Las políticas de desarrollo productivo en un grano de arroz: Historia de dos intervenciones

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Las políticas de desarrollo productivo (o políticas industriales) pueden ser una herramienta fundamental para el desarrollo de un país. Pero, como resulta claro de la experiencia de América Latina, también pueden generar serios problemas. Estas políticas, sin embargo, toman formas muy diversas. La pregunta clave, entonces, es que tipo de políticas industriales se deben adoptar, y cuáles no. En futuras entradas en este blog, discutiremos en más profundidad este tema,  analizado en nuestra última edición de la serie insignia del BID (Desarrollo en las Américas—DIA) titulada ¿Cómo repensar el desarrollo productivo?. Aquí simplemente presentaremos un ejemplo comparativo, que ilustra como diferentes políticas para un mismo sector –el del arroz— puede llevar a resultados muy diferentes.

Intervenciones de mercado disfuncionales en Costa Rica

Un actor central en la política del arroz en Costa Rica ha sido la Corporación Arrocera Nacional (CONARROZ), creada para proteger a los productores de los shocks de precios internacionales y mejorar lascondiciones de producción local.  Sin embargo, los esfuerzos de CONARROZ, que tiene una gran capacidad de lobby, se han centrado en el primer objetivo (la protección) y no en el segundo (la productividad).

Como resultado de los esfuerzos de CONARROZ, el arroz es uno de los productos básicos más protegidos de Costa Rica, con aranceles del 35%.  .Cuando la producción local es menor que la demanda local (como suele suceder), se asignan cuotas de importación a actores del sector privado, que pueden importar arroz sin pagar los aranceles correspondientes.  CONARROZ gestiona las cuotas, asignadas a los procesadores de arroz según su capacidad de procesamiento.  Así, los procesadores pueden comprar arroz a precio del mercado mundial y vender el arroz procesado en Costa Rica a precios que reflejan el alto nivel de protección, generando rentas extraordinarias.

En su conjunto, la política del arroz en Costa Rica implica una transferencia importante de los consumidores (sobre todo los pobres, para quienes el arroz representa una parte importante de su canasta básica) a los productores y procesadores medianos y grandes.

Provisión de bienes  públicos y solución de problemas de coordinación en Entre Ríos, Argentina

La experiencia de Costa Rica contrasta con la de Entre Ríos, Argentina, donde los problemas del sector del arroz fueron abordados utilizando insumos públicos.  En este caso, los actores principales eran el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y Pro-Arroz, una fundación de productores locales.

A fines de los 90, esta provincia producía una variedad de baja calidad y baja productividad, fundamentalmente para exportar al mercado brasileño.  Con la devaluación de la moneda brasileña en 1999, el sector perdió competitividad.  Desde comienzos de los años noventa,  el INTA trabajaba en el desarrollo de una nueva variedad de arroz de mejor calidad y mayor productividad.

En lugar de presionar para obtener protección o subsidios, Pro-Arroz organizó a los productores para complementar el financiamiento de la sucursal local del INTA, INTA-Concepción, coordinando las contribuciones de sus miembros. Posteriormente, y respondiendo a la solicitud de Pro-Arroz, el gobierno provincial introdujo un impuesto a los productores destinado directamente a financiar las actividades de investigación del INTA Concepción.

Se trata de un claro mecanismo para impedir que algunos saquen provecho del esfuerzo colectivo sin hacer el aporte correspondiente (free riding), donde el Estado contribuye a solucionar problemas de coordinación del sector privado, Los productores de arroz colaboraron prestando sus campos para las experimentaciones necesarias con la nueva variedad.  Gracias a la introducción exitosa de esa nueva variedad (llamada Camba), la productividad del sector aumentó rápidamente, dando un fuerte impulso a su competitividad.

En el proceso, el INTA se convirtió en un líder mundial de la tecnología del arroz y, desde entonces, ha desarrollado una variedad más sofisticada (Puita), que ha sido introducida con éxito en muchos países, en asociación con BASF, la empresa química alemana. Los resultados en cada país en términos de productividad son muy claros, según se observa en el Gráfico 1.

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Más información sobre Políticas de Desarrollo Productivo aquí

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El Autor

Ernesto Stein

Ernesto Stein

Ernesto Stein es Asesor Senior del Departamento de Investigación (RES). También ha sido Asesor Económico Regional en el Departamento de País de Belice, Centroamérica, México, Panamá y República Dominicana en el BID y becario del Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard. Ha publicado cinco libros y más de 30 artículos en volúmenes editados y revistas especializadas como el Journal of International Economics, el Journal of Development Economics, Economic Policy, Economics and Politics, y el American Economic Review (papers and proceedings). Sus principales áreas de conocimiento incluyen: comercio internacional e integración, inversión extranjera directa, políticas de desarrollo productivo, economía institucional y economía política. En los últimos dos años coordinó el equipo de investigadores que produjo la edición del 2006 del Informe de Desarrollo en las Américas del BID: La política de las políticas públicas. Originario de Argentina, el Sr. Stein tiene un doctorado en Economía de la Universidad de California, Berkeley.

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