En 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 31 de octubre como el día Mundial de las Ciudades, bajo el lema de Mejor ciudad, mejor calidad de vida.

Mucho se ha escrito y dicho sobre la acelerada urbanización en América Latina, comparada con la de otras latitudes, y de la falta de capacidad de los gobiernos locales y nacionales para poder dar respuesta a este proceso desde la formalidad del hábitat, la vivienda y la movilidad. Los datos son contundentes: 8 de cada 10 latinoamericanos vivimos en ciudades y un 70% de la población de escasos recursos vive en zonas urbanas. Además, más del 80% del producto interno bruto de los países se genera en estos espacios metropolitanos.

Hoy queremos seguir apelando a que la ciudad continúe siendo un lugar positivo de encuentro, un espacio donde la gente disfrute habitar, y trabajar, donde se recrea, se educa y se conecta con otros de manera positiva. Las ciudades son lugares de concentración de actividad económica, creatividad y talento. Son sistemas en los que, a través de la densidad, la interacción y la diversidad, se generan economías de escala y se impulsa la productividad, por lo que desempeñan un papel fundamental como motores de la economía, como espacios de conectividad, creatividad e innovación y como centros de servicios.

Aunque hay muchos factores de desarrollo, necesitamos priorizar, por eso hacemos una reflexión sobre los principales temas para mejorar en nuestras ciudades.

