Por Gianluca Cafagna

Los esfuerzos sostenidos de los gobiernos de América Latina y el Caribe por invertir más en los sistemas de salud han impulsado la salud y el bienestar de los habitantes de la región. Estos esfuerzos han contribuido a elevar la esperanza de vida promedio en la región por aproximadamente 5 años desde 1998, y a reducir la mortalidad materna de 114 a 67 por 100,000 nacidos vivos. Además, América Latina y el Caribe se ha convertido en una región líder en el fortalecimiento de la atención primaria en los sistemas de salud y ha promovido la cobertura sanitaria universal como nunca antes.

Reconociendo el progreso logrado, creo que podemos coincidir sobre un punto fundamental. Seguir invirtiendo en los sistemas de salud es condición necesaria para seguir mejorando la salud en la región y luchar por las numerosas metas aún por alcanzar. ¿Pero es suficiente? En los escenarios actuales de deterioro de los equilibrios fiscales y pobres perspectivas de crecimiento, ¿puede América Latina y el Caribe hacer más con los recursos disponibles?

La eficiencia como espejismo

Como argumentamos en Un gasto eficiente para vidas más sanas, el capítulo dedicado a la salud en la nueva publicación insignia que acaba de publicar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hay un amplio espacio para mejorar la eficiencia del gasto en salud en la región. No, no estamos alcanzando el máximo resultado con los recursos disponibles.

Quisiera compartir con ustedes algunos resultados del estudio que compara la eficiencia de los sistemas de salud, utilizando el análisis envolvente de datos (DEA, por sus siglas en inglés), e incluye tanto a los países de América Latina y el Caribe, como a países de ingresos medios y a los países de la OCDE.

  • 22 de los 27 países de América Latina y el Caribe están en la mitad inferior del ranking promedio de eficiencia del gasto en salud. 12 de ellos se encuentran en el último cuarto.
  • Chile* tiene el sistema de salud más eficiente de América Latina y el Caribe y está ubicado en la octava posición entre los 71 países analizados en términos de eficiencia.
  • Aunque en la mitad superior del ranking, pero muy por detrás de Chile, los países que le siguen son Barbados (29º), Costa Rica (31º), Cuba (32º) y Uruguay (35º).
  • América Latina y el Caribe es en promedio menos eficiente que la OCDE en cada uno de los indicadores de eficiencia analizados.

Descarga el capítulo aquí para conocer más cifras

La eficiencia como medicina

Para mejorar la salud de la región, hay que obtener más salud por cada cantidad invertida; ya no es suficiente invertir más dinero para la salud.

Según el estudio del BID, si los países de América Latina y el Caribe que aún luchan contra la ineficiencia alcanzaran los niveles de sus pares más eficientes, incluso manteniendo estables los presupuestos públicos, las personas en América Latina y el Caribe podrían vivir, en promedio, 4 años más. En países como Bolivia, Guyana, Suriname y Trinidad y Tobago, los aumentos potenciales en la esperanza de vida serían de al menos a 7 años adicionales. De igual manera, al lograr la eficiencia, América Latina y el Caribe incrementaría en más de 4 puntos porcentuales la atención especializada durante el parto.

¿Pero por qué la eficiencia es una medicina tan poderosa? Primero, la eficiencia contribuye a una mejor calidad de la atención que reciben los pacientes. Además, evita el robar a otros la posibilidad de tratamiento y las consecuentes ganancias en salud, así como el tener que sacrificar oportunidades en otros ámbitos sociales, como la educación y el trabajo. Finalmente, ayuda a no mermar la disposición de la sociedad a contribuir solidariamente a los servicios de salud, lo que termina beneficiando al sistema sanitario y al bienestar social a la larga.

Llamado a la acción

Queridos tomadores de decisiones en salud, sin su apoyo será difícil mejorar la eficiencia de los sistemas de salud en América Latina y el Caribe. Entre los varios ámbitos de reforma que se presentan en Un gasto eficiente para vidas más sanas, quisiera destacar la necesidad de reducir la fragmentación entre diferentes niveles del sistema de salud, mejorar la formación y distribución de los recursos humanos e invertir en sistemas de información más sólidos que respalden el monitoreo y la gestión.

Por último, aunque no menos importante, la ausencia de datos detallados es un déficit fundamental en la mayoría de los sistemas de salud de la región. Gran parte de los países tiene muy poca información sobre cómo se asignan los recursos por función (por ejemplo, curativa versus preventiva), por nivel de atención (primaria, secundaria, terciaria) y por clasificación económica (por ejemplo, salarios, equipos, infraestructura), lo cual puede reflejar la falta de criterio y análisis con la que se adoptan las decisiones de asignación de presupuesto.

Sabemos que el reto es enorme. Pero ya no es suficiente gastar más, hay que hacerlo mejor.

Comparte los retos de la eficiencia en salud en tu país dejando tu comentario o mencionando a @BIDgente en Twiter.

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Gianluca Cafagna es Oficial Profesional Asociado en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

* El estudio citado no concluye que Chile es el país más eficiente de América Latina y el Caribe en su gasto en salud en un sentido amplio. El estudio muestra que Chile tiene una eficiencia técnica mayor que países con un nivel comparable de gasto mancomunado per cápita en indicadores específicos (por ejemplo, esperanza de vida, mortalidad de menores de 5 años, etc.). Para más información, descarga la publicación.

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