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Por Fernando Portilla

Lucía es una vendedora de textiles de Panamá que cruza a diario la frontera hacia Costa Rica. Padece hipertensión y diabetes, y en una ocasión sufrió una descompensación que la obligó a ingresar a un centro de salud costarricense. Aunque los médicos pudieron brindarle la atención de emergencia que necesitaba y recetarle medicamentos convencionales para sus problemas de salud, le tomó más días de lo habitual poder recuperarse del todo. Si los médicos hubieran contado con información sobre los antecedentes médicos de Lucía, se habrían enterado que no reaccionaba muy bien a los medicamentos que le formularon, y habrían podido usar alternativas con mejor respuesta.

Situaciones similares ocurren a diario. La calidad de la atención y respuesta podría mejorar si los médicos locales tuvieran acceso a información relevante acerca del historial clínico de cada paciente a lo largo de la región, incluyendo datos sobre antecedentes, alergias, medicamentos regulares o indicaciones particulares relevantes para el cuidado, la prevención y el diagnóstico adecuado.

Pero, ¿es posible sentar las bases para una historia clínica electrónica regional que facilite contar con datos del paciente en los centros de salud de diferentes localidades?

Un primer documento de consenso internacional hacia este objetivo fue elaborado por la Red Americana y del Caribe para la Cooperación en la Salud Electrónica (RACSEL), conformada por agencias gubernamentales de salud y tecnología de la región.

Los principales retos identificados fueron:

1) Seguridad, lo primero

La primera inquietud a resolver está relacionada con las políticas de privacidad, confidencialidad, protección de datos del paciente y  seguridad de la información. Se necesitan estas normativas para proteger los derechos de los pacientes y para asegurar la transparencia y generar confianza en el proceso. Es necesario iniciar el análisis y la discusión por parte de los equipos jurídicos de los gobiernos y las sociedades médicas y de usuarios para construir marcos jurídicos y legales que respalden estos elementos.

2) La relación Médico-Paciente

La historia clínica es una herramienta esencial para que el médico pueda brindar la mejor atención posible al paciente en base a información precisa. Durante la última década, la tecnología informática ha introducido la posibilidad de digitalizar los datos generados  en distintos niveles de los servicios de salud (laboratorio clínico, farmacia, imagen médica, banco de sangre, servicios de hospitalización, entre otros para consolidar una visión completa y longitudinal del historial de salud de cada paciente.

Este primer paso ha sido clave para fortalecer los esfuerzos de integrar mejor los sistemas de información de salud, con el objetivo de mejorar la calidad de la atención y aumentar la seguridad del paciente. En la región, destacan las experiencias de instituciones de salud como el Centro Médico Imbanaco en Colombia, el Hospital Italiano de Buenos Aires en Argentina, el Hospital Sirio Libanés de Brasil y la Clínica Las Condes de Chile, que han recibido acreditaciones internacionales por su desempeño en estos esfuerzos.

3) Forjando un lenguaje regional

De nada sirve poder enviar información digitalizada a otro actor si éste la recibe en un lenguaje que no comprende. La alineación y consenso sobre estándares y terminología en el intercambio de información exige esfuerzos colaborativos de múltiples equipos de trabajo. Afortunadamente, se han logrado importantes avances en la definición de estándares de comunicación sobre información médica en los últimos años. Por ejemplo, la Historia Clínica Electrónica Nacional en Uruguay ha adoptado estándares internacionales para facilitar el intercambio de datos y la continuidad en la atención al paciente entre distintas instituciones de salud públicas y privadas.

4) Intercambio de aprendizajes

La historia clínica electrónica regional promueve el desarrollo del conocimiento y de la innovación en beneficio de la salud. A su vez, depende del aprendizaje derivado de las experiencias de otras regiones para asegurar su máxima calidad y eficiencia.

Otros países y regiones ya han avanzado hacia este objetivo y en general los requerimientos son similares, variando aspectos de contexto y de idioma. Por ejemplo, a nivel trasnacional destacan las iniciativa EPSOS en Europa y el proyecto Trillium Bridge, que plantea el intercambio de historias clínicas electrónicas entre Estados Unidos y Europa. En la región, Uruguay es líder en este campo y RACSEL está sentando las bases para que otros países de la región se sumen.

