Escrito por Max Velásquez Matute, Especialista de Agua y Saneamiento del BID y Horacio Terraza

Mientras caminaba el equipo del BID a la vera del Río Choluteca de la ciudad de Tegucigalpa, viendo el alto nivel de contaminación, nos tratábamos de imaginar cómo debería haber sido cuando la ciudad verdaderamente vivía del río y no le daba la espalda como ahora. De hecho, varios miembros del equipo llegamos a comprar una publicación sobre la historia de la ciudad en imágenes para calmar la curiosidad.  Hablando más tarde de este tema con Max Velasquez, experto local en agua, decidimos escribir este breve post para -al menos desde este sitio- comenzar a darle vida al rio.

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Río Choluteca por Flickr Pixel Drip

Max nos comentaba que inclusive en la generación de sus padres, el pasado del río estaba lleno de buenos recuerdos: las famosas “pozas” donde  aventurados muchachos aprendían a nadar en los años 40 y 50, los paseos al Barrio La Granja, donde se organizaban paseos “chaperonados” por las religiosas del Liceo Hondureño, y la diversidad de fauna acuática, desde cangrejos, peces, langostinos de río, “perros de agua” o nutrias en “La Piedra Grande” eran habitantes usuales del curso de agua.

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Esta imagen romántica contrasta con la de las generaciones más jóvenes, donde el río se asocia más con tragedia, destrucción, y deterioro urbano. La referencia más fresca son los estragos a causa del Huracán Mitch en 1998: aún hoy podemos observar la huella ocasionada, en la forma de casas y edificios en ruinas. La ciudad sin embargo no era ajena a este tipo de eventos – basta consultar los libros de historia para leer los relatos de las grandes inundaciones de 1907, 1936, 1954 y 1974. Se perdieron vidas y propiedad en todos estos eventos, sin embargo aún hace falta mucho tiempo para que la ciudad, sus autoridades y habitantes puedan decir que están preparados para la próxima catástrofe.

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Limpieza post-Huracán Mitch en 1998. Fuente: Wiki Commons 

El Río Choluteca es de suma importancia a los esfuerzos de desarrollo del país. La cuenca con sus 7.976 km2 es la más extensa que vierte sus aguas al océano Pacífico, y es la cuarta más grande del país. En la cuenca se asientan más de 1.5 millones de hondureños, principalmente en las ciudades de Tegucigalpa y Choluteca. La concentración de población también está asociada a un gran número de establecimientos fabriles, concentrando Tegucigalpa por si sola más de 500 instalaciones industriales. La urbanización y el desarrollo industrial han significado que el Río Choluteca sea el segundo en el país en cuanto a contaminación, con una carga contaminante (DBO) de 74 ton/día.

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¿Es posible devolverle la vida al Río Choluteca?

Al preguntarnos esto nos preguntamos algo aún más importante, ¿es posible devolver la identidad perdida a la ciudad? Muchas ciudades del mundo exhiben con orgullo sus ríos urbanos que las definen como tales, en muchos casos después de esfuerzos importantes de recuperación ambiental. Clásicos ejemplos son el Támesis de Londres, el Sena en París, y el Limmat de Zurich, sobre los cuales hemos escrito posts. Pero nuestra región también posee de buenos ejemplos, tanto el rio Tomebamba en Cuenca, Ecuador o el río Medellín en Colombia han emprendido exitosamente su saneamiento. Tegucigalpa debería seguir su ejemplo.

Dada la importancia del Río Choluteca, su recuperación  debería tener como objetivo no sólo la calidad de agua sino también la ciudad adyacente – salvar a una parte del territorio  del deterioro urbano que viene sufriendo desde hace años.  Un proyecto ambicioso, debería incluir temas estratégicos como la protección y manejo de las cuencas abastecedoras de agua para la capital, y otras claves relacionadas con la infraestructura urbana, tales como la recolección, tratamiento  y disposición segura de aguas servidas al ambiente,  los residuos sólidos, el drenaje, los espacios verdes (incorporando inclusive infraestructura verde), la revalorización del Centro Histórico, la movilidad, la seguridad ciudadana y el desarrollo urbano, todos articulados en territorio. 

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Foto cortesía de Patricio Zambrano-Barragán

La Iniciativa de  Ciudades Emergente y Sostenibles (ICES) 
que arranca en Tegucigalpa a inicios del 2014, viene a complementar y articular algunos impulsos ya iniciados en este sentido- Capital 450 y Arriba Capital! – que los gobiernos municipales y la sociedad civil local han emprendido con variados grados de éxito. La ICES aportará sólido consejo acerca de las tareas básicas, pero también proveerá insumos necesarios para abordar algunos temas que han permanecido rezagados, como la adaptación al cambio climático y desastres y la contaminación del aire. Ofrece también un sistema de monitoreo de los avances que la ciudad tenga en los temas que la ciudadanía define como prioritarios, dando así la oportunidad para que los tegucigalpinos participen en este proceso de revitalización.

Finalmente, pretende dotar a la ciudad de un portafolio de proyectos estratégicos para asegurar que las futuras generaciones, puedan no sólo disfrutar del río, sino también de su ciudad. Los mantendremos al tanto de los avances.