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Un año clave para la acción climática

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El 2018 es un año especialmente importante porque nos permitirá demostrar si somos capaces de traducir los objetivos del Acuerdo de París en acciones reales. La COP24, que se llevará a cabo en diciembre 2018 en Katowice, Polonia, tiene como una de sus tareas finalizar y aprobar las directrices, denominadas oficialmente “Programa de Trabajo del Acuerdo” o “Paris rulebook”, para operacionalizar la implementación del Acuerdo de París. Además, este año se inició el Diálogo Facilitador, llamado también Diálogo de Talanoa, con el fin de hacer un balance acerca de los compromisos y esfuerzos colectivos de los países frente al objetivo de mantener el incremento de la temperatura promedio global por debajo de 2ºC.

Un tema crucial en la agenda es la financiación que muchos países en desarrollo requieren para dar sostenibilidad a sus economías. Los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) desempeñan un rol crucial al movilizar y apalancar montos significativos de financiamiento para el desarrollo sostenible. Por ello son un canal importante en la implementación del Acuerdo de París y, especialmente, en el alineamiento de los flujos financieros con un desarrollo resiliente y bajo en carbono.

Durante el año 2017, el Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) invirtió aproximadamente US$4,300 millones en financiamiento climático; es decir, en actividades de desarrollo ejecutadas por el estado y la empresa privada que ayudan particularmente a la mitigación de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y/o la adaptación al cambio climático. Este monto representó el 28.5% del total de las aprobaciones del Grupo BID, lo que significa un aumento de 12 puntos porcentuales en comparación a 2015 y 7 puntos porcentuales en comparación a 2016.

El financiamiento climático en la cartera del BID se incrementó sostenidamente desde el 2015 debido a factores claves de oferta y demanda:

  • La incorporación del factor cambio climático en los procedimientos internos del Banco, incluyendo la planificación con los países prestatarios, los diálogos sectoriales y el diseño de operaciones específicas, lo que motiva a desarrollar una cartera de operaciones más resilientes y que siguen una trayectoria baja en emisiones.
  • La colaboración y diálogo con los países prestatarios de América Latina y el Caribe para desarrollar capacidades técnicas y fortalecer instituciones que permitan traducir las NDC en planes de inversión, programas e incentivos tanto del estado como del sector privado.

En la región de América Latina y el Caribe se encuentra la mayor porción (20%) del financiamiento climático provisto por los BMD el año pasado, lo que representa un monto sin precedente para la región. El Grupo BID es el socio principal de este financiamiento. Del total del financiamiento climático del Grupo BID, el 79% se relaciona con actividades que reducen gases de efecto invernadero. Las actividades de adaptación representan un 18%, seguidas del financiamiento para proyectos que brindan beneficios simultáneos de mitigación y adaptación (4%). Además, el 30% del total de financiamiento climático está dirigido al sector privado cuyas inversiones son, en su mayoría, en el sector de energías renovables y eficiencia energética. Por otro lado, la inversión pública se concentró en sectores como transporte sostenible, desechos sólidos y aguas residuales, y agricultura, silvicultura y otros usos del suelo.

En la edición 2017 del Informe Conjunto sobre Finanzas Climáticas (publicado en inglés), publicado en junio 2018, detalla que el Grupo BID junto a otros cinco BMD movilizaron colectivamente US$86 mil millones en actividades relacionadas con el cambio climático. Esto incluyó US$35 mil millones de recursos propios de los BMD – un aumento de 28% en comparación con el año 2016 – y un apalancamiento de US$51 mil millones adicionales de otras fuentes privadas y públicas. Asimismo, del total de los recursos propios de los BMD, el 16% vinieron de recursos externos (i.e. Fondo Verde del Clima, Fondo Mundial para el Medio Ambiente, entre otras fuentes). Es así que, desde el 2015, año del Acuerdo de París, los BMD vienen cumpliendo con sus compromisos de aumentar su financiamiento climático. En el caso del Grupo BID, el compromiso refrendado por su Junta de Gobernadores es que al menos un 30% del volumen de aprobaciones anuales al año 2020 sea financiamiento climático.

El aumento de las finanzas climáticas de los BMD es una respuesta clara al desafío cada vez más apremiante del cambio climático y esperamos sea una señal positiva para una mayor acción climática tanto en el sector privado como en el público. Esta tarea conjunta de los BMD es esencial para reforzar los compromisos, no solo de aumentar financiamiento climático, sino también de desarrollar proyectos más resilientes y bajos en carbono. Una mayor transparencia y comparabilidad de los datos son dos grandes beneficios que nos brinda la aplicación de una metodología común entre estos bancos. Nuestro próximo paso será diseñar y aplicar métricas que nos permitan informar adecuadamente sobre los resultados de los dólares invertidos.

Descarga el Informe Conjunto sobre Finanzas Climáticas. (La publicación se encuentra disponible en inglés).

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