A pesar de que hoy en día se habla de la “globalización de la bicicleta,” en muchas de las ciudades en América Latina y el Caribe aún queda mucho por hacer para que este vehículo se convierta en una verdadera alternativa de transporte para personas de distintos géneros, edades y clases sociales.

En el marco del Cuarto Foro Mundial de la Bicicleta celebrado hace unos días en la ciudad de Medellín, tuve la oportunidad de conversar con Antanas Mockus, dos veces Alcalde de la ciudad de Bogotá (1995-1997 y 2001-2003), sobre las principales acciones que deben tomar nuestras ciudades para crear una mayor cultura de la bicicleta.

IMG_7119Entrevista con Antanas Mockus durante el 4to Foro Mundial de la Bicicleta en Medellín. Foto: Yamid Saldaña.

ICES: En su opinión, ¿cuál es la situación de las bicicletas como medio de transporte en América Latina y el Caribe?

Antanas Mockus: A partir de la desigualdad que se vive en muchas de nuestras ciudades, la bicicleta se ha visto tradicionalmente como el recurso de transporte para los más pobres.  En los últimos años ha ganado terreno en lo recreacional, pero no como medio de transporte para las ciudades. Entonces, se produce una situación desafortunada: tenemos más bicicletas que nunca, pero su uso es relativamente limitado, especialmente entre semana.

ICES: Concretamente, ¿qué pueden hacer nuestras ciudades para cambiar esta situación y lograr una mayor cultura y uso de la bicicleta?

Antanas Mockus: Las ciudades deben resolver dos temas fundamentales: la seguridad y la educación.

Desde el punto de vista de la seguridad, hay cambios que se pueden hacer por la vía de la ley, otros se pueden hacer por el lado de la conciencia.  Por ejemplo el uso del casco. Hay países como Australia donde es obligatorio, y otros países como Dinamarca y Holanda que mantienen bajos niveles de accidentalidad a pesar de que dejan el uso del casco a discreción de los ciudadanos. Para mejorar el tema de seguridad, también se puede crear infraestructura separada (ciclorutas) en las zonas nuevas de la ciudad, pero en las partes viejas uno queda condenado a la pintura y a la educación.

Desde el punto de vista de la educación, es importante forzar el paso por la bicicleta de todo el mundo. Por ejemplo, sólo deberían emitirse licencias de conducir de automóvil a las personas que hayan tomado cursos sobre cómo usar la bicicleta, es decir, a quienes hayan conocido desde antes la vulnerabilidad que implica ser ciclista. Todo esto con una apuesta: si yo he estado en los dos roles, soy más cuidadoso al tratar a los ciclistas. Si usted vive la experiencia de su vulnerabilidad, tal vez la recuerde cuando se encuentre detrás del volante.

mockus y penalosa en bici
Ex Alcaldes Antanas Mockus (izquierda) y Enrique Peñalosa (derecha) en bicicleta por la ciudad de Bogotá. Foto: Bogotá Bike Tours

Las leyes, las multas y las tarifas pueden ayudar a algo más ambicioso que es la regulación cultural, donde lo que unas personas hacen influyen sobre lo que hacen las demás, el llamado fenómeno de la censura o del reconocimiento social. Para lograr esto, hay un desafío educativo enorme.

Cuando alguien va en bicicleta, los que pasan a su lado en un automóvil deberían hacerle un saludo de agradecimiento, porque el ciclista está ayudando a descongestionar las vías y su movilidad tiene un menor impacto en el ambiente. Sin embargo, lo que vemos es una actitud contraria, un comportamiento agresivo. Esto es parte del camino que hay que recorrer para lograr el consenso entre actores distintos. La cooperación podría producir un gran alivio para todo el mundo.

¿Te interesa el tema de la bicicleta como modo de transporte? Te invitamos a seguirnos y sumarte a la conversación.

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