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Bogotá, con ganas de respirar aire puro

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Para los 8 millones de bogotanos que a diario se desenvuelven en una ciudad industrializada con una de las más altas congestiones vehiculares del mundo, combatir la contaminación del aire ocasionada en gran parte por las emisiones de sus medios de transporte es una necesidad.

En días recientes, la importancia de atacar este problema se hizo aún más evidente cuando la ciudad tuvo que enfrentar una alerta amarilla por los altos niveles de contaminación (el índice de calidad del aire PM2,5 se encontraba en 55 µg/m³, cuando no debería sobrepasar los 25 µg/m³). Muchos ciudadanos vieron su calidad de vida afectada durante esos días. Sufrieron de irritación en los ojos, carraspera, tos y dificultades para respirar, y se expusieron a complicaciones de sus sistemas inmunológicos.

Debido a esto, es usual que en Bogotá aparezcan innovadoras iniciativas que buscan atacar el problema de la contaminación. Desde hace casi 20 años, el primer jueves de febrero se celebra en la ciudad el Día sin carro. Durante esta jornada que prohíbe la circulación de vehículos particulares y se promueven métodos de transporte más amigables con el ambiente. En 2018, esto significó que cerca de 1,5 millones de automóviles y motocicletas dejaran de circular.

En la ciudad también se fomenta el uso de la bicicleta como medio de transporte cotidiano y hay ciclorrutas especialmente destinadas para su tránsito. Un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el 2015 reveló que Bogotá es la ciudad latinoamericana que más se moviliza en bicicleta, con más de 600.000 viajes diarios.

Referente en la región en buses híbridos

Sumado a estas valiosas iniciativas se encuentra la línea de crédito ofrecida por Bancóldex con apoyo del BID para utilizar tecnología limpia en el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Bogotá ha logrado incorporar al SITP más de 300 buses híbridos que combinan un sistema de propulsión eléctrico con motores Diesel, lo cual permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en alrededor de 20.000 toneladas de CO2 al año. La otra ventaja de estos vehículos es que no requieren puntos de recarga eléctrica, pues el mismo funcionamiento del motor recarga las baterías.

Bogotá es un referente en la región en el uso de esta tecnología, y el tamaño de su flota de buses híbridos muestra un gran compromiso con la transición hacia alternativas que apoyen la mitigación del cambio climático. El proyecto fue financiado en gran parte con el Fondo de Tecnología Limpia (CTF, por sus siglas en inglés) de los Fondos de Inversión en el Clima (CIF, por sus siglas en inglés), el cual busca la transformación de economías emergentes y en desarrollo a través de recursos que promuevan el uso a gran escala de tecnologías bajas en carbono.

10 años de financiamiento climático

Los CIF, que este año celebran una década de existencia, han encontrado en el BID un valioso aliado para ayudar a América Latina y el Caribe a enfrentar los retos del cambio climático. Los recursos de los CIF son utilizados para financiar operaciones con el sector público y el sector privado, principalmente en proyectos relacionados con energías renovables, manejo sostenible de bosques, eficiencia energética, planeación de políticas ambientales y, como en este caso, en programas de transporte sostenible.

En los próximos días, una delegación del BID estará acompañando a Mafalda Duarte, Jefe de los CIF, a visitar varios proyectos de alto impacto en la región que han sido financiados con estos fondos. El programa de buses híbridos de Bogotá será la primera parada, pues es un excelente ejemplo del rol catalizador que juegan las inversiones climáticas en el desarrollo sostenible.

Aunque la reciente alerta amarilla por contaminación del aire demuestra que aún hace falta trabajar para mejorar la situación, lo cierto es que Bogotá está dando pasos en la dirección adecuada hacia un futuro bajo en carbono. Sus esfuerzos serán claves para apoyar a Colombia a cumplir con los compromisos adquiridos a nivel internacional a través de su NDC (contribución nacionalmente determinada), y para darle a los habitantes de su ciudad la posibilidad de salir a la calle a respirar aire puro.

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