La cobertura mediática post-Sandy desnuda realidades de la gestión del riesgo de desastres y arroja algunas lecciones importantes para América Latina.

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La ocurrencia de Sandy en los días previos a las elecciones presidenciales en Estados Unidos contribuyó a que la cobertura mediática inicial del desastre estuviera vinculada a la de la propia campaña, sin embargo tras las elecciones, además del seguimiento a la atención de las víctimas, los medios están sacando a la luz importantes debates sobre los vínculos entre el desarrollo sostenible y la gestión del riesgo de desastres. No se trata de temas nuevos, sino de realidades ya conocidas, pero que cobran más fuerza en el marco de uno de los mayores desastres de la historia de Estados Unidos. Algunos puntos importantes que surgen de estos análisis y que son relevantes para la promoción de la  gestión del riesgo de desastres en las ciudades de América Latina y el Caribe son los siguientes:

+ Es más barato prevenir que curar. En una entrevista en el canal CNN el día 13 de diciembre el Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, Shaun Donovan, repitió hasta tres veces que por cada dólar que se gasta en mitigación del riesgo de desastre se ahorran cuatro dólares en gastos post-desastre. Esta es una de las conclusiones relevantes del informe del Multihazard Mitigation Council[1] (2005), y el hecho de que entidades claves para la gestión del riesgo de desastres del gobierno de Estados Unidos, más allá de la agencia FEMA (Federal Emergency Management Agency), se estén apropiando de este discurso es muy relevante.

+ Por dónde empezar el tratamiento. Después de Sandy hay consenso en que hay que reducir el riesgo de las zonas que fueron afectadas por inundaciones y marejadas de tormenta, pero por dónde empezar? Bueno, una respuesta de Perogrullo sería: empezar por aquellas acciones que tengan una mayor rentabilidad. Dentro de estas destaca la protección de infraestructuras críticas con inversiones inteligentes[2], de bajo costo (ejemplo mover los generadores en los hospitales, puertas diseñadas para evitar la entrada del agua, pequeñas barreras que se pueden elevar cuando se va a producir la inundación, modificar las entradas al metro, etc.). Algunos  medios mencionan ejemplos de este tipo de medidas en Washington, Houston y Bangkok[3]. La revisión de los códigos de construcción y la normativa son otras acciones de alta rentabilidad[4]. Invertir en generar información pública sobre los riesgos es un elemento dinamizador de los mecanismos de mercado que puedan incentivar la reducción del riesgo. Por ejemplo con mejor información se observa que los precios de la vivienda tienden a reflejar su menor o mayor vulnerabilidad ante desastres, lo que desincentiva la inversión en zonas expuestas a amenazas (Banco Mundial, 2011).  Y hay que ser prácticos, no se puede proteger todo no se puede aplicar el mismo nivel de protección a todo.

+ No todos los tratamientos tienen los mismos efectos colaterales. Las megaobras y megacifras son siempre atractivas para los medios[5]: “se precisan US$ 27 billones  para construir las barreras necesarias para proteger el puerto de Nueva York[6]”, “Galveston necesita inversiones de US$  6 billones”[7]… Son proyectos inmensos. Por otro lado también se discuten las estrategias de manejo costero: “la supertormenta arrastra 30-40 pies de las playas de Jersey, situando los programas federales de manejo de playa en el centro de atención”[8], “estamos muy cerca del mar”[9], “las ciudades costeras buscan protección contra las supertormentas”[10]. Los planteamientos de  grandes macroproyectos quizás son los que ocupan los mayores titulares, sin embargo hay otras propuestas que pasan casi desapercibidas y que son los más relevantes para el apoyo a ciudades de América Latina y el Caribe, por ejemplo iniciativas como la del Estado de Maryland que le apuesta a la compra de los humedales y marismas que servirán de buffer frente a las inundaciones y marejadas de tormentas. Como señala el reporte del IPCC SREX[11] “las medidas que ofrecen beneficios en el escenario climático actual y en diversos escenarios futuros de cambio climático, denominadas low-regret measures, son puntos de partida para tratar las tendencias proyectadas de exposición, vulnerabilidad y fenómenos climáticos extremo”. La protección de humedales como un buffer natural es un buen ejemplo de low-regret measure. Sean cuales sean los escenarios futuros (y actualmente la incertidumbre es muy alta al respeto), medidas como establecer buffer naturales siempre contribuirán a reducir el impacto de inundaciones y marejadas de tormenta. Esto no sucede con otros tipos de inversiones como muros y diques, pues se constituyen en incentivos para la construcción en zonas inundables y sí son superados por un evento el escenario es mucho peor. En el caso de New York ya no hay muchas opciones, la ciudad está expuesta a las amenazas y habrá que hacer inversiones importantes en obras de control de inundaciones. Pero en muchas ciudades emergentes de América Latina y el Caribe ahora es el momento de tomar decisiones de planeamiento que contribuyan a un desarrollo sostenible y evitar encontrarse en pocos años frente a complejas encrucijadas.


[1]   David R. Godschalk, et al. 2009. Estimating the value of foresight: aggregate analysis of natural hazard mitigation benefits and costs Journal of Environmental Planning and Management Vol. 52, No. 6, (USA).

[2] States, cities look for ways to prepare transportation systems for new rounds of wild weather. By Associated Press.

[3] AP IMPACT: Defending NYC from effects of next surge requires many changes, difficult choices By Associated Press, publicado en Washington Post.

[5] AP IMPACT: Despite Sandy’s wrath, building gigantic storm barriers no easy sell to New Yorkers.

[6] Ibidem.

[7] Coastal cities seek protections against superstorms, By Darryl Fears and Juliet Eilperin, The Washington Post Published: November 4.

[8] Superstorm stripped 30-40 feet from Jersey beaches, puts federal beach program in spotlight, By Associated Press.

[9] We’re too close to the sea By James D. Fraser, Sarah M. Karpanty and Daniel H. Catlin, The Washington Post Published: November 21.

[10] Coastal cities seek protections against superstorms, By Darryl Fears and Juliet Eilperin, The Washington Post Published: November 4.

[11] Informe especial sobre la gestión de los riesgos de fenómenos meteorológicos extremos y desastres para mejorar la adaptación al cambio climático, IPCC, 2012.