El crecimiento de las ciudades representa múltiples desafíos. Hacia 2050, la población urbana a nivel mundial rebasará los 6.5 billones de personas (90% de las cuales vivirán en ciudades en países en desarrollo), y ello implica un mayor consumo de recursos naturales y territorio tanto para satisfacer la demanda de bienes y servicios como para disponer de los desechos de los hambrientos consumidores urbanos.

Es por ello que no resulta sorprendente que cada vez surjan nuevas iniciativas de distintos sectores que busquen resolver los grandes retos urbanos. ¡Y enhorabuena! Encontrar soluciones de sostenibilidad en las ciudades directamente se traduce en resolver los principales desafíos ambientales y sociales de nuestro siglo.

La oferta de vivienda es uno de estos grandes desafíos. Veamos por qué.

1. La ubicación de las zonas habitacionales determina las necesidades de movilidad de las personas y, con ello, el número y distancia de los viajes urbanos, los niveles de congestionamiento, el volumen de combustible consumido, entre otros efectos. Por ejemplo, se ha visto la  que la densidad poblacional es un factor vinculado a las emisiones de CO2. Este es el caso de Buenos Aires, cuya gran extensión y relativamente baja densidad hacen que sea una de las ciudades con los mayores índices de consumo de energía per cápita de América Latina.

vivienda sostenible 1

Fuente: Informe Observatorio de Movilidad Urbana CAF, 2009 en El estado de las ciudades de América Latina y el Caribe, 2012 ONU Habitat.

2. El éxodo de las familias de estratos medios y altos de la ciudad central hacia los suburbios también implica una reducción de áreas verdes y, en muchos casos, la construcción de viviendas más grandes que tienen mayores necesidades de agua y energía. Los procesos de suburbanización en Estados Unidos, fueron un importante factor que hizo que entre 1950 y 2010  casi se triplicara el área que en promedio ocupa la casa de una familia y se incrementara en 70% el consumo de energía per cápita de las viviendas.

3. La extensión de la mancha urbana se produce por falta de controles e incentivos en el  mercado inmobiliario que eviten la expulsión de los grupos de menores recursos a la periferia. Tanto en términos de inversión como de consumo de energía, resulta mucho menos eficiente ampliar los servicios urbanos  como vialidades, agua y saneamiento en áreas ubicadas fuera de la ciudad. En México, por ejemplo, se estima que el costo de introducir estos servicios en asentamientos que no fueron planeados es 2.7 veces mayor que la inversión en la ciudad central. Eso en términos económicos, ya ni hablar del impacto de este crecimiento descontrolado  en la equidad y vulnerabilidad social de las ciudades.

vivienda sostenible 2Fuente: National Building Museum Curator Susan Piedmont-Palladino. Disponible online

4. El diseño arquitectónico, materiales y técnicas de construcción de las viviendas (como aislamiento térmico, pintura reflectiva, calentador solar de agua, etc) también tiene gran impacto sobre su consumo de energía. En este sentido, resultan sumamente valiosos los programas que en México se han desarrollado para promover la construcción de viviendas “sustentables”, a través de créditos hipotecarios y subsidios.  El programa Ecocasa en el que participan el Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Alemán de desarrollo KFW y la Sociedad Hipotecaria Federal, tiene casi 11,000 casas firmadas a la fecha, y es un esquema interesante que brinda incentivos financieros a los desarrolladores inmobiliarios para que construyan viviendas eficientes en términos de consumo de agua y energía.

Por todas estas razones, la ubicación de una casa, sus materiales y su diseño de construcción determinan nuestra presión sobre la atmósfera y el agua. Si promovemos políticas que tomen en cuenta estos factores e incentiven a los ciudadanos a escoger formas de vivienda sostenible,  estaremos promoviendo mejores ciudades para todos.