Economía conductual: Cómo hacer más seguras nuestras vías

La economía conductual ofrece instrumentos poderosos para hacer más seguras las vías en América Latina

Si bien los accidentes aéreos concentran la atención de los medios, es mucho más probable que resultemos heridos en un accidente de tránsito.  Y, en América Latina, el costo humano es muy alto. Durante 2017, los accidentes automovilísticos mataron a un promedio de 12 personas por cada 100.000 habitantes, cinco veces la tasa de Noruega, más del doble de la tasa de Francia, e incluso más que en Estados Unidos donde la seguridad vial ha sido una permanente preocupación política.

Es difícil saber cuáles son las causas de todos estos accidentes. Lo que sí está claro es que un gran porcentaje se debe a errores humanos, más que a fallas mecánicas.  Solemos confiar demasiado en nuestras habilidades a la hora de conducir y caminar. Nos distraemos fácilmente con nuestros teléfonos e ignoramos los límites de velocidad.

No basta con las leyes

Es evidente que hay que tomar medidas y probablemente las leyes no son suficiente. En Trinidad y Tobago, quien utilice un dispositivo portátil mientras conduce puede recibir condenas de hasta tres meses en prisión, y la mayoría de los países, si no todos, tienen algún tipo de restricciones sobre el uso de teléfonos móviles al conducir. Existen leyes estrictas contra el exceso de velocidad en toda la región. Aun así, los conductores siguen enviando mensajes de texto mientras conducen con exceso de velocidad, y los peatones cruzan la calle sin mirar.

 

 

Fuente: Informe anual sobre seguridad vial 2018. OECD/ITF 2018

 

Al rescate – al menos para algunos problemas – llega la economía conductual, que ha demostrado ser una herramienta eficaz y eficiente para reducir comportamientos incoherentes y autodestructivos en muchos contextos, incluyendo la seguridad vial. Se han adoptado diversos enfoques para encontrar soluciones. Richard Thaler, Premio Nobel de Economía, proporciona uno de los ejemplos más famosos acerca del problema del exceso de velocidad. En su libro Nudge, él explica cómo en Chicago pintaron rayas horizontales en la vía, justo antes de las pronunciadas curvas de la vía Lake Shore para crear la sensación de velocidad e incitar así a los conductores a desacelerar.

Haciendo uso de la economía conductual para reducir la velocidad

En Filadelfia, Phoenix y Peoria, la National Highway Traffic Safety Administration de EE.UU. pintó reductores de velocidad en tercera dimensión en las vías para animar a los conductores a levantar el pie del acelerador. En la ciudad de Norfolk, en el Reino Unido, a lo largo del borde de la carretera plantaron 200 árboles a distancias cada vez más cortas, estimulando a los conductores a disminuir la velocidad al irse acercando a la ciudad. Y, en distintas partes del mundo, como parte de intervenciones informadas por el comportamiento destinadas a mejorar la seguridad vial, se han utilizado cámaras de seguridad, información sobre el tráfico y Platewire, una plataforma que publica las placas de quienes infringen las leyes de tránsito y conducen agresivamente.

América Latina ofrece uno de los casos más pintorescos. En 1997, el alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, creyendo firmemente en el poder del teatro para cambiar el comportamiento, contrató a 420 mimos que fueron ubicados en las esquinas de las calles para burlarse de los infractores de tránsito. Según Mockus, los colombianos temen más a hacer el ridículo que a ser multados, y se le ocurrió que, quizás, someterlos a la vergüenza pública resultaría ser una política más eficaz que ponerles multas y otros castigos.

Lamentablemente las intervenciones inspiradas por el comportamiento, dirigidas a impedir que los peatones se pongan en riesgo al pasar la calle con el semáforo en rojo o mientras escriben y leen mensajes de texto, han sido menos aplicadas por lo que sus efectos apenas han sido evaluados. Pero algunas de estas se destacan por su creatividad. En 2014, por ejemplo, la empresa alemana Smart instaló un “semáforo bailarín” en una intersección en Lisboa, Portugal, que proyectaba las imágenes animadas de peatones bailando al son de la música en tiempo real en una caseta especialmente diseñada en el mismo semáforo. Las imágenes y la música resultaron tan eficaces contra el aburrimiento de esperar el cambio de luz, que la empresa afirmó que logró reducir el cruce en rojo en un 81%.

