Es hora de mejorar la educación primaria: ¿cómo lo hacemos?

hay varias maneras de mejorar la educación primaria de manera costo-efectiva

A lo largo de los últimos 25 años, América Latina y el Caribe ha aumentado sus esfuerzos en educación primaria hasta el punto de que actualmente es casi universal, y tres de cada cuatro alumnos acaba la escuela primaria a la edad debida. Sin embargo, la calidad educativa para los niños más pequeños de la región todavía acusa un rezago en relación con los países desarrollados, e incluso se sitúa por detrás de países con niveles de desarrollo similares a los de la región en otras partes del mundo, a pesar de niveles de gasto comparables.

Poner más dinero en el problema no va a marcar la diferencia. La clave reside en gastar el dinero mejor, un tema central de nuestra última publicación insignia, Aprender mejor: Políticas públicas para el desarrollo de habilidades. La clave reside en encontrar las soluciones más costo-efectivas para mejorar el desempeño de los niños y prepararlos para competir en un mundo cada vez más globalizado cuando lleguen al mercado de trabajo.

Para identificar qué funciona y qué no hacemos uso de nuestra página online SkillsBank, que resume los resultados de diferentes intervenciones educativas en todo el mundo. Esta herramienta web se centra sólo en estudios que presentan evidencia creíble de los impactos, es decir, donde aquellos impactos estimados se basan en pruebas experimentales o cuasiexperimentales en que los niños en el grupo de control no recibieron la intervención, pero son similares a aquellos que sí la recibieron. Para simplificar la exposición, agrupamos las políticas en 20 tipos diferentes de intervenciones encaminadas a mejorar matemáticas, comprensión lectora y redacción.

También analizamos un asunto delicado, el de los costos de las intervenciones, que no queda registrado en la gran mayoría de estudios. Utilizando información sobre los insumos necesarios por alumno en cada intervención, le adjudicamos un precio según sus costos pertinentes en Colombia en 2015, un país cuyo PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo (PPA) se acerca al promedio de América Latina y el Caribe.

Nuestras conclusiones son sorprendentes y no son lo que se podría esperar de los informes de los medios y de al menos parte de la literatura académica.

Por ejemplo, en los últimos años, se ha puesto grandes esperanzas en la reducción del tamaño de la clase, una solución aparentemente obvia que permitiría a los profesores brindar una atención más individualizada a cada alumno. Sin embargo, en nuestro estudio encontramos que reducir el número de alumnos en cada clase de 25 a 20 tenía un impacto promedio de sólo 6 puntos, con costos muy altos en mejora de la infraestructura y contratación adicional de profesores. Como comparación, un alumno promedio de tercer curso en Estados Unidos mejora unos 40 puntos durante el curso del año. Eso significa que un aumento de 6 puntos equivale aproximadamente a un 15% de mejora en el aprendizaje.

El aumento de la jornada escolar de cuatro a siete horas ha sido introducido en diversos países de América Latina, y es una solución aún menos prometedora. En promedio, aumenta el aprendizaje en sólo 4 puntos, a pesar de que habría que doblar el número de escuelas en lo que sería inevitablemente una reforma sumamente cara.

Entra en SkillsBank para ver qué políticas funcionan

políticas de educación SkillsBank

No es sorprendente que las tutorías individualizadas tengan magníficos efectos. Dada su aguda focalización en el individuo, inyectan verdadero dinamismo al proceso de aprendizaje para los alumnos con problemas, con una mejora promedio del aprendizaje de 34 puntos. En comparación con nuestro estándar de 40 puntos para el aprendizaje en un año, esto es un sorprendente aumento del 80%. Sin embargo, contratar profesores para todos los alumnos que tienen problemas es caro. Podría aumentar severamente el presupuesto de un sistema escolar.

¿Y qué ocurre con los beneficios monetarios versus no monetarios? ¿Es preferible ofrecer dinero por un mejor rendimiento o proporcionar a los alumnos oportunidades para construir la autoestima e inspirarlos hablándoles de las posibilidades de una vida plena? Para aquellos que tiene como referencia un marco más material, los resultados pueden ser decepcionantes.

