
En las dos últimas décadas, todos los países de América Latina y el Caribe han ratificado la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), comprometiéndose (en su artículo 25) a garantizar el derecho sin discriminación a la atención médica de las personas con discapacidad. Muchos países de la región también han aprobado leyes nacionales que refuerzan dicho compromiso.
Sin embargo, muchos países aún luchan por proporcionar atención médica adecuada, accesible y de alta calidad para las personas con discapacidad. Si bien países como Brasil y México han avanzado de manera importante en esa dirección, otros se han quedado rezagados, especialmente en asegurar infraestructura de salud accesible y prácticas no discriminatorias en los servicios de salud tanto públicos como privados. En la región hay más de 85 millones de personas con discapacidad. Muchas de ellas frecuentemente enfrentan obstáculos significativos al intentar obtener el tratamiento que necesitan, como centros de salud inaccesibles, falta de profesionales médicos cualificados y barreras de actitud.
La buena noticia es que se han presentado iniciativas y políticas prometedoras que podrían ayudar. Con los recursos adecuados, estas medidas podrían mejorar la situación y ofrecer mejoras tangibles en los resultados de salud de las personas con discapacidad en la región. Será indispensable continuar con las actividades de promoción e inversión tanto en programas de capacitación como en infraestructuras médicas accesibles.
Los costos ocultos de la atención médica inaccesible
La exclusión de las personas con discapacidad del sistema de salud no solo afecta su bienestar, sino que también impone costos económicos y sociales significativos a la sociedad en su conjunto. Las personas con discapacidad a menudo enfrentan mayores costos médicos debido a su mayor necesidad de servicios de salud, rehabilitación y dispositivos de asistencia. Los estudios muestran que aquellos hogares que tienen miembros con discapacidad gastan significativamente más en atención médica que aquellos sin discapacidad, y también son más propensos a enfrentar costos médicos catastróficos.
Esta carga financiera puede conducir a un ciclo de dificultades económicas y pobreza, ya que las familias se ven obligadas a agotar sus recursos para cubrir gastos médicos. El acceso tardío o inadecuado a la atención médica puede producir deterioros en la salud, aumentando la necesidad de intervenciones médicas más intensivas y costosas posteriormente.
Abordar estos desafíos requiere no solo ampliar la cobertura de salud, sino también garantizar que los servicios de salud sean accesibles, asequibles y adaptados a las necesidades de las personas con discapacidad en todos los niveles socioeconómicos.
Programas innovadores de salud en América Latina y el Caribe
Historias de éxito notables en la región proporcionan valiosas lecciones sobre posibles formas de avanzar. La Red de Atención a Personas con Discapacidad de Brasil y el programa Incluir Salud de Argentina, por ejemplo, ofrecen una variedad de servicios que incluyen rehabilitación, acceso a dispositivos de asistencia y atención médica especializada, a menudo de forma gratuita para las personas con discapacidad. Estos programas se destacan como modelos de cómo se pueden ofrecer servicios de salud integrales, inclusivos y efectivos mediante la voluntad política, el financiamiento adecuado y el compromiso comunitario.
En Brasil, el compromiso político ha desempeñado un papel crucial en la ampliación de los servicios de salud mental a través de su Red de Atención Psicosocial, que integra la atención comunitaria con el apoyo especializado. De manera similar, iniciativas de salud para personas con discapacidad en Argentina, como Incluir Salud, se han fortalecido mediante la coordinación entre gobiernos nacionales y regionales.
El camino a seguir: hacer realidad la atención médica inclusiva
Para cerrar la brecha entre la política y la práctica, los países de la región deben priorizar la asignación de recursos para apoyar la atención médica inclusiva. Esto incluye invertir en infraestructura de salud accesible, capacitar a los profesionales de la salud en inclusión de la discapacidad y expandir la cobertura de salud para garantizar que todas las personas con discapacidad puedan acceder a la atención que necesitan. Programas exitosos, como los de Brasil y Argentina, deben desarrollarse, ampliarse y adaptarse al contexto local.
La atención médica inclusiva es un imperativo moral y económico. No se trata solo de proporcionar infraestructura y servicios accesibles, sino de garantizar que todas las personas puedan acceder a una atención médica de alto nivel. Al comprometerse con ese objetivo, los países de América Latina y el Caribe pueden dar un paso significativo hacia un futuro más equitativo y próspero para todos.
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