cáncer, replicarlos y reintroducirlos en el paciente.

Las buenas noticias hay que compartirlas… mientras se pueda

Centros de investigación, universidades y laboratorios del mundo entero están en una carrera, liderada por el laboratorio Novartis, por conseguir la aprobación de estas nuevas terapias. La FDA, agencia estadounidense que regula los medicamentos y tratamientos en Estados Unidos, y cuyas decisiones son imitadas por buena parte del mundo, acaba de aprobar un medicamento para niños con leucemia. Se llama Kymriah y ya en su fase de pruebas salvó a una pequeña que estaba a punto de fallecer, consiguiendo, además, que la enfermedad remitiera en el 83% de los niños tratados.

La terapia genética podría ser el comienzo de una transformación radical en la lucha contra el cáncer: atrás quedarían radio y quimioterapias, múltiples ciclos de tratamiento y no estaría lejos la cura de otros tipos de tumores sólidos, como los de próstata, mama, pulmones, páncreas u otros órganos. Sin embargo, el tratamiento recién aprobado sale al mercado a un precio de 475.000 dólares que, aunque sólo se cobrarían si la enfermedad remite, supone un coste muy elevado. Este se justifica por las industrias farmacéuticas con el argumento de que cada tratamiento debe canalizarse en exclusiva para cada paciente y con la necesidad de recuperar la inversión en Investigación y Desarrollo.

¿Una cura viable?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 60% de los nuevos casos de cáncer, y el 70% de las muertes resultantes, se dan en África, Asia y América Latina y el Caribe. Esto supone un importante reto para los gobiernos y ciudadanos de estos países, que cuentan con recursos limitados para costear servicios mucho más básicos.

Cuando un tratamiento médico es aprobado, las empresas farmacéuticas persiguen financiamiento público y los Ministerios de Salud tienen que decidir, sometidos a infinidad de presiones, si los cubren o no, con base en sus recursos y precios. En la mayoría de casos, y especialmente en nuestros países, las tecnologías o medicinas con precios muy elevados no pueden ser costeadas por los sistemas de salud o, de serlo, obligan a desplazar fondos destinados a otros servicios sanitarios, resultando en una reducción de la calidad y del acceso de los ciudadanos a los mismos.

Por otra parte, los gobiernos suelen tener poco margen para decidir si financian o no un tratamiento luego de ser aprobado por la FDA. Por ello, es urgente que los responsables políticos se planteen desde ya cuál será su posición al respecto y que evalúen las ventajas de financiarlos y las posibles medidas más efectivas en la regulación de los costes. Entre ellas están acordar un buen precio a cambio de volumen de ventas, vincular el precio a los resultados o negociar conjuntamente los precios para varios países, como se está haciendo en estos momentos en el también oneroso tratamiento de la hepatitis C. Finalmente, y a favor de ofrecerlos a la ciudadanía, deben diseñar planes que promuevan su uso racional.

Redes de apoyo a la innovación que salva vidas

Cada vez más surgen iniciativas regionales e internacionales, públicas y privadas, para apoyar a los países en estos procesos complejos de toma de decisiones ante un creciente número de tratamientos que, si bien podrían marcar una diferencia en las expectativas de vida de los pacientes, son demasiado caros para sus familias y no pueden ser costeados por los sistemas públicos de salud.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cuenta con dos plataformas de asesoramiento para este propósito:

  • Red Criteria, que ofrece asistencia técnica diseñada a la medida de las necesidades de los países de América Latina; y
  • DIME (Decisiones Informadas sobre Medicamentos), una plataforma colaborativa sobre evaluación de tecnologías sanitarias, precios, cobertura, disponibilidad y uso racional de medicamentos de alto impacto financiero.

Ambas propuestas reflejan la creencia de que la gestión de estas tecnologías solo puede hacerse evaluando en términos sociales y económicos su eficacia y considerando los siguientes aspectos:

  • el número de personas que se verían beneficiadas
  • negociando los precios
  • decidiendo qué cubrir, cuándo y para quién
  • fomentando un uso racional de las mismas

Todas estas serán decisiones que deberán ser tomadas en un futuro más o menos inmediato. Hay mucho en juego y el final feliz no vendrá marcado por los títulos de crédito de una producción cinematográfica, sino por su impacto en las vidas de personas como tú o yo.

Ursula Giedion coordina la Red CRITERIA del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

*CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que busca apoyar a los países de la región para que cuenten con la evidencia e instituciones requeridas para el mejoramiento de la asignación y priorización del gasto público en salud. A través del fortalecimiento de procesos, la promoción del trabajo colaborativo y el intercambio de conocimiento y experiencias sobre priorización en salud, CRITERIA propone ideas y alternativas para avanzar hacia la cobertura universal en salud en un contexto de recursos restringidos y costos crecientes. Si quieres ser parte de esta Red, suscríbete AQUÍ.

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Showing 4 comments
  • Edgar O. Ramírez
    Responder

    muy interesante y esperanzador desde lo científico. En cuanto a lo económico, sin duda es una barrera para las personas que padezcan la enfermedad pues 500.000 dólares no es un precio factible de cubrir por las personas ni aún por los sistemas de salud

  • coc
    Responder

    Pense que esta enfermedad estaba a la baja.No hay otra cura viable, como la herbolaria??

  • Hoteles economicos en cali
    Responder

    Muy bueno el articulo de verdad es una esperanza alentadora, pero el mayor enemigo contra la cura del cáncer son las grandes corporaciones de los fármacos 🙁

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