Durante el siglo XX la población mundial se incrementó más que en ningún otro periodo de la historia, pasando de 1.5 billones de personas a principios de siglo a cerca de 7 billones hoy en día. Alrededor de tres billones de estas personas viven en ciudades, y cerca de un billón vive hoy bajo el umbral de la pobreza. Proyectando esta situación hacia el futuro, en Hábitat III se dialogó sobre cómo hacer frente al hecho que en las próximas dos décadas las ciudades absorberán billones de habitantes y la cantidad de personas viviendo en áreas precarias se duplicará a velocidades aceleradas. En 1959 la población urbana de América Latina y el Caribe era de 108 millones de personas, pero hoy en la región viven alrededor de 500 millones.

Exhibición Vivienda ¿Qué sigue? Foto por Diego Arcia. Propiedad BID

Mientras que el proceso de urbanización de los países de Europa tomó un siglo, en América Latina la tasa de urbanización sufrió un crecimiento exponencial en solo cincuenta años, incrementando por cuatro y hasta por diez las tasas de urbanización de algunos países. Es decir, el mismo proceso sucedió en nuestra región en solo la mitad del tiempo, presentando grandes desafíos para los gobiernos locales y nacionales en materia de previsión de vivienda y desarrollo urbano. ¿Cómo aprovechamos esta oportunidad de crecimiento acelerado para, mediante la vivienda, mejorar la condición de las personas y asegurar que la población del futuro viva en un hábitat digno, cercano a las oportunidades, diverso e inclusivo?

Intentando responder a esta pregunta, durante los últimos años, los gobiernos nacionales de economías emergentes han entregado viviendas subsidiadas para las poblaciones más vulnerables a una escala sin precedentes. Por ejemplo, las cifras de Brasil, Colombia, Perú, Chile, Paraguay y Argentina muestran que en los últimos veinte años se entregaron más de seis millones de unidades a las poblaciones de menores ingresos o en condición de vulnerabilidad. Sin embargo, la velocidad de este proceso de urbanización ha venido aparejada de poca capacidad de los gobiernos para proveer, además de las soluciones de vivienda en términos de cantidad, soluciones de calidad con un hábitat adecuado para acomodar el crecimiento demográfico. Publicaciones anteriores del BID exploran la carga que representa la vivienda de interés social, y por qué los desarrolladores privados deciden construir este tipo de viviendas en las periferias de las ciudades, lo cual tiene impactos muy negativos sobre los ingresos y el acceso a redes de apoyo de los hogares que ahí residen.

Publicación Vivienda ¿Qué sigue? Primera Edición

Hoy, el déficit cuantitativode vivienda sólo representa el 6% del déficit total en áreas urbanas, mientras que el mayor déficit se relaciona con la cobertura y calidad de los servicios, la tenencia de la vivienda y otros aspectos cuali­tativos. Esta expansión repentina y simultánea de programas nacionales muestra que, a pesar de los diferentes contextos políticos, institucionales, demográficos y económicos, las políticas de vivienda han producido el mismo tipo de urbanización en las periferias de las ciudades, con barrios homogéneos, de baja calidad y aislados de los centros y fuentes de trabajo.

El 37% de la población urbana en la región vive en condiciones deficitarias, y muchos de ellos en situaciones de informalidad urbana. Por ejemplo, el 21% del déficit de vivienda se debe a la falta de acceso a la infraestructura, 12% a la calidad de la casa, 11% a la falta de tenencia segura, y 6% a situaciones de hacinamiento. En otras palabras, hemos sido capaces de construir nueva vivienda para cubrir parte del déficit cuantitativo, pero el gran desafío en este momento es cómo mejorar la calidad del stock existente. Mientras el déficit cualitativo agregado representa el 94% del déficit total, el 90% de las soluciones de vivienda se ejecutan a través de la construcción y entrega de nuevas unidades, con políticas que no han logrado ocuparse de mejorar la calidad del stock existente.

Como una manera de integrar experiencias e identificar nuevas y mejores formas de intervenir en vivienda la División de Desarrollo Urbano y Vivienda del BID comenzó el proyecto llamado “Vivienda ¿Qué Viene?” que busca recoger aprendizajes de 100 casos de vivienda localizados en economías emergentes que proveen soluciones que nos muestran cómo podemos mejorar el stock existente y generar una mejor vivienda futura de una manera eficaz, participativa y culturalmente significativa.

Exhibición Vivienda ¿Qué sigue? Foto por Dominique Mashini. Propiedad BID

Los casos presentados buscan ampliar el entendimiento sobre lo que se considera como calidad de la vivienda e incorporar nuevos parámetros de análisis de los cuales se han extraído lecciones para la región.

Folleto Vivienda ¿Qué sigue? Primera Edición

Uno de los casos que se incluyen es el de Mahila Housing Trust (MHT),un brazo operativo de SEWA—una organización de trabajadoras autoempleadas en Ahmedabad, India—que se unió a la Fundación para el Interés Público (FPI) para crear un fideicomiso liderado y manejado por mujeres que viven en asentamientos informales. MHT moviliza a las mujeres en los barrios marginales y las empodera con conocimiento para interactuar con el gobierno y hacerse cargo de su proceso de mejora del hábitat. Por ejemplo, el MHT creó y negoció con el gobierno local la figura de Tenencia Transitoria, una garantía de tenencia segura de 10 a 15 años para mujeres y sus familias que viven en asentamientos informales. Además, a través de MHT desembolsa préstamos a mujeres que han sido parte de sus actividades regulares de movilización, concienciación y capacitación. De esta manera las mujeres lideran los procesos de regularización de asentamientos informales para acceder dignamente a la vivienda de forma progresiva.

Este es solo uno de los 100 casos que componen el proyecto, cada uno de los cuales nos entrega un aprendizaje sobre como impactar la calidad de la vivienda, entendida no solo como un producto, sino un proceso de construcción del hábitat. Todos estos casos y reflexiones se incluyen en una muestra itineranteque será inaugurada en la sede central del BID el 26 de octubre y se consolidan en una publicación que posterior a la conferencia será distribuida y de carácter público. Estaes una invitación a utilizar estratégicamente lo que hemos aprendido, a imaginar nuevas soluciones y posibilidades poniendo sobre la mesa una renovada agenda para el desarrollo de la vivienda y la ciudad en los años futuros.


Te invitamos a participar en el evento haciendo una inscripción en el siguiente link


Editor: Andreina Seijas