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Primero la vida, luego el espacio y por último, los edificios –al revés nunca funciona. Esta es una de las ideas centrales de Jan Gehl, el arquitecto danés que está en el centro de un cambio de paradigma que apunta a recuperar la dimensión humana de las ciudades. Desde este enfoque, la planificación siempre comienza con las personas. El tráfico y los edificios son prioridades que vienen después de la gente.

La dimensión humana tiene que ver con un énfasis especial en la vida que ocurre entre los edificios –es decir, en las calles y veredas y en los demás espacios públicos- donde tienen lugar todo tipo de actividades humanas (necesarias o de recreación), interacciones sociales y el conjunto de experiencias sensoriales que caracterizan a la vida urbana. A través de sus investigaciones sobre estos temas y los proyectos desarrollados por su estudio de diseño y urbanismo, Gehl Architects, Jan Gehl ha ayudado a promover ciudades más seguras, sanas y ‘vivibles’.

En febrero de 2013 la ciudad de Mar del Plata, Argentina, comenzó a trabajar junto a Gehl Architects y la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID para estudiar y promover la vida urbana y los espacios públicos en tres áreas de la ciudad. El proyecto es el primero de este tipo que desarrolla Gehl en Sudamérica. Con el apoyo de un equipo de arquitectos e ingenieros locales y la participación de vecinos y comerciantes, el estudio danés diseñará intervenciones temporales de ‘bajo costo y alto impacto’ para probar soluciones, analizar cambios y dar información a la municipalidad sobre cómo mejorar la calidad del ambiente urbano. Las intervenciones estarán basadas en la información cuantitativa y cualitativa que aportarán los métodos de análisis observacional desarrollados por Jan Gehl (Public Space/Public Life studies).

Durante décadas, la dimensión humana ha quedado relegada frente a otros aspectos de la planificación urbana, en especial, la necesidad de dar respuesta al aumento explosivo del número de automóviles en la ciudad. Al mismo tiempo, las ideas dominantes en la planificación han asignado, hasta hace muy poco, una prioridad muy baja a los espacios públicos. Paralelamente, la lógica del mercado y las tendencias asociadas en la arquitectura han contribuido a desplazar el foco hacia la mera construcción de edificios individuales. Como consecuencia de esto, la escasez de espacios de calidad, el ruido, la contaminación del aire, los obstáculos para caminar, la falta de verde o el riesgo de accidentes se han vuelto condiciones comunes en la mayoría de las ciudades, con un enorme costo en términos de calidad vida para sus habitantes.

Hoy existe una conciencia cada vez mayor sobre la necesidad urgente de volver a crear ciudades más  humanas. Las ideas de Jan Gehl han dejado de ser marginales en la planificación urbana y las ciudades en las que ha diseñado transformaciones exitosas comienzan a convertirse en modelos. Gehl es uno de los mayores artífices de que Copenhague, Dinamarca, sea hoy una de las ciudades más ‘caminables’ y ‘pedaleables’ del planeta (donde el 37% de los viajes hacia el trabajo o la escuela se hacen en bicicleta). En Nueva York promover estos cambios parecía casi imposible. Pero allí también Gehl Architects ayudó a implementar un ambicioso programa destinado a humanizar el espacio público, creando espacios para la recreación y para el uso de la bicicleta en las calles de Manhattan, hasta entonces dominadas por el auto. La icónica calle Broadway, por ejemplo, fue reconvertida por completo. Tan solo en su punto más conocido, Times Square, se peatonalizaron más de 7000m2. ¿El resultado? Menos accidentes, menos contaminación, más ventas en los comercios de la zona y mayor calidad de vida para todos. (Algo similar comentábamos en nuestro último post para el caso de Washington).

En Mar del Plata, los métodos de Gehl le permitirán a la municipalidad contar por primera vez con información detallada sobre la vida y las condiciones del ambiente urbano –como por ejemplo, flujos peatonales, actividades (cotidianas o recreativas), características de los peatones, calidad de los espacios abiertos, las veredas, las fachadas o el mobiliario urbano, entre otras. Este conjunto de datos, sumado a la opinión de los vecinos, es la base sobre la que se apoyará el diseño de los proyectos piloto en las tres áreas de la ciudad. Pero más allá de las recomendaciones de largo plazo y los diseños a implementar en sus calles, el trabajo de Gehl Architects brindará a la ciudad algo aún más valioso: la transferencia de una metodología y un ‘saber-hacer’ que le permitirá de aquí en más promover nuevas mejoras al espacio público.  Al igual que en otras urbes innovadoras del mundo, la revalorización de la dimensión humana en Mar del Plata sin dudas contribuirá a potenciarla como una ciudad más segura, atractiva y sostenible.