Estudiamos diversos estudios que van desde pagar a los profesores en India según la cantidad de días que se presentaban a la escuela, a pagar bonificaciones a los profesores por el mejor rendimiento escolar de sus alumnos. También analizamos experiencias donde los alumnos eran recompensados con dinero en efectivo por leer libros en Estados Unidos o por mejorar sus puntuaciones en las pruebas en China.

Los incentivos no monetarios incluían de todo, desde competiciones para ver qué alumnos podían leer la mayor cantidad de libros, hasta presentaciones donde figuras muy inspiradoras de la ciencia, los deportes y otros ámbitos hablaban a los alumnos de sus vidas y de las recompensas del trabajo duro y la disciplina.

Los resultados: los incentivos no monetarios y monetarios producían aumentos modestos del aprendizaje de alrededor de 6 a 8 puntos en promedio. Sin embargo, las intervenciones no monetarias eran mucho menos caras. En ese sentido, eran superiores.

Las intervenciones más efectivas apuntan a la esencia de un sistema educativo bueno, a saber, la calidad de los propios profesores. Para cualquiera que haya tenido un profesor muy malo, esto habla por sí solo. Numerosos profesores en la región, como se comenta en un blog reciente, dedican demasiado tiempo a la gestión de la clase y demasiado poco a la enseñanza. O, en otros casos, transmiten información incorrecta y no corrigen a los alumnos cuando se equivocan.

¿Qué se puede hacer? Hemos encontrado que apoyar a los profesores con planes de clase detallados que abarquen tanto el contenido académico como las metodologías de enseñanza puede aumentar el aprendizaje en un promedio de 9 puntos. Además, lo hace a un costo muy modesto. Otras intervenciones que son relativamente baratas consisten en dedicar un par de horas a la semana de trabajo en un laboratorio de computación utilizando software que se ajusta al nivel del alumno e incluye juegos y competiciones para motivarlos. Estas intervenciones producen un aumento promedio elevado (16 puntos) a un costo moderado, sobre todo cuando el laboratorio de computación ya está disponible en la escuela.

Desde luego, todo esto está sujeto a la advertencia de que ninguno de estos resultados se puede tomar como una receta de lo que se debería hacer en un determinado entorno. Los laboratorios de computación no funcionan en una escuela rural donde la electricidad falla cada dos por tres. Los planes de clase difícilmente tendrán éxito en un contexto de alto absentismo de los profesores. Para que una intervención tenga éxito, primero ha de ser objeto de pruebas experimentales a pequeña escala en sus contextos particulares, para adaptarla a las necesidades de cada país o región.

Sin embargo, nuestro análisis sirve como orientación. Es una prueba de que la educación de los niños pequeños se puede mejorar costo-efectivamente en ese periodo en que los cerebros son más plásticos y el aprendizaje tiene un mayor impacto en el crecimiento intelectual, el éxito en el empleo y los ingresos en el futuro. Mejorar la educación primaria es crucial para el futuro de la región y puede hacerse sin proyectos exageradamente caros que la región no puede pagar.

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El Autor

Julián Messina

Julián Messina

Julián Messina es actualmente economista investigador del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Antes de unirse al BID, trabajó en el Banco Mundial y el Banco Central Europeo. Fue profesor en las Universidades de Barcelona GSE, Georgetown, Girona, Frankfurt y Mainz. Sus proyectos de investigación incluyen la economía del trabajo, la macroeconomía aplicada y la economía de la educación. Es autor de tres libros, incluyendo dos de los informes más importantes sobre América Latina del Banco Mundial. Su trabajo ha sido publicado en revistas académicas el American Economic Journal: Macroeconomics, Journal of Economic Perspectives, Economic Journal, Journal of the European Economic Association y Labour Economics. Frecuentemente aparece en blogs populares y medios de comunicación, incluyendo The Economist. Tiene altos niveles de experiencia en asesoría a gobiernos en América Latina, Europa y Asia. En 2002 Dr. Messina obtuvo un PhD del Instituto Universitario Europeo.