Luchando contra el envío y recepción de mensajes de texto para lograr seguridad vial

Cambiar el comportamiento relativo a los mensajes de texto también merece que la economía conductual le dé el tratamiento que se merece. Pero un estudio reciente de Perelman School of Medicine y Children’s Hospital of Philadelphia sugiere que eso también podría estar cambiando. El estudio realizado en Estados Unidos, donde los adolescentes tienen una mayor probabilidad de morir en accidentes relacionados con el uso de teléfonos móviles que cualquier otro grupo etáreo, muestra que más del 90% de los niños estarían dispuestos a renunciar a escribir y leer mensajes de texto mientras conducen.  Además, más de la mitad de los adolescentes consideraron que medidas como tener un bloqueo automático en el teléfono al conducir o recibir incentivos financieros serían eficaces para ayudarles a abandonar el hábito. Eso sugirió a los investigadores que las dos estrategias podrían combinarse. La opción “No molestar mientras conduzco” en la configuración de los smartphones podría bloquear automáticamente los mensajes entrantes cuando un automóvil se encuentra en movimiento. Adicionalmente, los adolescentes descargarían aplicaciones de conducción, recientemente en el mercado, que hacen seguimiento al comportamiento de conductores y ofrecen incentivos financieros mediante programas de seguros de automóviles.

El BID ha venido trabajando junto con gobiernos locales en el desarrollo de iniciativas de comportamiento que permitan ampliar algunas de estas intervenciones en América Latina y el Caribe. En ese sentido, ha creado junto con I-Lab Paraguay, un concurso para encontrar soluciones innovadoras tanto para los problemas de tráfico como los de seguridad vial, incluso mediante asociaciones entre el sector público y el sector privado. También está organizando una serie de seminarios en la Cumbre T20 en Buenos Aires, el 17 de septiembre, que analizarán una amplia gama de intervenciones conductuales, incluida la seguridad vial.

El reto — hacer que las vías sean más seguras para todos — es esencial y apremiante. El objetivo, a través de la economía conductual, es lograrlo de la manera más sencilla posible.

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El Autor

Ana María Rojas

Ana María Rojas

Ana María Rojas Mendez es investigadora en Economía Conductual en el Departamento de Investigación. Recibió una Maestría en Administración Pública en 2018 de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. Tiene una Maestría y una Licenciatura en Economía de la Universidad de los Andes en Bogotá, Colombia. Tiene seis años de experiencia laboral en organizaciones sin fines de lucro, intergubernamentales y centros de investigación diseñando políticas de desarrollo sostenible en América del Sur.

El Autor

Maíra Sontag

Maíra Sontag es candidata a doctorado en Economía en la Universidad Goethe en Alemania. Fue pasante durante el verano de 2018 en el Grupo de Economía del Comportamiento del BID en el Departamento de Investigación. Maira tiene una Maestría en Economía de la Universidad de Goethe y una Licenciatura en Economía Internacional de la Universidad de Tübingen.

4 Comments

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  1. Alfonso Juárez Lopez

    Me parece sumamente importante el esfuerzo de hacer más seguras nuestras vías y salvar vidas, pero el interés a veces es mayor en la población más que en las autoridades responsables, como se menciona en los países latinoamericanos hay leyes regulativas pero que lamentablemente no se cumplen por diversas razonas, Les felicito y deseos que su propuesta sea adoptada por los gobiernos y sobre todo que cada uno de los ciudadanos podamos participar en contribuir a la seguridad vial.

  2. Estimada Ana María: Un buen articulo y entiendo que el mensaje es a un publico mas latino americano general, sin embargo todo parte de unas regulaciones y un ejemplo que a seguir, por ejemplo, no hay latino que llega a USA o a Europa que no respete las leyes de trafico o las leyes de conducción, todos lo hacen, sin embargo en sus países, “ante la señal de STOP o PARE o ALTO” no lo hacen, todos medio se detienen y siguen, en USA como usted sabe todos deben hacer una parada completa como si fuera un semáforo en ROJO, entonces no es que no hayan las leyes es ejemplo que no seguimos.
    Hoy en día me sorprende que en Bogota, a los peatones cada día más en las esquinas le ceden el paso, si no lo hacen, los peatones insultan al conductor; lo anterior vine de Mockus,
    Cordial saludo, Eduardo Barrero

  3. Jose Luis Rojo Acevedo

    Sin duda la labor mas difícil es despertar conciencia social e individual de la magnitud del problema multifactorial que generan los siniestros viales. Y sin duda el trabajo es y debe de ser en equipo (sociedad, gobierno, ONGs, Instituciones publicas y privadas). El esfuerzo debe ser compartido para lograr el reto de CERO siniestros viales en todas las naciones. Saludos.

  4. Gracias… muy interesante el análisis y me sirve mucho para enriquecer los talleres sugiriendo propuestas de soluciones según las situaciones que se presenten.

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