  1. Equidad: La desigualdad en el ingreso tiene su expresión física en el territorio, lo que lleva a situaciones de segregación residencial. Si bien no hay indicadores generales en América Latina para medir este fenómeno, hay datos que muestran diferentes niveles de acceso a servicios, tanto en términos de cantidad como de calidad. Por ejemplo, mientras que hay zonas del área metropolitana de Buenos Aires con cobertura total de saneamiento, otras tienen cobertura muy parcial. Por otra parte, la tasa de maternidad adolescente en un barrio informal de Buenos Aires, como el Barrio 31, duplica al del resto de la ciudad, mientras que la cantidad de jóvenes que no estudian y trabajan representa un 10% de la ciudad contra 25% en este barrio. Estas diferencias se replican en otras metrópolis. En el área metropolitana de Santiago, el acceso a áreas verdes en un municipio de mayor poder adquisitivo como Vitacura es de 18,3 m2de vegetación por habitante, mientras que Puente Alto sólo se cuenta con 1,8 m2. Lo mismo pasa en esta y otras latitudes con el acceso al transporte formal, a centros de educación y de salud, limitando así las posibilidades de desarrollo de las familias. Cerrar estas brechas y equiparar acceso y calidad de servicios, significa mejorar la ciudad.
  2. Espacios públicos de calidad: El espacio público como lugar de encuentro ha adquirido una relevancia única durante los últimos años. Revitalizar espacios degradados, incorporar procesos de participación y apropiación en su diseño, teniendo en cuenta aspectos de género y edad, recuperar zonas de ríos y bañados, como paseos costeros, han generado lugares de encuentro ciudadano y mejor ciudad. Ejemplos como el de Rosario en Argentina –ciudad donde el 40% de la población vive a 500 metros o menos de una vía para la bicicleta, o el del 42 Kilometros pedaleables sobre la ribera del río Mapocho en Santiago, Chile- se replican en varias ciudades. Temas como la recuperación de franjas costeras para espacio público recreativo nos muestran una doble oportunidad: un lugar de encuentro ciudadano que mejora la calidad de vida y una alternativa de respuesta a los desafíos que el cambio climático trae para las ciudades del siglo XXI.
  3. Conectividad y conexión con la ciudadanía: América Latina tendrá más de 200 millones de usuarios móviles utilizando aplicaciones inteligentes para tareas cotidianas en 2017. El acceso de los hogares urbanos a datos móviles representa una oportunidad única para los gobiernos en términos de dar un salto cualitativo en su relación con el ciudadano y amplía las posibilidades de identificar nuevas demandas, saber cuáles son los problemas y cuáles son las soluciones de manera mucho más rápida y oportuna. Casos como el Centro de Control de Operaciones de Río de Janeiro, el conjunto de aplicaciones móviles para resolver problemas de movilidad o aquellas que monitorean las condiciones ambientales, están siendo replicados en múltiples ciudades. No hay posibilidad de desarrollo sin conectividad.
  4. Seguridad: América Latina es la región más violenta del mundo, y sus números son alarmantes. Ocho de los diez países con más homicidios en el mundoestán en nuestra región, así como 47 de las 50 ciudades más violentas. Uno de cada tres adultos latinoamericanos considera el crimen y la violencia como el tema de mayor prioridad. Una nota positiva es que el mayor involucramiento de los actores locales en los temas de seguridad, sobre todo en materia preventiva, está dando buenos resultados. La posibilidad de diseñar espacios públicos más seguros, realizar inteligencia con el uso de datos y detectar puntos calientes, entre otros, dan sus frutos. En el caso específico de Montevideo, se está trabajando a nivel territorial con prevención situacional a través del diseño de espacios públicos, incorporando el saber de los nativos de lugar sobre la seguridad-inseguridad del barrio Marconi.
  5. Movilidad: Hay un balance entre el mayor bienestar de una ciudad, producto de las ganancias de la aglomeración, y los costos de la congestión vehicular. Movilidad sostenible y equitativa es básico para una mejor ciudad. La priorización del peatón, fomentar el uso de la bicicleta, la formalización y eficiencia del transporte público y una multimodalidad que posibilite la disminución de los tiempos de traslado, son ejes del gran desafío en materia de movilidad urbana. En México, por citar un ejemplo, los habitantes pasan en promedio 88 minutos de viaje en un día laboral, mientras que en Bogotá 97 minutos. Un 30% de los mexicanos, seguramente de menores ingresos, pasan hasta dos horas al día en el transporte.
  6. Resiliencia: Mejor ciudad es también una ciudad más preparada para contrarrestar los efectos del cambio climático. Estos efectos adversos, cada vez más frecuentes, son oportunidades para pensar de una manera distinta la infraestructura urbana. En los últimos años se ha mostrado un mayor interés en incorporar el tema de la sostenibilidad ambiental en los planes urbanos. Cada vez más ciudades de América Latina y el Caribe participan en iniciativas para mitigar la huella de carbono y para mejorar la capacidad de adaptación al cambio climático. En América Latina, ya son 11 las ciudades que forman parte del grupo C40, la red global de megaciudades que promueve buenas prácticas en la reducción del riesgo ambiental. También, varias ciudades de nuestro entorno participan del grupo de 100 ciudades resilientes, una red de la Fundación Rockefeller.
  7. Conocimiento: La brecha de desarrollo de los países, y también de las ciudades, se mide cada vez más por su conocimiento y menos por sus recursos naturales. Las evidencias internacionales indican que los países ricos lo son porque han impulsado la innovación invirtiendo en Investigación y Desarrollo. Las ciudades deben ofrecer condiciones para ser receptivas y generar los espacios para que la dinámica de la innovación se maximice. Incentivos fiscales para la instalación de empresas innovadoras, fomento a la economía cultural y creativa son temas cada vez más presentes en la agenda de nuestras ciudades.
  8. Gobernanza: Una mejor ciudad es también una ciudad más transparente, de mayor cercanía al ciudadano. Una ciudad que busca mecanismos para resolver los problemas de vida de la gente también hace a una mejor ciudad. La escala metropolitana obliga a coordinarse en temas tales como transporte, manejo de aguas, polución del aire residuos, seguridad, áreas verdes, entre los más importantes. Hay problemas que requieren ser resueltos en conjunto. ¿Qué sentido tendría, por ejemplo, trabajar en mejorar el transporte en una ciudad central cuando solamente un 50% de la gente que allí trabaja viene de ciudades aledañas?

Desde el Banco Interamericano de Desarrollo trabajamos para mejorar vidas en América Latina y el Caribe. Hoy, más que nunca, los temas urbanos están en el centro de la agenda internacional. Lo vimos en la conferencia mundial de Hábitat III el año pasado en Quito, Ecuador, y también en la preocupación por el tema urbano reflejada en el Objetivo 11 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, que compromete a los países a construir ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

Nuestra presencia en la región desde hace más de 50 años y nuestra cartera activa de casi 50 proyectos en ejecución por USD 3.500 millones en temas de mejoramiento de barrios, regeneración urbana, proyectos urbanos transformadores y gestión metropolitana, además de proyectos vinculados con temas de movilidad urbana y agua y saneamiento, sintetizan el esfuerzo de un trabajo que intenta contribuir a mejorar la calidad de vida de las ciudades de América Latina.

¡Feliz día de la ciudad!