Este, como todos los diciembres, un gran porcentaje de la población de nuestros países se prepara para celebrar la Navidad y el Año Nuevo. A raíz de mi propia vivencia de la maternidad, los últimos años he visto con una mirada nueva estas fiestas de diciembre. Específicamente, me conmueve pensar que, a lo largo de los años, el nacimiento (¡EL NACIMIENTO!) sigue siendo el centro de una de las celebraciones principales de la cultura occidental.

El nacimiento: el momento final del embarazo y el inicio de la vida de un niño separado del cuerpo de su madre. Cada cultura tiene sus propias creencias alrededor del nacimiento. Cada madre tiene una anécdota sobre su vivencia al dar a luz. Cada generación descubre ideas nuevas sobre cómo experimentarlo. Tantas disciplinas lo estudian: médicos, antropólogos, sicólogos….

Nuestra región ha dado pasos importantes en los últimos 20 años para reducir la mortalidad infantil en los cinco primeros años de vida, cayó de 52 a 23 niños por cada mil nacidos vivos. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reporta que se ha cumplido la meta propuesta en los Objetivos del Milenio con respecto a esta variable. No obstante, hemos avanzado menos en cuanto a la mortalidad materna, que se redujo de 140 a 85 muertes por cada cien mil nacimientos vivos. En esta meta, el balance de la OPS es menos optimista. Es una de las dimensiones en las cuales persisten las mayores brechas entre ricos y pobres, entre países, pero también dentro de cada país.

Estas cifras esconden una heterogeneidad enorme. Desde el nacimiento, unos niños experimentan mejores condiciones que otros y éstas tienen importantes consecuencias durante el resto de sus vidas. ¿Qué podemos hacer para que todos los niños de América Latina y el Caribe nazcan en condiciones óptimas? ¿Cómo brindar a las madres que dan vida experiencias no solo dignas y seguras pero también felices? ¿Cómo apoyar a las familias para que reciban a sus nuevos miembros con afecto y tranquilidad?

Estas son algunas de las preguntas que motivan a diario nuestro trabajo. Sabemos no estamos solos en esto. Sabemos que cada uno de ustedes, nuestros lectores, tiene ideas y propuestas que enriquecen el trabajo que hace el BID. Le agradecemos a cada uno por su apoyo y los esperamos en el 2013 para continuar nuestro diálogo en nuestro querido Blog Primeros Pasos. ¡Muchas felicidades!

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