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Recuerdo que me sorprendió muchísimo que la pediatra me regalara un cuento infantil cuando llevé a mi hija de pocos meses a su cita.  A partir de entonces, cada vez que acudíamos a sus controles de crecimiento, la doctora nos regalaba un nuevo cuento y nos hablaba de la importancia de la lectura y de cómo incentivar en una niña de apenas 6 meses el interés en los libros. Pero, ¿por qué el énfasis en la lectura desde tan temprano?

Aprendí luego que existen muchos argumentos a favor de la lectura en familia. Nuestra pediatra era parte de una iniciativa muy interesante llamada “Reach Out and Read” (Intenta Comunicarte y Lee), promovida por la Academia Americana de Pediatría y que busca asociarse con el personal médico para motivar a las familias a leer juntas, desde el inicio de la vida.

El hábito de leer con un niño crea un espacio en el cual padres e hijos tienen interacciones de calidad y establecen los cimientos de una buena relación. A través de la lectura, se promueve el desarrollo del lenguaje receptivo y expresivo, claves en la primera infancia y predictores importantes del éxito académico futuro.

En este sentido, un artículo reciente  investiga los niveles de desarrollo de vocabulario durante la primera infancia en cinco países de América Latina (Colombia, Chile, Ecuador, Nicaragua y Perú)  muestra  tres hallazgos importantes:

  • Primero, se encuentran grandes diferencias en los niveles de vocabulario de los niños entre países y dentro de ellos. Por ejemplo, los niños chilenos en zona urbana y rural tienen un nivel de vocabulario más alto que en los otros países. A su vez,  el nivel de vocabulario entre los niños de zonas urbanas y rurales es particularmente desigual en Colombia y Perú.
  • Segundo, existen desniveles de acuerdo al nivel socioeconómico. Para ilustrarlo, las cifras muestran que un niño del cuartil más pobre de Ecuador, Nicaragua o Perú a los 6 años, tiene el nivel de vocabulario de un niño de 4 años. Es decir, los niños más pobres se hallan significativamente peor que los menos pobres e ingresan a la escuela en una situación de desventaja considerable.
  • Y tercero, en tres de los países estudiados existen datos longitudinales (Ecuador, Nicaragua y Perú) que permiten seguir a estos niños en el tiempo y verificar que, lamentablemente, las diferencias persisten cuando los niños entran a la escuela. En otras palabras, el sistema escolar no ayuda a cerrar las brechas de vocabulario.

Para nivelar las oportunidades, las bibliotecas públicas de los Estados Unidos por ejemplo, ofrecen actividades como la lectura grupal de cuentos para párvulos y prescolares. Son actividades abiertas a toda la comunidad en horarios establecidos y, en algunos lugares, incluso en diferentes idiomas.

A su vez, las universidades también facilitan  recursos interesantes para promover la lectura infantil. La  Biblioteca Infantil Digital de la Universidad de Maryland, por ejemplo, pone a disposición del público con acceso a internet una colección de libros en 73 idiomas, incluyendo el español. Hace algunos años tuve la suerte de visitar a los creadores esta biblioteca y me encantó escucharles hablar de cómo diseñaron el sitio de internet. Se basaron en los resultados de una investigación sobre cómo los niños escogen sus lecturas y así crearon un motor de búsqueda que se ajusta a las preferencias de los niños. ¡El resultado es una búsqueda tan original que no es posible ni en Google ni en Amazon!  Se puede, por ejemplo, escoger un libro con la portada roja, corto y en el cual los personajes sean animales.

En América Latina y el Caribe,  los programas de desarrollo infantil temprano todavía no ofrecen suficientes recursos  para orientar a las familias en el tema de la lectura.  Hay algunas excepciones, sin embargo, que en mi opinión valen la pena destacar:

  1. El Programa Chile Crece Contigo  permite descargar cuentos infantiles en línea.
  2. La Estrategia De Cero a Siempre en Colombia está promoviendo un proyecto de lectura para la primera infancia. A través de las bibliotecas públicas, propone adaptar los servicios, la disponibilidad de material y los espacios para promover la lectura en los niños más chicos, así como sensibilizar a los padres sobre la importancia de la lectura en familia.

Seguro hay otras iniciativas maravillosas de los gobiernos  y de la sociedad civil que no conocemos y nos encantaría que ustedes, nuestros lectores, compartieran con nosotros.

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Showing 6 comments
  • nora
    Responder

    Me resulta superinteresante que se empiece a promocionar la lectura ya que es lo que se está perdiendo en las escuelas argentinas hoy.
    Muy bueno.

    • Maria Fernanda Macimiani
      Responder

      Muy buena nota sobre la lectura y cómo hacer para acompañar a los chicos, hacerles natural la lectura y no obligatoria… Muchos promocionamos la lectura y los libros infantiles, yo lo hago hace casi 13 años en forma gratuita. Soy argentina y comparto mi espacio con autores de todo el mundo, solo lecturas en español, artículos para padres y mucho más, con el objetivo de escuchar ese pedido “Léeme un Cuento”!!! Abrazo a todos!

      • LIBIA SEQUERA A.
        Responder

        ME ENCANTARÍA UTILIZAR EL ESPACIO DE LA SALA DE MI CASA UNA O DOS VECES A LA SEMANA Y EN UN HORARIO CÓMODO,UN LUGAR PARA RECIBIR ALGUNAS NIÑAS Y NIÑOS DE MI COMUNIDAD CON LA INTENCIÓN DE LEERLES CUENTOS ESPECIALES LOS CUALES LOS LLEVEN A DESARROLLARSE COMO PERSONAS HÁBILES, EXCELENTES, AMOROSOS, RESPETUOSOS. INSTARLOS A APRENDER A REDACTAR SUS PROPIOS CUENTOS, INSPIRADOS EN SU PROPIA IMAGINACIÓN. ESO ME GUSTARÍA.

        • María Caridad Araujo
          Responder

          Qué linda iniciativa. ¿Hay una biblioteca en tu comunidad? Tal vez podrías inaugurar un espacio de lectura grupal semanal para niños en ella.

    • María Caridad Araujo
      Responder

      Gracias por tu comentario. Estamos muy alentadas con la enorme atención que ha recibido el tema de este artículo.

  • Rocio Urizar
    Responder

    Es sumamente importante este articulo y lo veo con mi hijo de 7 años de edad, como el se expresa tan facilmente, mi esposo le leía a mi hijo un cuento todas las noches desde que estaba en el vientre. Y por esa experiencia he invitado a varias mamás del colegio de mi hijo a que lo hagan. Les felicito por esta preciosa iniciativa y de una manera micro pero seguiré incentivando a las mamás para que tengan este habito.

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