El Autor

Julián Cristiá

Julián Cristiá

Julian Cristia es economista líder del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo. Cristia ha analizado programas que introdujeron tecnología en escuelas y que expandieron el acceso a educación pre-primaria. También, Cristia ha producido revisiones sistemáticas de la literatura sobre el desarrollo infantil temprano, el uso de tecnología en educación y acerca de como mejorar el aprendizaje en escuelas primarias. Obtuvo un Doctorado en Economía en la Universidad de Maryland.

2 Comments

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  1. Su análisis es muy acertado en la mayoría de sus puntos pero recordemos que la pobreza también es derivada del excesivo numero de hijos que tienen las familias pobres en latino América, eso es un problema que tenemos junto con la iglesia tratarlo y tomarlo en cuenta para de manera conjunta la iglesia deje de seguir predicando que cada hijo llega a un hogar con el pan bajo el brazo y se diga de manera radical que cada hijo es una responsabilidad y siniestro poder adquisitivo es bajo enseñémosle a todos a calcular su economía de hogar, para saber cuántos hijos podre con mi sueldo mantener y educar , con esto disminuiremos el número de habitantes de una nación para que exista incluso menor oferta de mano de obra y serán mejor remunerados al existir mas demanda que oferta de mano de obra, tendremos hogares responsables que darán estudio a sus hijos hasta que culminen sus carreras, tendremos profesionales capacitados porque se calculo que si yo tendría dinero para un solo hijo lo acepte y responsablemente lo traído a este mundo y he cumplido con él lo que me corresponde, ya será responsabilidad de mi hijo el ser un profesional responsable y capacitado; con la disminución de hijos por cada hogar al tener solo los que responsablemente pueda mantener se estaría equilibrando el mundo.

    Saludos

  2. Juan Alfonso Trigueros

    La educación es la base del desarrollo en todo sentido.

    Cuando se educa con el ejemplo y con el conocimiento de la verdad, ayuda al maestro a ser un trabajo de calidad. Esto me lleva a decir que la calidad de la educación o simple, la educación en todo lugar será como son los maestros. En el caso particular nuestro en El Salvador se tiene un programa que nos ha servido para iniciar un programa de mejora continua en el tema de conocimiento y formación de maestros.

    En la Universidad donde trabajo estamos buscando de llevar al nivel siguiente de educación a los maestros, es decir, en El Salvador un maestro estudia 3 años luego del bachillerato y 5 años para la licenciatura. Un alto porcentaje de maestros que trabajan en escuelas o institutos nacionales o privados, solo tienen el profesorado, en nuestro caso se esta llevando a la licenciatura, con dos o tres años más de estudio, incluyendo un nivel básico de inglés. Esto se hace en una modalidad parcialmente en linea y otra presencial, para esta última, el maestro solo asiste los días sábados a la Universidad. Además de aprender lo complementario, el uso de tecnologías en la parte en línea, le ayuda a ver esas otras herramientas que en ocasiones las aplica en sus clases cuando puede.

    Se esta fortaleciendo el área de matemática, administración escolar, educación básica y la enseñanza del inglés. y una Maestría en Asesoría Educativa. Los resultados se esperan tener en un mediano plazo, La educación requiere de programas a largo plazo. Quiero aclarar que los maestros pagan media beca para estudiar. Porque digo lo anterior. Es que muchos de los maestros están conscientes de mejorar y hay un elemento más, cuando tienen un título de educación superior los dignifica.

    Muchos programas vienen a cambiar los planes de estudio. Primero los de grado que se enseña, luego se cambia el de la carrera de los profesores, pero eso dará efecto a largo plazo. Mínimo en 15 a 20 años. Luego esos programas se les olvida que los maestros que están en servicio, son para largo tiempo, 20 a 40 años o más si es posible, ya que hay maestros que están jubilados y siguen ejerciendo la docencia. Es a los maestros que dan clases a los que se debe formar, actualizar continuamente. Si se pudiera llevarlos en esas escalas: profesor, luego licenciado, después la maestría, que investigue en un doctorado y para estar siempre actualizado que se especialice cada cierto tiempo.

    Con maestros bien formados, la educación puede ayudar a dignificarse a si mismo y a sus estudiantes.

    Es mi forma de ver la educación, que siempre debe hacer con amor verdadera a las persona que se educa.

    Gracias.

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