Todos ganamos

Esta iniciativa genera beneficios para todos: los pacientes pueden recibir una mejor atención en salud, los médicos pueden fundamentar mejor sus decisiones asistenciales y mejorar su diagnóstico, las instituciones de salud adquieren una mejor capacidad resolutiva, los proveedores de tecnología mejoran sus soluciones informáticas y amplían n sus mercados, los gobiernos y sus sistemas de salud generan eficiencia y calidad en la cobertura y atención al paciente.

El potencial de la Historia Clínica Electrónica Regional genera grandes expectativas y oportunidades. Ayudaría a que la próxima vez que Lucía tenga que cruzar la frontera, no tenga que preocuparse tanto si sufre otra descompensación. Imagínate que, así como ella, los ciudadanos de la región pudiéramos beneficiarnos de recibir atención médica adecuada y continua desde cualquier país gracias a la información compartida.

¿Crees que será posible? ¿Qué beneficios o retos te vienen a la mente? Comparte tu opinión en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Fernando Portilla es especialista de estándares internacionales de informática médica en AGESIC, un programa de salud en Uruguay.

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Showing 9 comments
  • Guillermo Cardozo
    Responder

    Excelente es muy buena iniciativa. Como podemos acceder a mayor información en perspectiva de implementar algo similar, tomando en cuenta que las realidades de nuestros países son diferentes y diversas.
    Tal se puede comenzar a nivel local para visualizar la capacidad y ajustes para proyectos de mayor alcance.
    Un abrazo

    • Maria
      Responder

      Buenos días, comparto tu opinión al respecto, muy buena la idea.

  • JUAN SANTOS GARCÍA
    Responder

    Sería fabulosos contar con una historia clínica regional. El Salvador, Guatemala y Honduras compartimos mucho incluso con pasos fronterizos no oficiales y las personas utilizan los sistemas de salud de los países vecinos. Requiere de mucha inversión en equipos y redes, pero creo que es factible.

  • Iván Meza
    Responder

    Sería genial concretarse, quizas empezar con los países miembros del acuerdo de Cartagena.

  • Francis
    Responder

    Me parece muy interesante esta iniciativa sobre todo por que esto viene a favorecer la calidad de atención y fortalecer la seguridad del paciente que como gremio de salud es nuestra razón de ser.la historia clínica regional nos acercaría aun mas.

  • Maria
    Responder

    Comparto el comentario de Guillermo. Muy buena.

  • alberto orozco lopez
    Responder

    El proyecto suena muy interesante y costoefectivo desde el punto de vista de salud publica y personal. Sin embargo la barrera de la publicacion de informacion privada seria uno de los principales retos a resolver y la homogenizacion del lenguaje de salud tanto desde la enfermedad como desde el punto de vista terapeutico se convierte en condicion necesaria para lograr exito en el proyecto.

  • Anddres Contreras
    Responder

    Muy Buena Iniciativa, soy de Colombia, el proyecto tiene buenos intereses de por medio, la salud es un factor que con el tiempo se ha ido deteriorando, en algunos países en vías de desarrollo acrecientan problemas graves de salud, los cuales obligan a sus habitantes a pedir asistencia medica digna y no tener que pasar tantas dificultades a esta necesidad, esta razón considero que es un proyecto muy viable con miras a mejorar la salud a nivel mundial.

  • Fernando Bertolotto
    Responder

    El problema es la aplicacion equitativa de estas herramientas al interior y entre paises de la region, en particular en el sector publico, que atiende a la mayoria de la gente.

    El proyecto Equity LA II (http://www.equity-la.eu/es/index.php), muestra una realidad en los sistemas publicos de salud estudiados, en la que la coordinacion asistencial (que garantiza la continuidad asistencial), aparece como un eslabon particularmente débil, incluso en un pais como Uruguay; que no depende necesariamente de la disponibilidad de herramientas como la HCE, y mucho de factores que tienen que ver con la disposicion (y los intereses) de los médicos a utilizar esta herramienta; la disponibilidad de recursos logisticos y organizacionales indispensables para su implementacion; de una politica de gestion dispuesta y alineada con un proyecto de acceso equitativo a servicios de calidad.

    Ojala que las iniciativas relatadas en el articulo puedan aplicarse y contribuir a la mejor salud publica de la region.

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