Por Francisca Jordan

Entre 2007 y 2011 un total de 171 niños fueron asesinados y se produjeron 507 casos de asalto sexual y 6703 delitos graves contra niños en Trinidad y Tobago. En este contexto de creciente inseguridad, continúan presentándose importantes cambios en la vida familiar moderna. Las familias extendidas están siendo remplazadas por familias nucleares o familias monoparentales. Hoy por hoy tenemos jornadas laborales más largas y se están incorporando más mujeres a la fuerza laboral.

A menudo se lleva a los niños pequeños a centros de cuidado infantil no supervisados que tienen personal inadecuado o instalaciones inseguras. Vemos a más niños caminar solos por las calles, de la escuela a un hogar vacío porque uno de sus padres o ambos están trabajando. También hay niños que se quedan solos en casa con poca o ninguna supervisión de los padres. Además de los evidentes riesgos para la seguridad de estos niños, los padres podrían ser considerados responsables ante las organizaciones de protección infantil o la policía si los niños resultasen lastimados durante el tiempo en que permanecieron sin una supervisión adecuada. En el marco de la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño (CDN), suscrita por Trinidad y Tobago, cada Estado tiene el deber de maximizar la supervivencia y el desarrollo saludable de cada niño en su jurisdicción.

La Asociación de Mujeres Ejecutivas de Trinidad y Tobago (AFETT por sus siglas en inglés) exploró la necesidad de encontrar soluciones adecuadas para el cuidado infantil en ese país en su Libro Blanco presentado a los actores locales en noviembre de 2010. Dicho libro señala la muerte de Leah Lammy de ocho años de edad en febrero de 2009, que condujo a realizar un duro escrutinio y análisis acerca de la falta de soluciones para el cuidado de los niños de padres trabajadores en Trinidad y Tobago. A Leah se le dijo que tomara un taxi sola para volver a casa de la escuela ya que sus padres no podrían recogerla. ¿Qué hubiese sucedido si los padres de Leah, quienes se encontraban trabajando en ese fatídico día, hubieran tenido acceso a un medio de transporte seguro y confiable para recoger a su hija de la escuela? ¿O si sus empleadores hubiesen contemplado la posibilidad de conceder al menos a uno de los padres tiempo libre con paga para recogerla de la escuela y traerla de vuelta a un centro de cuidado infantil dentro de la compañía o a un centro de cuidado infantil registrado cerca del trabajo o del hogar? En cualquiera de estos escenarios, es muy probable que el resultado hubiese sido radicalmente diferente.

La AFETT observa con satisfacción los recientes avances que han tenido lugar en Trinidad y Tobago en el ámbito de la protección de los niños. Estos incluyeron por primera vez la creación de un ministerio dedicado exclusivamente a los temas de género y niñez en julio de 2011 y la extensión de la licencia de maternidad de 12 a 13 semanas en 2012. En la presentación del presupuesto 2012-2013 también se comprometió a la promoción de guarderías, la plena implementación de la Ley de la Infancia y la Ley de Protección de la Infancia, y la elaboración de presupuestos con enfoque de género en toda la administración pública.

Las políticas de cuidado infantil pueden abarcar una variedad de opciones. El Libro Blanco de la AFETT recomienda que el gobierno de Trinidad y Tobago:

  1. Al ser el principal empleador, demuestre su liderazgo mediante la implementación de políticas de trabajo tales como los horarios flexibles o escalonados, el trabajo a distancia, las semanas de trabajo comprimidas, el trabajo a tiempo parcial o las pausas en la carrera, el trabajo compartido, la licencia de paternidad extendida, la licencia de maternidad extendida remunerada;
  2. Ofrezca incentivos tales como exenciones fiscales y subvenciones a las organizaciones que implementen las iniciativas antes mencionadas;
  3. Preste servicios de cuidado infantil, ya sea en forma de incentivos fiscales, subvenciones o créditos dirigidos a familias de bajos ingresos, especialmente para los niños de entre 3 meses y 5 años de edad;
  4. Ofrezca incentivos fiscales, subvenciones o créditos a aquellas compañías que no tengan la posibilidad de construir instalaciones para el cuidado infantil y estén dispuestas a asociarse con los centros de atención existentes para subsidiar sus gastos de funcionamiento;
  5. Subsidie el costo de los servicios de cuidado infantil para beneficiar a sus empleados mediante prestaciones en especie o asignaciones de fondos;
  6. Proporcione un sistema público de transporte escolar subsidiado, seguro, confiable.

Francisca Jordan es la directora de Investigación y Defensoría Pública de la AFETT, además de ser una estratega y asesora exitosa en el campo de la comunicación, con más de 24 años de experiencia en Comunicación Corporativa, Mercadeo, Ventas y Servicio al Cliente. Ha ayudado a varias empresas pequeñas, medianas y grandes tanto del sector privado como del público mediante la formulación de estrategias exitosas orientadas a transformar negocios, impulsar las ventas, involucrar a los clientes, empleados y otras partes interesadas, así como a incrementar el valor de la marca. 

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