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Por Gádor Manzano. 

La tristeza crónica mata. Y si eres joven o adolescente aún más. El suicidio es la segunda causa de muerte juvenil mientras que la depresión es la primera causa de enfermedad y discapacidad entre los adolescentes según la Organización Mundial de la Salud.

Si existe una verdadera enfermedad silenciosa es la depresión. En muchas sociedades sigue siendo tabú y el individuo no solo tiene que combatir la enfermedad en sí, sino también el estigma asociado a ella. En lugar de encontrar apoyo como lo haría en caso de tener un cáncer o una lesión física, encuentra incomprensión y arrastra la vergüenza de una enfermedad aún estigmatizada. Debido a esto, algunos creen que la depresión se puede superar con mera fuerza de voluntad, y no con un tratamiento adecuado.

La depresión se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta. La depresión juvenil es aún más difícil de prevenir, ya que el concepto de que la adolescencia y juventud son tiempos felices y libres de preocupación están encontrados con la realidad.

En el caso de los niños y jóvenes, otros síntomas de esta enfermedad son el retraimiento, la irritabilidad, el llanto excesivo, la dificultad para concentrarse en la escuela, cambios en el apetito o dormir más o menos de lo normal. Aunque esta enfermedad ocurre durante la adolescencia, si no es tratada durante esta etapa puede arraigarse a la adultez y generar mayores problemas en la salud. Según la Asociación Estadounidense del Corazón los adolescentes con depresión mayor o trastorno bipolar están expuestos a un aumento de riesgo de padecer ataques cardíacos.

Además, una investigación realizada en jóvenes en una región de Colombia encontró que el curso de la enfermedad mental en edades tempranas es más crónico y de mayor duración debido a que los jóvenes rara vez reciben tratamiento para su trastorno y, aquellos que lo reciben, tardaron mucho tiempo en buscar atención. En este caso, el 25% de jóvenes con alto riesgo de padecer depresión tenían en común factores como el bajo nivel educativo, la pobreza y la exposición a la violencia.

Estar rodeado de un entorno violento también influye negativamente en la salud mental. Ser víctima o testigo  de un acto de violencia o bullying es uno de los factores que puede desencadenar un trauma sobre todo si no se cuenta con mecanismos internos y apoyo profesional para afrontarlo. En El Salvador el BID está apoyando un programa “Sanando Heridas” que ofrece una atención integral para pacientes que han sufrido algún trauma como fruto de la violencia.

El 7 de abril se celebra el día mundial de la salud y en esta ocasión se dedicará a la depresión. Es un buen momento para hablar de esta enfermedad y recordar algunas de las sugerencias de los especialistas hacia los padres y las personas más cercanas a los adolescentes (profesores, familiares) para prevenirla y ayudar a los más jóvenes a superarla:

1. Habla con los jóvenes sobre las cosas que suceden en el hogar, en la escuela y fuera de la escuela. Intenta averiguar si hay algo que les preocupa.

2. Conoce el entorno de tu hijo o hija y habla con personas de su confianza que lo conozcan.

3. Pide consejos a un profesional de la salud. En caso de depresiones leves no hará falta seguir un tratamiento farmacológico, terapia será suficiente.

4. Protege a tus hijos frente a un estrés excesivo, maltrato o violencia.

5. Presta especial atención al bienestar de tu hijo durante cambios vitales como una nueva escuela o la llegada de la pubertad.

6. Anima a tus hijos a dormir suficientes horas, a comer regularmente, a tener aficiones y a realizar alguna actividad física que les ayude a canalizar el estrés.

7. Si tu hijo o hija piensa en hacerse daño a sí mismo o ya lo ha hecho, pide ayuda inmediatamente a un profesional capacitado.

8. Busca en tu comunidad si existen servicios para atender a los jóvenes. A veces no sabemos lo que hay disponible a nuestro alrededor para este tipo de problemas.

¿Qué tipo de servicios se ofrecen en tu comunidad para apoyar a los y las jóvenes que viven con depresión? Comparte tu experiencia escribiendo un comentario o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Gádor Manzano es especialista senior en comunicación especializada en temas de salud.

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Showing 9 comments
  • Carmen Rincon
    Responder

    Gracias por el artículo muy útil

  • iris Ortiz
    Responder

    En mi comunidad, hay jóvenes que tienen problemas de depresión y se involucran en los vicios para camuflar lo que siente y lo que sufren .siempre me he preocupado por menores de edad que son víctima de un sistema como el que se vive en mi país.

  • Lorna Salazar
    Responder

    Excelente artículo. Lo comparto con líderes de los Comités Tutelares de Menores y encargada de la Oficina de Niñez y Adolescencia local. Considero trascendental el abordaje del tema desde la edad temprana. La visibilización de esta enfermedad, la concientización permitirá una sociedad mentalmente sana y por ende más productiva y feliz

  • Mario Pintos
    Responder

    Gracias por el artículo. Que difícil manejar la inteligencia emocional!!!
    Quizás sea hora de plantearse seriamente incluir obligatoriamente en la formación escolar el manejo de las emociones para los países occidentales.

  • Elsa
    Responder

    Muchas gracias por el artículo, estamos en problemas con los adolescentes! Esto ayuda mucho

  • DAVID RINCÓN SALMÓN
    Responder

    Gracias por el artículo..de gran valía.

  • Manira Amonzabel
    Responder

    Comparto la preocupación, debería ser un tema incorporado como política educativa y tratado por especialistas.

  • Francisco
    Responder

    Lamentablemente caí en una depresión clinica severa y la atención profesional no pudo ser peor.
    En el Hospital Italiano de Buenos Aires donde tenia Obra Social me internaron, me sacaron el cinturón, la máquina de afeitar y me encerraron con locos peligrosos (drogadictos violentos, demencia senil, entre otros).
    El concepto de “curar a los locos” sigue siendo amtiguo u siniestro peor que la enfermedad.
    Me medicaron fuertemente para dormir (mirtazapina), me fundí, me quedé sin trabajo. Después me dieron un antidepresivo fuerte (floxetina). Cuando salí quedé en la calle ya destruido peor que antes me dieron de baja de la obra social y eso me hizo cortar de golpe el antidepresivo floxetina cayendo en una depresión aún mayor.
    Cuando con lo que pude intenté reingresar a la obra social del Hospital Italiano una psiquiatra me entrevistó y me dijo que no era apto para ingresar por mis antecedentes de depresión.
    Un equipo de siniestros que tratan al deprimido como un loco peligroso. Les faltó hacerme lobotomía y electroshock. Todo lo demás lo hicieron.
    Si están deprimidos por favor no recurran a un psiquiatra. Serán tratados como basura.

  • Liliana Preciado
    Responder

    El tema de depresión, es un tema serio que no se le ha prestado la atención adecuado en países Latinoamericanos. Tuve la experiencia de está enfermedad por traumas psicológicos de la niñez y por exposición y cambios bruscos, este tema empezó cuando estaba en Australia, afortunadamente el tratamiento con ellos es muy bueno; sin embargo me mandaron antisicopticos que me hicieron entrar en una depresión durante 7 meses.
    Afortunadamente el pisquiatra que me trató en mi país natal Colombia, me fue quitando la droga y ya nuevamente estoy con proyectos y metas.
    Pienso que es un tema que no se puede generalizar, cada persona es distinta y merece un adecuado tratamiento.
    Hay profesionales muy buenos, pero aún en países como Colombia el tema se estimagtiza con estar loco y se aparta o aísla a las personas o no se le da importancia que se merece, en realidad es una enfermedad muy sería.

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