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En las últimas semanas, a mí me parece que todos los caminos me conducen a Utah. Y es que, por diversas vías, me he encontrado más de una vez con la historia que quiero compartir en este post. Se trata de una experiencia pionera de asociación público-privada que ocurrió hace poco en el distrito de Granite en el estado de Utah, EE.UU.

Granite se propuso expandir la cobertura del prescolar apostando a que el acceso a la educación inicial de calidad puede reducir el número de niños que requieran apoyo remedial durante la primaria. El problema es que el distrito no contaba con el capital necesario para financiar esta inversión y, dado que el presupuesto de educación remedial es un rubro pre-asignado, tampoco tenía la flexibilidad para reasignarlo. Las escuelas de Utah reciben alrededor de 2,600 dólares al año por cada niño que participa de sus programas educativos remediales. Estos programas están destinados a brindar apoyo académico a los alumnos que enfrentan dificultades de aprendizaje una vez que empiezan la primaria.

Para lograr su objetivo de ampliar la cobertura del prescolar, el distrito de Granite se asoció con dos empresas privadas de inversión: Goldman Sachs y el grupo Pritzker. Intento resumir el contrato de esta asociación en unas pocas líneas porque es aquí cuando la historia se pone interesante:

  1. Un evaluador externo identifica a los niños más vulnerables entre los que están por empezar el prescolar.
  2. A aquellos niños que a la edad de entrar al prescolar tienen características asociadas con una mayor probabilidad de requerir programas educativos remediales durante la primaria, se les garantiza un cupo en la educación prescolar.
  3. Los inversionistas ponen los recursos frescos que se necesitan para llevar a cabo una expansión de cobertura y asegurar los cupos de estos niños.
  4. Unos años más tarde, por cada uno de estos niños “en riesgo” que al llegar a la primaria obtiene puntajes apropiados para su grado (y se exonera de la educación remedial), los inversionistas reciben un monto equivalente al ahorro del distrito en educación remedial.
  5. Una vez que el distrito paga el monto total del préstamo más un interés del 5%, los ahorros en educación remedial se comparten entre los inversionistas (40%) y el distrito (60%) hasta que la cohorte de niños complete el sexto grado.

Los inversionistas privados han comprometido 7 millones de dólares durante 8 años para este proyecto. Hoy en día la cobertura prescolar de Granite es de 3.000 niños pero se espera expandir a 600 cupos adicionales, es decir, 20% en apenas un año. Es muy importante mencionar que además de los inversionistas y el distrito de Granite, hay un tercer grupo de actores en el reparto de esta obra: un instituto de investigaciones de la Universidad de Utah y la organización sin fines de lucro United Way. El instituto será el encargado de las evaluaciones que permitirán atribuir los ahorros en programas remediales al acceso al prescolar. United Way actuará como intermediaria entre los inversionistas y el distrito.

Este modelo de financiamiento que se conoce como “pago por éxito” (pay for success en inglés) es una de varias modalidades de financiamiento con bonos de impacto social. En esta categoría en particular, el gobierno se compromete a pagar a cambio de evitar incurrir ciertos costos (en este caso, los programas remediales) o a cambio de mejoras en resultados que se producen gracias a la intervención de política financiada con esta inversión.

Si hasta el momento que los niños alcanzan el sexto grado el distrito no ha logrado pagar los costos de la inversión, entonces los inversionistas asumen la pérdida. Los promotores de este tipo de iniciativas de financiamiento piensan que uno de los efectos más importantes de iniciativas como esta es el efecto demostrativo. El tener al sector privado invirtiendo en este proyecto se espera que movilice a la opinión pública y al propio Estado para mejorar los niveles de inversión en la primera infancia.

¿Funcionaría este modelo en la región? Esa es la pregunta que nos venimos haciendo últimamente y probablemente es motivo de un artículo aparte. Pero me interesa conocer lo  que piensan ustedes. ¿Qué opinan?

(Para quienes después de leer el post tengan mayor interés en el proyecto les recomiendo este artículo en Education Week y un artículo de ReadyNation que describe el modelo financiero con mayor detalle).

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Comments
  • Juan Cruz Giménez
    Responder

    Estimados, en primer lugar felicito por la iniciativa. En segundo lugar hago llegar un saludo y comparto experiencia en desarrollo que venimos articulando desde la Comisión Provincial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil en la provincia de Santa Fe. Empresas, sindicatos, estado y ONG forman parte de la misma, el programa se denomina Trabajo Decente: El Trabajo no es cosa de chicos (2008) y se puede acceder en: http://www.santafe.gov.ar/trabajo Trabajo Decente, Erradicación del Trabajo Infanti. En este momento contamos con 12 CCI o Centros de Cuidado Infantil en zonas rurales con cultivos intensivos y extrema informalidad. Nos mantenemos en contacto. Saludos atentos. Lic. Juan Cruz Giménez.

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