Por Ana Pérez Expósito. 

“Cada mes que un niño recibe lactancia se reduce el riesgo de obesidad en un 4%”, ésta fue la frase con la que terminó una presentación sobre nutrición y crecimiento infantil que escuché hace unas semanas en una conferencia internacional sobre nutrición y crecimiento. Al salir del salón donde se llevó a cabo la sesión, nos recibía la carita de un niño saludable y feliz que anunciaba alguno de los muchos tipos de leche de fórmula que patrocinaban el evento y que, por lo menos para la mitad de los asistentes, contradecía cualquier estadística.

Estudios recientes realizados en animales han demostrado que existe una especie de “programación nutricional” en los primeros meses del desarrollo infantil que determina la salud a edades futuras. El retardo en crecimiento intrauterino y durante los primeros años de vida se ha relacionado con mayor prevalencia de obesidad, sobrepeso, diabetes e hipertensión.

Sorprendentemente, el crecimiento acelerado en los primeros meses de vida también se ha encontrado que está relacionado con una mayor prevalencia de estas enfermedades crónicas. Es decir, que crecer aceleradamente y no crecer en los primeros meses de vida tiene el mismo efecto adverso sobre la salud futura, y alimentar a un niño en esta etapa con leche de fórmula lo pone en riesgo en cualquiera de los dos escenarios. Los niños alimentados con leche de fórmula tienen mayor riesgo de no crecer debido a la mayor exposición a infecciones o de crecer aceleradamente y acumular grasa debido a los efectos que el elevado contenido de proteína en la fórmula produce en el metabolismo a edades tempranas.

La promoción de la lactancia materna forma parte de la mayoría de intervenciones actualmente implementadas para mejorar el estado de nutrición y la salud de las poblaciones de nuestra región. Estas intervenciones, en su mayoría, se dirigen a promover un cambio de comportamiento en las madres y favorecer de esta manera la lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida. Si bien son las madres las responsables finales de alimentar a los niños en esta etapa y por lo tanto invertir en la implementación de estas estrategias es muy importante, me pregunto ¿cuál es la responsabilidad colectiva en este proceso? ¿cuáles son los cambios estructurales que nuestras sociedades necesitarían, y que requieren inversión, para regresar a la práctica de la lactancia en los primeros meses de vida y así prevenir enfermedades que afectan gravemente la calidad de vida de un gran porcentaje de la población y por lo mismo tienen un costo social y económico muy elevado en nuestros países?

Quizás el hecho de que en Panamá la ley para la comercialización de los sucedáneos de la leche materna no tenga un reglamento que permita su aplicación, que en Nicaragua las madres trabajadoras reciban al salir del hospital una dotación de leche de fórmula como un derecho laboral, que en la mayoría de los espacios laborales no exista un lugar para la extracción de leche materna, que en la mayoría de los países siga siendo un atentado a la moral el amamantar en público, o que simplemente uno salga de una conferencia sobre alimentación infantil y reciba una muestra de la última generación de leche de fórmula (¡una nueva que, ahora sí con sus cinco elementos, será “casi” como la leche materna que tiene más de 300!), nos dé alguna respuesta y nos haga sentir que al hablar de la lactancia materna no estamos promocionando sólo una hermosa práctica individual sino una intervención de salud pública en la que como sociedad también necesitamos dar nuestros primeros pasos.

Ana Pérez Expósito es oficial técnico sénior de la Iniciativa Salud Mesoamérica 2015 (SM2015) ejecutada por el BID en los ocho países de la región mesoamericana (México, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá). Su trabajo incluye entre otros, la asistencia técnica en las áreas de salud materno-infantil y nutrición a nivel nacional y regional.

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Showing 5 comments
  • Nathyeli Acuña
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    ¡Qué buen tema!

    Creo que además de la reducción de muchísimos padecimientos, como los que se mencionan muy atinadamente arriba, también está el desarrollo de las encías y dientes de los niños, lo que lleva a todo un tema de salud y de calidad de vida muy importante.

    ¿Me gustaría saber, cómo se hace una evaluación de impacto con estos niños? Sé que puede ser muy difícil, pero realmente me interesa muchísimo el tema.

    Saludos!!

  • Maria
    Responder

    Importante comentario! También seria útil divulgar que si bien la leche materna reduce el riesgo de obesidad y diabetes, comparado con la formula. También es importante controlar la cantidad de leche materna que se da a los niños los primeros 6 meses ya que sin esta aclaración el mensaje está incompleto y genera la falacia de que no existen riesgos al excederse en la dosis de leche materna.

    • Elisabeth
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      Es el bebé mismo que “controla” la ingesta de leche materna, ya que su instinto funciona si es que nadie interviene en su alimentación, o sea si el bebé mama a libre demanda. Aclaro: sin que la madre mire ni relojes, ni la balanza, sino que observe y entienda las manifestaciones del bebé. Esa madre observadora, atenta y, desde luego, enamorada de su bebé será la mejor aliada del pediatra cuando él chequea el crecimiento y desarollo del niño.

  • Dr Max R- Ramirez
    Responder

    Cada vez o progresivamente se adjuntan evidencias de la lactancia humana. Necesitamos más divulgación de los estudios de la epigenética que fundamentan científicamente la PROGRAMACION GENETICA por cambios en la alimentación y nutrición en exceso.
    Panamá ya tiene un proyecto de Reglamentación de la Ley 50 que promueve y protege la lactancia materna. Estamos luchando por promulgarlo y lo que es más importante, aplicarlo, lo cual será difícil por los grandes intereses comerciales en torno a la alimentación infantil.

  • Carolina
    Responder

    Saludos!
    Muchas gracias por la información me ha ayudado bastante leerlo ahora que estoy esperando. Me llama mucho la atención eso de que la leche materna reduce el riesgo de obesidad, pues yo soy una persona rechoncha y varios miembros de mi familia también lo son, creo que, no sólo es lo que comemos, sino nuestra disposición genética.
    Ahora espero no ser muy pesada con la siguiente pregunta, pero he estado tomando suplementos alimenticios de alcachofa (estos: http://www.gelpharmaonline.com/alcachofa.html) me dijeron que no hacían daño, pero que si podían modificar el sabor de la leche, ¿Eso le haría daño a mi bebé?.
    De nuevo, gracias por la información.
    Carolina

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