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La infraestructura está en el núcleo de las ciudades sostenibles. El acceso y la calidad de los servicios de infraestructura pueden determinar cuánto tiempo nos demoramos en llegar al trabajo; el tamaño de la huella de carbono de una ciudad; e incluso nuestras probabilidades de enfermarnos, por decir lo menos. Los economistas urbanos coinciden en que la disponibilidad de infraestructura de calidad es necesaria para el crecimiento económico. Sin embargo, los gobiernos de América Latina y el Caribe (ALC) no han podido aumentar de manera efectiva y eficiente el acceso a los servicios básicos de infraestructura- agua, saneamiento, energía, residuos sólidos, y transporte.

Estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo sugieren que ALC requiere inversiones anuales en infraestructura del 5 por ciento del PIB para cerrar la brecha de infraestructura de la región para el año 2020. Sin embargo, cifras recientes indican que los niveles actuales de inversión apenas alcanzaron un promedio de 2.7 por ciento del PIB durante la última década. En la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) estimamos que las necesidades de inversión en infraestructura ascienden a por lo menos US$ 17 mil millones para 30 ciudades participantes en la iniciativa. Esto significa que, en promedio, cada ciudad se enfrenta al reto de recaudar al menos US$ 568 millones – lo que representa el 10% del PIB promedio de esas ciudades emergentes – para desarrollar los proyectos críticos de infraestructura identificados en los Planes de Acción de ICES, tales como la construcción de una planta de tratamiento de agua en Campeche, México.

¿Cómo pueden ayudar las ciudades a cerrar la brecha de infraestructura en ALC – la segunda región más urbanizada del mundo? Este es el primer post de una serie que aborda los mecanismos de financiación de la infraestructura a nivel de ciudad: Contribuciones por Mejoras, Asociaciones Público-Privadas y Bonos Municipales.

 

Contribuciones por mejoras: La prometedora experiencia de Manizales

Las contribuciones por mejoras son probablemente la forma más antigua de captura de plusvalía y han existido desde los tiempos del Imperio Romano. En resumen, la contribución por mejora es una tasa aplicada a los dueños de determinadas propiedades para cubrir el costo de las inversiones públicas de las que se benefician directamente. Hoy en día, la mayoría de los países de América Latina cuentan con marcos legales que establecen alguna versión de las contribuciones por mejoras, permitiendo a las ciudades recuperar entre el 30 y el 60 por ciento del incremento del valor de las propiedades como resultado de la provisión de infraestructura pública (i.e. parques, plazas y calles). ¿Qué podemos aprender acerca de las contribuciones por mejoras de las ciudades emergentes?

Manizales (Colombia) ha experimentado con éxito la contribución de valorización, aumentando significativamente los ingresos del gobierno municipal para el financiamiento de la infraestructura urbana. De hecho, en años recientes la tasa ha llegado a representar el 50% de los ingresos municipales por concepto de impuestos de propiedad. En los últimos diez años, Manizales ha desarrollado al menos ocho proyectos financiados a través de contribuciones por mejoras, incluyendo la construcción y mejoramiento de calles e iniciativas para la renovación urbana, incluyendo la recuperación de la Plaza Alfonso López.

inf 1 a Plaza Alfonso López, Manizales

La Plaza Alfonso López fue diseñada en 2008 con el propósito de renovar el centro urbano de Manizales y mejorar la calidad del espacio público y la movilidad entre el este y el oeste de la ciudad. Los costos iniciales del proyecto se estimaron en ~ US $ 17 millones (en dólares de 2008). Reconociendo que la renovación de la plaza produciría un aumento en el valor de las propiedades cercanas, el Instituto de Valorización de Manizales – la autoridad responsable de administrar la tasa – incluyó la contribución de valorización como la principal fuente de financiamiento del proyecto, cubriendo así el 57% de los costos totales de la obra. Después de evaluar los costos y beneficios del proyecto, la tarifa se distribuyó entre 40,000 propiedades residenciales y comerciales de la zona.

La tasa de cumplimiento de pagos fue alta entre los manizaleños. En sólo dos años, se recuperó el 85 por ciento del monto adeudado por los propietarios. La satisfacción con la Plaza Alfonso López también fue significativa entre los propietarios. Un estudio publicado en 2011 concluyó que:

  • 94.3% de los propietarios aseguró que se benefició del proyecto,
  • 83.7% de los propietarios dijo que el monto a cancelar era adecuado,
  • 95.1% de los propietarios aseguró estar de acuerdo con que la contribución por mejora es útil para desarrollar la infraestructura pública, y
  • 97.8% de los propietarios se encontraron satisfechos con los proyectos desarrollados por el Instituto de Valorización.

La experiencia de Manizales es prometedora para gobiernos locales explorando nuevos mecanismos para recaudar ingresos adicionales para la financiación de infraestructura.

 ¿Qué mecanismos de financiación de infraestructura está usando tu ciudad? ¡Cuéntanos!