El lunes 14 de diciembre de 2015, un grupo de estudiantes argentinos dejó en evidencia los riesgos de pensar nuestras ciudades de forma fraccionada y de tomar decisiones basadas en criterios de corto plazo.

En el marco del programa Aula BID, 37 alumnos de universidades de la Provincia de Buenos Aires participaron de un taller de desarrollo urbano cuyo eje principal fue un juego de roles basado en el caso de Añelo, un pueblo ubicado en la Provincia de Neuquén, Argentina, que entró en auge a raíz del descubrimiento de Vaca Muerta, uno de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales más grandes del mundo. Para llevar a cabo la actividad se conformaron seis grupos de actores que tenían como objetivo acordar propuestas para abordar seis problemáticas enfrentadas por la localidad: vivienda y uso de suelo; transporte; agua, saneamiento y drenaje; gestión de residuos sólidos; educación; gobierno y sostenibilidad fiscal.

aula bid 1Aula BID, Buenos Aires, Argentina. Foto: Catalina Noussan (Diciembre 2015)

Durante la primera mitad de la jornada, cada uno de los grupos de actores—gobierno local, sociedad civil, petroleras, sector privado local, productores vitivinícolas y gobiernos nacional y provincial—definió su visión y esquema de intereses. Por la tarde, se armaron las seis mesas temáticas, una por cada problemática, que estaban integradas por un representante de cada actor y cuyo objetivo era, mediante el debate y la negociación, acordar propuestas para abordar los desafíos enfrentados por Añelo. Para concluir, las seis propuestas temáticas fueron presentadas ante todo el grupo de estudiantes y ante Analía García, representante de la Fundación YPF, quien cerró el encuentro compartiendo los resultados y estado de avance del Plan de Acción, “Añelo Sostenible: Innovación para la Planificación de la Ciudad”.

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El juego de roles, que tenía como objetivo general transmitirle a los alumnos el trabajo del BID en cuestiones urbanas y ayudarlos a familiarizarse con la metodología de la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles, fue de especial importancia porque permitió extraer tres grandes conclusiones sobre cómo mejorar la toma de decisiones en nuestras ciudades.

  1. Es prioritario pensar y planificar las ciudades de forma integral y articulada entre los distintos sectores y temáticas. En el ejercicio, me tocó coordinar la mesa de vivienda y uso de suelo, donde fue imposible proponer alternativas al margen de las necesidades de infraestructura, salud, educación y espacio público, entre otros. Esto no difiere del mundo real, donde, por ejemplo, las inundaciones, que suelen ser provocadas por carencias en los sistemas de drenaje, originan enfermedades e impiden que los chicos puedan salir de sus casas para ir al colegio. Inevitablemente, los estudiantes que habitan espacios vulnerables pierden varios días de clases siempre que llueve más de lo deseado y, por ende, ante igualdad de oportunidades educativas, debido a la falta de infraestructura reciben una educación de menor calidad.
  2. Las ciudades deben superar la dicotomía entre el corto y el largo plazo. Durante el juego, quienes representaban a las petroleras manifestaron su urgencia por conseguir viviendas donde alojar a sus trabajadores. Ante la falta de alternativas, adquirieron los terrenos sin servicios para instalar trailers donde alojar a sus trabajadores y armar oficinas. Por su parte, el gobierno local acordó ajustar la zonificación local a cambio de que los desarrolladores invirtiesen en infraestructura. Si bien estas negociaciones permitieron resolver las necesidades de corto plazo, no parecen promover la sostenibilidad urbana ni la diversidad económica del largo plazo. Dado que las intervenciones urbanas afectan la forma construida y se sostienen en el tiempo, decidirlas y negociarlas únicamente en base a criterios de corto plazo pone en riesgo la sustentabilidad futura.

aula bid 2Aula BID, Buenos Aires, Argentina. Foto: Catalina Noussan (Diciembre 2015)

  1. La gobernanza y las herramientas de planificación cumplen un rol fundamental para la sostenibilidad de nuestras ciudades. Estos dos instrumentos permiten articular y regular los distintos intereses y, a su vez, encontrar un equilibrio entre el corto y el largo plazo. Ahora bien, para que el sistema de gobernanza efectivamente funcione, es prioritario promover la participación ciudadana y repensar aquellos esquemas de descentralización donde los gobiernos locales poseen autonomía administrativa pero carecen de capacidades financieras. Los municipios suelen funcionar bajo un círculo vicioso por tener capacidades limitadas para generar recursos propios y por la falta de capacidades para recibir créditos. El resultado es la falta de inversión y de servicios urbanos.

Si bien el ejercicio de Aula BID no fue más que una simulación y las intervenciones propuestas no necesariamente coinciden con aquellas incluidas en el Plan de Acción de Añelo, dejó en evidencia las dinámicas, las oportunidades y los riesgos que enfrenta la toma de decisiones en nuestras ciudades. Es prioritario empezar a planificarlas y pensarlas bajo una visión integral y multidisciplinaria, apalancando la toma de decisiones en la interdependencia y complementariedad de los distintos actores. De esta manera, será posible balancear el corto y el largo plazo, promoviendo la sustentabilidad de nuestras ciudades.