Con la colaboración de Sophie Gardiner.

Los gobiernos de Colombia, Ecuador y Perú están invirtiendo en la oferta de servicios públicos de cuidado infantil para familias desfavorecidas. Como resultado de ello, la participación femenina en la fuerza laboral ha aumentado, pero las condiciones de los niños no han mejorado realmente.  ¿Cómo se puede mejorar la calidad de estos servicios? Algunas de las ideas y desafíos son: una menor proporción de niños por cada persona encargada de su cuidado, capacitación, inversión en infraestructura, establecimiento de estándares y sistemas para monitorear el cumplimiento de los mismos, coordinación intersectorial, mejoramiento de los currículos y de la gestión.

Hace seis meses identificamos una gran oportunidad para convocar a un diálogo más amplio dentro de la región andina, donde los países enfrentan desafíos similares en sus esfuerzos por mejorar la calidad de los servicios de cuidado infantil. Por ello, en mayo pasado el BID abrió un espacio de reflexión en el que participan los funcionarios de los gobiernos de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú. Ahora nos reunimos mensualmente con los ministerios y los profesionales a cargo de estas reformas y todos aprendemos de las experiencias de unos y otros.

Si bien los países comparten el interés común de hacer reformas para mejorar la calidad de los servicios de desarrollo infantil, existen importantes diferencias entre ellos. Algunas tienen que ver con el punto de partida para estas reformas. Países como Colombia o Ecuador desarrollan programas de larga duración con amplia cobertura y enfrentan el desafío de cambiarlos. La situación es diferente en Perú y Bolivia, donde se están diseñando algunas de las intervenciones desde cero. Los países difieren también en cuanto al conjunto de acciones clave que han identificado para lograr calidad. Queremos referirnos a ellas con más detalle.

  • En Bolivia, el gobierno está implementando un nuevo programa llamado “Crecer bien para vivir bien”, que está enfocado en niños de menos de cuatro años de edad. Una reciente publicación de nuestra colega Julia Johannsen describe los detalles de esta iniciativa dirigida hacia la inversión en los servicios de cuidado infantil existentes a fin de mejorar su calidad. Además, el programa vislumbra la creación de otros nuevos: tanto un programa para padres como servicios especializados para niños con retraso en su desarrollo.
  • En Colombia existe una reforma muy ambiciosa que actualmente se encuentra en marcha y consiste en la transición de un sistema comunitario de cuidado infantil a uno nuevo organizado en torno a centros de atención llamados Jardines Sociales. Los Jardines están dotados de profesionales y cuentan con infraestructura, equipos y materiales de calidad. Se lleva a cabo una evaluación permanente de esta transición. La estrategia del gobierno colombiano para la Atención Integrada de los Infantes llamada De Cero a Siempre continúa impulsando el esquema de calidad y es una entre muchas iniciativas en curso.
  •  Ecuador también está implementando cambios de políticas en respuesta a la evidencia que documenta la existencia de problemas en los servicios públicos de guardería (INFA). Las reformas incluyen la contratación de al menos un equipo de profesionales en cada guardería pública. Además, el gobierno está construyendo 200 “centros emblemáticos” nuevos cuyo objetivo es establecer un nuevo estándar de calidad para la infraestructura de estos servicios. También se ha puesto énfasis en la implementación de estándares, el desarrollo del currículo y el mejoramiento de la gestión a nivel de los centros.
  •  En Perú se están realizando varias reformas dentro del marco de Cuna Más. Por una parte, acaban de poner en marcha un programa destinado a mejorar las prácticas de crianza y estimulación temprana para niños de 0 a 36 meses de edad en los distritos más pobres, a través de visitas a domicilio semanales a cargo de personal capacitado que trabajará con las madres. Por otra parte, están empeñados en lograr una mejora en la calidad de sus servicios de guardería mediante la capacitación del personal, la reducción de la proporción de niños por cada persona encargada de su cuidado y la inversión en el equipamiento de los centros con materiales y juguetes destinados a la estimulación.

El BID ha tenido el privilegio de apoyar estas cuatro importantes iniciativas de cambio. Al facilitar la conformación de una comunidad de aprendizaje entre los formuladores e implementadores de políticas, todos aprendemos de las experiencias de los demás en tiempo real y reflexionamos sobre las propias… ¡e idealmente generamos nuevas ideas y motivaciones para seguir instrumentando este importante esquema!

Sophie Gardiner es una estudiante de último año en Política Internacional y Economía en Middlebury College. Realizó una pasantía de verano en la División de Salud y Protección Social del BID.

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